Claudio Javier Canónico – Bomberos Voluntarios de Tío Pujio

Desinterés y abnegación

Según su esposa Vanesa, Claudio Canónico reúne esos valores que representan el lema de los Bomberos de Tío Pujio, además, asegura que es reconfortante observar el reconocimiento que se ha ganado en casi 30 años de servicio

Al contar cómo es vivir con un bombero, Vanesa Prudencio puede hablar desde dos lugares: como la esposa del bombero Claudio Canónico, que va a cumplir 30 años de servicio junto con el aniversario del Cuartel de Tío Pujio, y a quien esperaba en casa cuando sonaba la sirena; o como la bombera que es hoy, que sale a la par de su marido cuando llama el handy.

“Yo también soy bombera, entonces vivo esa experiencia, pero el día a día es sin horarios, es salir a resguardar la vida o los bienes de alguien a quien no conocemos y entregar todo nuestro sacrificio, que es el tiempo que le sacamos a nuestra familia, a nuestra casa, por alguien que, a veces, tenemos la suerte de que nos dice gracias y otras no. Es dar la vida, o darlo todo por un extraño”, puntualizó Vanesa, y completó: “No hay horarios, porque suena el handy, el celular o la sirena y hay que dejar de hacer lo que se está haciendo y salir. Los chicos quedan en casa, saludando, y nos vamos”.

“No sé si se logra un equilibrio con la profesión de bombero para no restarle tanto tiempo a la familia, yo creo que no se logra, y que los hijos o la familia se adaptan a nuestra vida. Mis hijos se criaron con nosotros dentro del Cuartel, hicieron guardias con nosotros, pero no sé si hay equilibrio. Aunque ellos saben lo que nos gusta, lo que amamos hacer, supongo que cuando suena la sirena, al irnos los dos, deben sentir miedo, porque ellos se quedan en casa, tal vez pensando si vamos a volver bien o no”, remarcó.

“Claudio hace 30 años que está dentro de Bomberos, es uno de los primeros de Tío Pujio, tenía 18 años cuando entró al Cuartel. Yo llevo 23 años de bombera. Cuando lo conocí, él tenía cinco años siendo bombero, estuvimos de novios tres años, nos casamos y me vine a vivir a Tío Pujio, nuestra casa está a la vuelta del Cuartel. Yo empecé a vivir que tocara la sirena y él se fuera, entonces comencé a pensar si yo serviría de algo estando en el Cuartel, y sentí que podría ser útil, me interesó, y el vivir esa vida junto a él me llevó a hoy ser parte del Cuartel”, sostuvo Vanesa.

“En los pocos años en que  todavía no compartía la profesión con mi marido, cuando él se iba, sentía miedo, creo que es el que deben sentir mis hijos. En aquel momento, al yo no ser parte, sí tenía miedo por él, por sus compañeros, porque sabía a lo que salían, que iban a arriesgar la vida por otro. Hoy vivo esa realidad, entonces ahora cambió esa sensación, porque la vivo y porque estoy a su lado, no permitiría que le pasara nada a él ni a ninguno de mis compañeros, porque buscamos proteger a nuestros compañeros”, aseguró.

“La sensación de angustia o de tener miedo a que algo pase está, porque siempre se corren riesgos, aunque nos manejemos con cuidado”, admitió.

“Mis hijos nunca dijeron que sintieran un poco de miedo al salir sus dos padres, nunca me lo expresaron, pero uno los conoce y sí sé que lo tienen, porque lo veo en sus caritas. Hubo distintas etapas, cuando eran chicos, escuchar la sirena no les hacía nada, porque los llevaba al Cuartel y quedaban con el personal de guardia. Pero cuando empezaron a razonar, sentían la sirena y automáticamente lloraban, se quedaban con el cuartelero, pero con sensación de angustia”, señaló, aunque aclaró que nunca tuvo reproches de parte de ellos.

Al definir a su esposo como bombero, dijo que “es muy profesional, capacitado en lo que hace, con respeto al prójimo y a sus compañeros, sobre todo, apasionado de lo que hace y que ama su profesión”.

“Y creo que es un ejemplo de que el lema nuestro lo representa: desinterés y abnegación”, añadió.

“En su carrera, uno de los momentos más duros fue uno de los primeros accidentes que tuvo, en el que falleció un chico que era del pueblo, al que ellos asistieron. Yo no estaba todavía con Claudio, pero creo que eso fue un golpe fuerte para él y para el resto de sus compañeros. Otro en el que hubo que contenerlo y fue muy fuerte fue en un incendio donde falleció un niño de 3 o 4 años al que juntos sacamos de la casa, lo trasladamos haciéndole RCP de acá al hospital, pero lamentablemente ya estaba sin vida. En ese caso nos contuvimos mutuamente”, aseguró Vanesa.

“Hace muchos años, el apoyo psicológico no existía, quizás hoy sí; si nos pasara algo así, tan fuerte como nos pasó en ese momento, hay recursos y hay herramientas para trabajar psicológicamente, incluso hay departamentos a nivel bomberil que se dedican a trabajar en esto y tener apoyo. Quizás en aquel momento que nos sucedió, nuestro único apoyo éramos nosotros”, afirmó.

  • En el Día del Bombero, mi mensaje para Claudio es que siga adelante, que siempre lo vamos a apoyar. Siempre vamos a estar a su lado, sus hijos y yo, porque sabemos que lo que hace, lo hace con mucho amor y le hace muy bien. Deseo que viva esta fecha como un día especial porque es su día, que disfrute lo que le queda de carrera, porque sabemos que ama cuando suena la sirena, cuando suena el handy y que lo da todo. Quiero decirle que siga haciendo lo que le gusta hacer, que no se lo prohíba nunca. 

“En esa oportunidad fue muy duro, se habló, pero creo que la contención más fuerte es la familia, aunque mucho no se la involucra porque hay cosas que quedan solamente en el Cuartel”, subrayó.

“También fue un momento duro la pérdida de un compañero que inició el Cuartel con Claudio, en este caso, por una enfermedad, fue un golpe para todo el Cuartel y fue el momento en el que estuvimos muy juntos y en contención”, agregó.

“En cuanto a los mejores momentos de su carrera, supongo que debe haber sido bueno, más allá del final, participar de varios partos, tuvo uno que fueron a buscar a una mamá al dispensario del pueblo y él viajó con la médica, el bebé nació prematuro a mitad de camino y era muy pequeño, pero llegó con vida al nosocomio. Claudio cuenta que hizo más que la doctora, porque para ella era la primera experiencia en parto. Lamentablemente, a los días nos enteramos que el bebé había fallecido”, señaló.

“Él siempre recuerda que le gustó hacer el segundo nivel de su carrera, y con sus compañeros cuentan anécdotas de que fue feliz, fue una época linda. Entonces, creo que fue uno de los mejores momentos de él esa capacitación”, apuntó.

Para finalizar, Vanesa destacó que siente el reconocimiento hacia su esposo en la calle.

“A Claudio lo conocen todos, es muy reconocido por los chicos, por los grandes, por los alumnos de la escuela, sobre todo, porque él va siempre a los cursos o a las visitas del jardín, él siempre tiene un tiempo y lo hace, entonces todo el mundo lo conoce. Y reconforta mucho eso”, admitió.