Walter Martina - Bomberos Voluntarios de Etruria

Siempre presente

Según su esposa, esa es una de las características de Walter Martina, desde que cumple su sueño de servir al prójimo, además de estar pendiente de las necesidades del pueblo y asistir adonde lo llamen

Aunque no hay antecedentes de bomberos en su familia, Walter Martina sintió desde muy joven la vocación por esta heroica profesión. Oriundo de La Carlota, recién pudo concretar su anhelo cuando se casó y se radicó en Etruria, donde ahora se desempeña como segundo jefe del Cuerpo de Bomberos Voluntarios.

“Lo conocí cuando no era bombero, siempre tuvo la idea de serlo, pero cuando estábamos de novios tal vez no tenía tiempo para dedicarse a eso. Apenas nos casamos él, que es de La Carlota, se vino a vivir a Etruria, y lo primero que me dijo fue que quería ir al Cuartel. Y así fue. Un día se anotó y de ahí arrancó. Eso no me cayó mal, porque sabía que era algo que él quería hacer desde antes, una vez que estuvimos casados e instalados en Etruria se decidió y yo le dije que sí”, relató su esposa, Andrea Lerda, resumiendo su historia.

“Con el tiempo y con los años, la vida cambió al ser bombero, tal vez por el cargo, por demandarle más tiempo del que antes le dedicaba. Creo que el estar en un cargo implica otro tipo de responsabilidades, entonces conlleva más tiempo, más actividades, más dedicación, más cosas. Él, como persona, siguió siendo el mismo, pero con más obligaciones y con más compromisos”, agregó.

  • “Mi mensaje para Walter en el Día del Bombero es, primero, decirle gracias a él y a todos los bomberos por dejar tantas cosas de lado para llevar a cabo esta vocación que solamente ellos entienden, esa adrenalina que solo ellos sienten, que los demás a veces no la podemos percibir, porque del otro lado, el que no la siente, no la comprende. Solo ellos sienten felicidad y adrenalina cuando salen al llamado de la sirena ante cualquier siniestro, sin saber con qué se van a encontrar. Que siga con su vocación, porque es lo que ama desde hace mucho tiempo, y nuevamente agradecerle por todo lo que hace y por todo lo que ha hecho, que siempre vamos a estar a su lado acompañándolo, ayudándolo y estando presente en todo lo que podamos”.

“Hace aproximadamente 21 años que Walter es bombero. Es una persona muy dedicada al Cuartel y a la población, está siempre pendiente de todo lo que ocurre ahí y en el pueblo, asistiendo adonde se lo llame, estando siempre presente, a la hora que sea, en el momento que sea, dejando de hacer todo y cualquier cosa por acudir al llamado de la sirena”, señaló Andrea al definir a su esposo, al tiempo que habló sobre lo impredecible que puede ser el día a día cuando se comparte la vida con quienes tienen esa vocación de servicio, que no tiene horarios, ni días libres.

“A veces ha ocurrido de estar un domingo, preparando el asado, toca la sirena y tiene que salir, entonces a los que nos quedamos nos toca hacernos cargo de eso. O haber estado en alguna reunión de amigos y dejarla de lado para acudir al llamado de la sirena. Pasó también que cuando los hijos eran más pequeños, como los horarios de trabajo no nos coinciden, él los cuidaba, pero toda la familia ya estaba preparada para que cuando tocara la sirena, alguien viniera a casa para que él pudiera salir y los chicos no quedaran solos. Hubo que ir acomodándose, ir adaptándonos”, explicó.

“Walter no tenía a nadie de la familia que fuera bombero, pero desde chico tuvo siempre esa idea, que después la terminó de concretar, pero nadie en su familia lo llevó al Cuartel ni a ser bombero”.

“También cuando tiene que salir, si estamos durmiendo y yo escucho antes la sirena, lo despierto, le abro el portón de casa para hacer más rápido y que saque la moto, con el tiempo vamos colaborando desde la casa”, añadió.

“Tenemos dos hijos de 22 años y 16 años y ninguno de los dos pinta para bombero, porque a ambos les gusta mucho el fútbol, entonces de chiquitos van los sábados a jugar a la cancha, y no les llamó la atención ir al Cuartel. También creo que esto es una vocación, es algo que nace, y en este caso ninguno de los dos tiene esa vocación. Mi marido no tenía a nadie de la familia que fuera bombero, pero desde chico tuvo siempre esa idea, que después la terminó de concretar, pero nadie en su familia lo llevó al Cuartel ni a ser bombero”, precisó.

“En estos más de 20 años de bombero, él dice que nunca tuvo un hecho triste que lo haya marcado. Hasta ahora nunca le han tocado accidentes con niños que, si se dan, pegan mucho. Dentro de las actuaciones que ha tenido, no han sido cosas feas que lo han marcado, gracias a Dios. También ocurre que él trabaja fuera del pueblo, entonces en esos horarios hubo casos en los que no pudo estar. Y el momento más satisfactorio dentro de la carrera, él se acuerda siempre de la inundación de Idiazábal, cuando tuvieron que ir a socorrer gente y sacarla en lanchas, auxiliar tanto a personas como a mascotas. Se sintió feliz por haber podido ayudar, y siempre tiene presente ese momento, debe ser lo que más le tocó o le llegó”, apuntó.