Desafío de las cooperativas por el futuro del trabajo en el mundo ante un panorama en el que se profundiza la crisis
Millones de personas en el mundo no tienen trabajo. Es una crisis que no se detiene y cada día se profundiza más. En torno a esta realidad innegable, cuáles son los desafíos que se le presentan al cooperativismo en un futuro, que ni siquiera es próximo, sino inminente y urgente
En el Día Internacional de las Cooperativas es preciso, no solo revisar lo actuado, reconocer errores y aciertos, sino, sobre todo, plantar los grandes desafíos que tiene el mundo frente a la problemática del trabajo.
Sobre el tema, extendemos a toda la comunidad, sean cooperativistas o no, el análisis y conclusiones que expuso la licenciada Carolina Trivesi, coordinadora de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
La experta enfatizó en que las cifras emergentes por la encuesta a 10 mil personas no son nada alentadoras, ya que son muy altos los niveles desempleo y empleo informal.
Frente a este lamentable panorama, las cooperativas se convierten en una opción de cambio, ya que son empresas dirigidas por sus valores, que pertenecen a sus miembros, quienes las controlan y dirigen, a la vez que los trabajadores cooperativos se desempeñan “en pos de la eficiencia, la flexibilidad compartida, con un sentido de participación, en un ambiente familiar y tienen un profundo sentimiento de identidad”, referenció la Cicopa.
Panorama del trabajo
La realidad, desde hace unos años, contiene los siguientes datos:
Desempleo: la situación afecta a 190 millones de personas que no tienen trabajo, al tiempo que casi 65 millones son jóvenes.
Necesidad: atendiendo a estos datos se calculó que deberán crearse en el mundo, por lo menos 344 millones de puestos de trabajo antes de 2030, además de los 190 millones de empleos que son necesarios para poner fin al desempleo anual.
Pobreza extrema: se sabe que hay, por lo menos, 300 millones de trabajadores que viven esta situación en la llamada “Aldea Global”.
Rebusque: mientras sucede y se profundiza la crisis, al menos 2 mil millones de personas basan su sustento en la economía informal.
Muertos y enfermos: se conoció, asimismo, que 2,78 millones de personas mueren anualmente por accidentes de trabajo o enfermedades por accidentes de trabajo o por el ejercicio de labores profesionales.
Tiempo de trabajo: el 36,1% de la mano de obra trabaja más de 48 horas semanales.
Desigualdad: el 1% de los más ricos del mundo incrementó sus ingresos un 27% en los últimos 40 años, mientras que el 50% más pobre solo lo hizo un 12%.
Brecha digital: el 56,3% de los hogares tiene acceso a Internet, mientras que en los países emergentes esta cifra solo alcanza al 15%.
Empleo cooperativo
Ante esta situación, se observó que el empleo cooperativo está lejos de ser un fenómeno marginal. De acuerdo con un cálculo realizado recientemente, las cooperativas de todo el mundo emplean a más de 279 millones de personas, o suponen su principal fuente de ingresos, lo cual corresponde a aproximadamente un 9,5 % de la población laboral total a nivel mundial.
En consecuencia, la Organización Internacional del Trabajo publicó un informe titulado “Trabajar para un futuro más prometedor” donde se plantea la urgencia de las transformaciones en el mundo del trabajo y las ideas sobre cómo encauzar y aprovechar mejor estas transformaciones.
Recomendaciones
Frente a la crisis, Trivesi realizó 10 recomendaciones que se exponen a continuación.
Por un lado, proponer un sistema de aprendizaje a lo largo de la vida para todos. Es decir, propiciar que las personas prosperen en una era digital, libre de emisiones de carbono.
Por otra parte, se alentó a apoyar a las personas a lo largo de las transiciones, para lo cual hay que incrementar las inversiones en las instituciones, las políticas y las estrategias que presten apoyo a lo largo de los cambios que entraña el futuro del trabajo.
Se pondrá especial atención en las cada vez mayores dificultades que entraña la transición de la escuela al trabajo, como así también habrá que aumentar las posibilidades de los trabajadores de edad avanzada, para que puedan seguir siendo económicamente activos mientras lo deseen.
En tercer lugar, se requirió un programa transformador para la igualdad de género, toda vez que el mundo del trabajo empieza en el hogar. Desde las licencias por paternidad hasta la inversión en servicios públicos de cuidados, las políticas han de promover que se comparta la prestación de cuidados no remunerados en el hogar para crear una auténtica igualdad de oportunidades en el trabajo.
También se propuso garantizar la protección social universal desde el nacimiento a la vejez a través un sistema de protección social sólido basado en los principios de solidaridad y de reparto de riesgos.
Otra demanda es la de establecer una garantía laboral universal donde todos los trabajadores, con independencia de su situación contractual o laboral, deberían disfrutar de derechos fundamentales del trabajo, un “salario vital adecuado”, límites máximos respecto a las horas de trabajo y seguridad y salud en el trabajo.
Así también, desde la OIT se solicita ampliar la soberanía sobre el tiempo porque los trabajadores necesitan una mayor autonomía sobre su tiempo de trabajo, sin dejar de satisfacer las necesidades de la empresa.
Por oro lado, se exigió garantizar la representación colectiva a través del diálogo social como bien público, promovido activamente por el Estado mediante políticas específicas.
Encauzar la tecnología en favor del trabajo decente es otro de los reclamos. Esto significa que los trabajadores y directivos han de diseñar la concepción del puesto de trabajo. Significa también que se adopte un enfoque de la inteligencia artificial “bajo control humano” que garantice que las decisiones definitivas que afectan al trabajo sean tomadas por personas.
Así también otra de las recomendaciones se relaciona con la necesidad de transformar las economías, para lo cual se necesitan incentivos para promover las inversiones orientadas a la creación de trabajo decente y sostenible.
Por último, tal vez lo más profundo e importante se propone un modelo empresarial y económico centrado en las personas a fin de promover el diálogo social, la orientación y el análisis de las estrategias de cada país en pro del futuro del trabajo digno.
