Se opta por el hombre o por élites
Cooperativas solidarias y otras que son feudos
El analista Abraham Cuellar Araujo expone una crítica en relación con la realidad del cooperativismo, sobre todo por lo que acontece en algunos países latinoamericanos, donde algunas cooperativas se convirtieron en feudos en detrimento de la misión solidaria que debieran desarrollar
El cooperativismo tiene el objetivo económico de la cooperación solidaria entre un grupo de socios a través de la distribución equitativa de las utilidades o el reparto de los beneficios.
Sin embargo, el cooperativismo también puede adoptar el camino funcional al modelo económico capitalista al maximizar la ganancia solo para un pequeño grupo especulativo y burocrático.
El cooperativismo está vinculado a la economía social o solidaria como una concepción más amplia que incluye a otras formas asociativas o mancomunadas fundadas en el trabajo solidario y de cooperación para satisfacer sus necesidades de existencia y que buscan un beneficio colectivo común. La característica central del cooperativismo en el marco de la economía solidaria es la primacía del hombre y de su función social sobre el capital.
En otros continentes
Es importante saber y conocer que las cooperativas productivas tienen un peso significativo en las economías de varios países en el mundo que debiéramos valorar y desarrollar en nuestro país.
Por ejemplo, en Corea del Sur las cooperativas agrícolas agrupan a más de dos millones de productores rurales (un 90% del total). Asimismo, las cooperativas pesqueras de ese país tienen una participación en el mercado de un 71%.
En Eslovenia, a su vez, las cooperativas agrícolas son responsables del 72% de la producción lechera, 79% de la ganadera, 45% de la de trigo y 77% de la de papas.
En Finlandia las cooperativas son responsables de la producción de un 74% de los alimentos, un 96% de los lácteos, un 50% de la producción de huevos, 34%de la producción forestal.
En Japón, un 91% de los productores agropecuarios son asociados de cooperativas. En Kenia, las cooperativas producen un 70% del café, un 76% de los productos lácteos y un 95% del algodón. En Letonia, las cooperativas tienen una participación del 12,3% en el sector de la industria alimenticia.
¿Y en Latinoamérica?
En distintos países de Latinoamérica, en cambio, no siempre tuvieron buenos resultados. Generalmente, las cooperativas de servicios de electricidad, agua y telecomunicaciones tuvieron relativo éxito, salvo contadas excepciones, en el sentido de mantener un bajo costo del servicio en beneficio de la sociedad.
En contrapartida, muchas de estas cooperativas han servido para el beneficio de pequeñas elites que se han enriquecido a través de administraciones corruptas, con altos salarios y desvío de las utilidades por falta de un control efectivo de parte de los asociados y otras han acabado en feudos al servicio de partidos tradicionales o de logias que han intentado dividir al país, como ha ocurrido en Bolivia.
El caso de las Cooperativas de Ahorro y Crédito, en general solo utilizan el nombre, pero en realidad son entidades bancarias privadas que maximizan el lucro a través de intereses altos y benefician a pequeños grupos que tienen el monopolio de las acciones en nombre de un colectivo, lo que afectó la esencia y los verdaderos objetivos del cooperativismo solidario.
En el caso de las cooperativas mineras, en los países andinos, ha sido una alternativa ante la arremetida neoliberal de privatización en la década de los ´80, sin embargo, en la actualidad han sido denunciadas por convertirse en grupos de empresarios que subcontratan a obreros asalariados y usufructúan de los beneficios o rentas a costa de la explotación laboral. Además, está en el centro del debate el aporte tributario que no quieren pagar a cambio del apoyo político al gobierno de turno, lo cual contradice la esencia del cooperativismo y la construcción de un Estado más justo y humanista.
