Fernando Acosta - Bomberos Voluntarios de La Playosa
La primera casa, el Cuartel
La sorpresiva vocación de Fernando Acosta se despertó hace 11 años, y hoy, su madre, Raquel Torre, asegura que ser bombero es su pasión, lo que se nota en sus logros en su carrera dentro del Cuartel“Como bombero, es muy avocado”, consideró Raquel Torre al describir a su hijo, Fernando Acosta, quien presta servicio en el cuerpo de Bomberos Voluntarios de La Playosa. Con 25 años, y sin antecedentes familiares cercanos de quienes pudiera heredar esa vocación de servicio, Fernando comenzó a frecuentar el Cuartel hace 11 años y desde hace cinco es bombero.
“Fue muy raro, yo nunca pensé que Fernando podía llegar a ser bombero, porque de chico le tenía mucho miedo, por ejemplo, a la Policía, a las ambulancias, y de golpe, a eso de los 8 o 9 años, empezó a relacionarse con un familiar lejano nuestro que era bombero, comenzó a entusiasmarse y nuestro pariente lo invitaba a que se acercara al Cuartel, cuando pudo, se acercó, y de ahí en más nuestra casa pasó a ser su segunda casa, porque la primera es el Cuartel. Pasó de tenerle miedo a ser su pasión. Es muy fuerte para él”, aseguró Raquel.
“A veces, cuando tiene un día difícil, me dice que va a dejar de ser bombero, pero si en ese momento le suena el alerta porque hay que salir, sale corriendo. Vivimos a cinco cuadras del Cuartel, y siempre es de los primeros en llegar, es algo muy fuerte para él”, reiteró.
- “El mensaje que quiero darle en este día es que me siento orgullosa de él por todo lo que está logrando, y seguramente va a lograr muchas cosas más, por lo que se dedica a su profesión de bombero, a lo que a él realmente le gusta. Estoy muy orgullosa de él, al igual que el resto de la familia, su papá y su hermano. Es un orgullo para nosotros”.
“Cada vez que suena la sirena, si es a la noche y estamos durmiendo, yo me levanto, le doy marcha a su moto mientras Fernando se viste, abro la puerta y él ya sale montado en la moto, y yo me siento re orgullosa de él por cómo toma su profesión. Después me quedo en casa esperando que vuelva y es encomendarle a Dios que los ayude a todos y que no sea nada grave lo que está pasando”, afirmó.
“Cuando él sale de casa ya sabe a qué va, si es un accidente u otra cosa, entonces yo me quedo muy centrada en lo que puede llegar a pasar. A pesar de los años, no me puedo dormir hasta que no vuelve”, confesó.
“A pesar de los años, no me puedo dormir hasta que no vuelve”.
“En estos años que lleva de carrera, el peor momento que vivió fue cuando falleció un bombero del pueblo en un accidente, yendo de La Playosa hacia Villa María, fue muy duro para todos, después tuvieron que ir al Cuartel con un psicólogo. Esto fue hace cinco o seis años, y sobre todo ellos (por los bomberos) quedaron muy marcados con eso. Después hubo otros accidentes que lo pusieron mal, pero no tan grave como ese, que le llegara tanto, fue lo más fuerte que le pasó”, remarcó.
“En cuanto a lo bueno, para mí el momento más feliz fue cuando él egresó, cuando fue nombrado bombero y todo el acto en sí. Él es segundo escolta suplente, además este año, por tercera vez consecutiva, sacó el mejor promedio de ‘Bombero, ejemplo a seguir’, que contempla el cumplimiento en el Cuartel, como, por ejemplo, que nunca falte cuando se hace un llamado para algún caso o las otras actividades que haya que hacer”, indicó Raquel.
“Me quedo en casa esperando que vuelva y es encomendarle a Dios que los ayude a todos y que no sea nada grave lo que está pasando”.
“Me siento orgullosa de lo que hace. El reconocimiento también lo veo en los demás, cuando él va por ahí, la gente le agradece, es muy sociable, todos lo saludan y lo aprecian. Es muy querido”, dijo para finalizar.
