Juan Carlos Martínez - Bomberos Voluntarios de Arroyo Cabral
Con la profesión en la sangre
Según su esposa, para Juan Carlos Martínez, ser bombero “es más fuerte que él”, y, a pesar de estar cerca de jubilarse, vive pendiente del Cuartel y del llamado del handyAl describir cómo es en su profesión el jefe de Bomberos Voluntarios de Arroyo Cabral, Juan Carlos Martínez, su esposa, Mónica Corzo, dice que “está siempre pendiente del llamado del handy y del Cuartel”.
A la vez, cuenta que “es muy emocionante” ver que, luego de 28 años de servicio como bombero y a poco tiempo de jubilarse, cuando Juan Carlos va por la calle, muchas veces la gente lo reconoce, lo saluda, le agradece, o lo llaman por teléfono y le dicen “muchas gracias por lo que hiciste por mi familia, o por mi hijo”.
“Hace 17 años que estoy con él y lo conocí ya siendo bombero, a mí me gusta que sea bombero, y que haga todo lo que hace, porque es todo lo que a él le gusta. No tengo problemas con eso, aunque hay veces que no se puede salir a ningún lado porque si lo llaman, se va, y no es bueno que estemos en una fiesta y quedar abandonada de un momento para otro”, señaló Mónica, quien, sin embargo, asegura que a lo largo de estos años su marido ha sabido equilibrar el espacio que ocupan los bomberos con el de la familia.
“Ser bombero es más fuerte que él, lleva esa profesión tan adentro, que escucha el handy y se va, más si escucha que es un accidente o si es un incendio en las sierras, que es por lo que más pasión siente”, afirmó.
- “Mi mensaje para este 2 de junio es que lo felicito porque es un hombre muy bueno, muy carismático, a quien le duelen mucho los problemas ajenos. Ha sido muy respetuoso, es un hombre espectacular, no tengo nada de que quejarme, ha vivido para trabajar para que vivamos bien”.
“Aunque ahora está más tranquilo, siempre está pendiente del handy. El fin de semana que le toca ir al Cuartel, un sábado por medio, va a cortar pasto, a hacer limpieza, e incentiva a los chicos que vayan y ayuden porque son muchos móviles y es un espacio grande, pero si nadie se presenta, él va solo. Su vida está en el Cuartel”, remarcó.
“Cuando agarra el handy para salir, como yo sé que sale a mil en cinco minutos, le abro la puerta y le saco la bicicleta para que se vaya. Cuando escucho que es un accidente, sé que él va a tardar, y le pido al Señor que lo cuide, porque a veces tienen que estar en las rutas. Así lo despido cuando se va. Le pido que cualquier cosa me avise, pero cuando pasan tres, cuatro, cinco horas, sé que es un accidente muy grande. A veces me acuesto y tardo en dormirme, porque se escuchan que salen una ambulancia detrás de la otra, pero otras veces todavía estoy levantada cuando él vuelve, me pongo a ver televisión hasta tarde”, sostuvo Mónica al explicar cómo es compartir el día a día con quien abraza esta vocación de servicio.
“Cuando escucho que es un accidente, sé que él va a tardar, y le pido al Señor que lo cuide, porque a veces tienen que estar en las rutas”.
“En estos 17 años que llevamos juntos, los peores momentos de su carrera como bombero han sido las muertes que hubo por accidentes, más habiendo chicos, eso le afecta muchísimo. Pero el más duro que recuerdo fue un accidente que hubo en la ruta, no hace mucho, de un matrimonio con dos nenas que habían venido a una fiesta, los bomberos salieron y les dijeron que había cuatro víctimas, pero encontraron tres, empezaron a buscar la cuarta y Juan Carlos la encontró, era una nena de 12 años que no tenía el cinturón, el auto la despidió y tuvo muerte instantánea. Estuvo mucho tiempo comentando eso, le afectó mucho la muerte de esa niña”, apuntó.
“En cuanto a los acontecimientos lindos, uno fue ayudar a nacer el hijo de una familia de Arroyo Cabral, él iba en la ambulancia junto con una paramédica y ella le pidió que se quedara para ayudarla en el parto, ese niño fue su ahijado y hoy ya tiene más de 20 años. También se puso contento cuando supo que se iba a jubilar, me decía que nos íbamos a poder ir a cualquier lado sin estar pendiente del handy”, cerró.
También su hijo Mauro Martínez coincide en que Juan Carlos “está pendiente del Cuartel, de que no le falte nada, que esté todo bien” y dice que “como bombero es muy bueno, vive en el Cuartel, está para todo lo que haga falta y es su primera casa”.
“Cuando llaman a los bomberos deja lo que está haciendo y sale, es un orgullo que siente por ellos, da la vida por los bomberos. Yo soy aspirante hace cinco meses, me falta más de un año para terminar el primer nivel y ser bombero activo. Quise ser bombero gracias a lo que he vivido con él, eso ha influido para que me decida a hacer esto. Me gusta, y está bueno ayudar al prójimo”, subrayó.
