A manera de introducción - Una mirada al porvenir

La jubilación, puerta a un nuevo comienzo

En homenaje a los mártires de Chicago y a todos los trabajadores activos y acogidos a los regímenes de la seguridad social

Cada año le dedicamos páginas especiales a la conmemoración de la sangrienta represión que sufrieron obreros de la fábrica McCormick, de Chicago, en 1886. Esta vez, dialogamos con trabajadores ya jubilados en distintas actividades, analizamos con ellos la dificultad y la oportunidad que representa una etapa común a todos. El producto de ese intercambio se publica a manera de aporte al conjunto de la sociedad

El diálogo con trabajadores dispuestos a transmitir su experiencia, siempre es enriquecedor. Y, en este caso, pudimos comprobar que el tema de la jubilación no es uno más. Surgieron frases estremecedoras:

-“Llega el día en que te vas, dejás de cumplir horarios y en algún punto sentís que no servís más…”.

-“Quedé afuera del mundo. No podía mantener a mi familia. Me empezaron a aparecer enfermedades en la piel, no podía caminar… Todo psicosomático…”.

-“Todos deberían seguir adelante. Pero veo a muchos achacados, caminando lento o sentados en la plaza mirando la vida que les pasa por delante”.

-“No hay una respuesta general, sino que se trata de una manera individual de enfrentar el tema. Lo que está claro es que, tomándolo con tiempo, se pueden encontrar alternativas a la sensación de vacío”.

Deben ser muy pocas las personas que pueden aceptar, sin contradicción alguna, esa modificación vital, esa especie de cambio de rol, ya que es habitual la tendencia que tenemos a asociar la identidad de cada uno con la actividad que desarrollamos (ferroviario, docente, médico, diseñadora, panadero, guardia de seguridad, enfermera, periodista…).

Por eso, porque evidentemente no se trata de una etapa fácil de sobrellevar para el común de los trabajadores, nos propusimos dialogar con ellos sobre el momento de la jubilación.

Todo indica que los primeros días suele aparecer una sensación de estar de vacaciones y la persona puede sentirse feliz, sobre todo en aquellos que gozan de la “fortuna” de tener un haber de retiro más elevado que la línea de la pobreza.

Pero, pasadas las primeras semanas, probablemente las cosas no sean como aparentaban son y, entonces, pueden aparecer síntomas de ansiedad o depresión (fruto de la decepción o de la frustración).

A través del intercambio de experiencias y de ideas quedó en claro que existen factores de riesgo, pero también otros que permiten transformar este tiempo del que hablamos en una etapa positiva. Los afectos, el hecho de mantenerse activos, tanto socialmente como intelectualmente y físicamente, se vuelven fundamentales.

Los dejamos, entonces, con estas experiencias de vida antes y después de la jubilación. Creemos que conocerlas puede ser de utilidad para todos aquellos que ya están jubilados o que están por jubilarse, laburantes todos porque, como bien lo dice uno de los entrevistados, “quienes han defendido valores… nunca dejarán de ser trabajadores”.