Bomberos Voluntarios de Villa María - Juan Carlos Mulinetti, por Juan Rosso

Un adelantado de la época

El Mula era un tipo muy activo, era todo ya, y había que seguirle el ritmo. Era muy adelantado para la época en muchas cosas de capacitación, por eso es que se hicieron muchas cosas en el Cuartel, hizo el grupo rescate en altura, el grupo Río, además, hemos desarmado muchas cosas viejas que las transformamos y las hacíamos nuevas, armábamos todo dentro del Cuartel. Con el Mula también hemos trabajado muchísimo para el despegue del Cuartel.

Por supuesto, cuando él tuvo el accidente, creíamos que se nos terminaba el mundo a todos, pero seguimos empujando cada vez más hasta lograr lo que es el cuerpo hoy a nivel nacional y en América también, prácticamente. Pero todo se hizo a fuerza de trabajo, a pulmón, capacitándonos y yendo a todos los cursos que había en Argentina y también afuera.

La iniciativa de él en la capacitación fue algo tremendo, quería que todo el mundo que fuese bombero, sea de donde sea, estuviera capacitado para hacer lo que tenía que hacer en el trabajo de riesgo y en otras cosas, porque tenía que saber qué estaba haciendo.

En todo el cuerpo de Villa María era un tipo muy apreciado por los conocimientos que tenía, por las cosas que hacía, muy adelantado para la época y no tenía drama, se ponía, hacía e involucraba a todo el mundo y todo el mundo se prendía con él. Y en la provincia pasó lo mismo, lugares que no existían, ni se conocían, y salíamos de Villa María a los cuarteles de la provincia a capacitarlos, porque él quería que todo el mundo esté capacitado. Nunca hubo diferencia en nada, bomberos voluntarios era uno solo y por eso mismo lo querían y respetaban mucho, por lo que él enseñó y lo que sabía, era alguien que terminó la primaria y hay que ver todo lo que hizo. Era autodidacta, él hacía sus manuales, sus libros. Él escribía a su modo y nosotros entendíamos lo que quería. Íbamos a capacitar a los cuarteles de la provincia y él hacía las láminas, las dibujaba, escribía los manuales, él sacaba datos de otros lados, en una época en la que no había ni internet, ni información, ni nada. Otras cosas las iba inventando y viendo para poder trabajar con bomberos, por eso era muy respetado y lo querían mucho.

Todas las movidas que hizo de salir a capacitar por la provincia a todos los cuarteles, e ir de un lado a otro, comenzó a hacerlas cuando todavía no era jefe, cuando lo fue, empezó a hacer todas estas cosas con más responsabilidad, ya se metió más con el tema de bomberos. Nosotros entramos al Cuartel cuando teníamos 15, 16 años, éramos dos chicos, en ese momento estaban de jefes los fundadores del Cuartel, que eran jefazos, y nosotros seguimos muchas cosas de ellos. Mulinetti empieza con todas estas movidas antes de ser jefe, ya tenía sus ideas de qué hacer, y los jefes se lo permitían porque sabían lo que él hacía, cómo quería hacerlo y lo veían cómo progresaba en el Cuartel, su responsabilidad, su forma de ser.

Cuando llegó a la Jefatura estuvo poco tiempo, porque tuvo el accidente. De Juan Carlos me quedó el recuerdo de su figura, siempre tengo presente su forma de ser, cómo hablaba y cómo era, especialmente conmigo, porque fuimos muy amigos dentro y fuera del Cuartel. Éramos un grupito de tres o cuatro, con Mateo y Amici, que éramos los más allegados, y adentro del Cuartel el Mula era uno más, un bombero más. Pasaba algo y él iba el primero, para trabajar con él no había drama, tenía muy buen carácter, era un tipo muy humilde, para él lo material no existía, daba lo que no tenía.

Me queda un recuerdo muy bueno de lo que viví con el Mula, para toda la vida, aprendimos mucho de él, hicimos muchas cosas, muchos trabajos.

Juan Rosso