28 de abril - Día del Repuestero - Damián Beltramone - Automarket Repuestos

Ventas por Internet: costos extras y beneficios mínimo

Uno de los socios de Automarket dijo que en las ventas online hay un margen menor de ganancia, porque se paga una comisión, además, no genera una significativa cantidad de compradores; otro de los inconvenientes es la falta de asesoramiento que se le puede brindar al cliente

A veces, da la sensación de que las ventas online pueden impactar negativamente en un comercio, restándole compradores al ofrecer precios más ventajosos. Sin embargo, Damián Beltramone, de Automarket Repuestos, que se dedicó inicialmente a la comercialización por Internet, derribó esa creencia al señalar que los precios son similares y que en la venta presencial se puede ofrecer financiación, a la vez que relativizó las ventajas del negocio online, pues, según su experiencia, no aportan ni más ganancias ni más clientes.

“Con mi socio, Adrián Lamas, somos una firma que arrancamos hace dos años, los cumplimos en abril, e iniciamos con una fuerte venta en Internet, en la que rápidamente fuimos ascendiendo. El problema fue que competir allí nos generaba un costo extra y el beneficio que nos otorgaba era mínimo. Hay un margen menor de ganancias porque para los vendedores también tiene un costo vender por Internet, hay una comisión”, dijo Beltramone, al contar su experiencia con las ventas online.

“Otro de los inconvenientes era que, en nuestro caso, hay muchas cosas que requieren técnica, por ejemplo, para un mismo vehículo hay distintas opciones de repuestos. Entonces eso generaba un inconveniente en el comprador, que a veces no sabía cómo solucionarlo. Concretaba la compra, pero cuando le llegaba el producto y no era el que él necesitaba, entonces venía la devolución con los distintos costos que eso implicaba para nosotros. Así que optamos directamente por dejar de vender por Internet”, indicó.

“La venta por Internet no se dio como una consecuencia de la pandemia, mucha gente está utilizando ese sistema. En la pandemia fuimos de los primeros rubros habilitados, estuvimos los primeros 15 días cerrados y después nos autorizaron, y la verdad es que la gente se siguió presentando en el negocio, fundamentalmente quienes trabajaban en los talleres”, señaló Beltramone, y aclaró que cuando vendían por Internet no tenían una mayor afluencia de clientes, ni era significativa la cantidad.

“Yo creo que las empresas que se dedican exclusivamente a vender por Internet desarrollan algún tipo de departamento de ventas online, tal vez le pueden sacar un mayor provecho porque están constantemente publicando, respondiendo. Es algo que lleva tiempo, se necesita gente abocada a eso, y acá todavía no lo tenemos desarrollado”, agregó.

“Hoy ya es una costumbre que cuando alguien va al mecánico y le dice lo que tiene que cambiar, lo primero que hace es googlear para saber más o menos cuánto va a gastar, para tener una idea, un parámetro de los costos que va a tener. Y después sale a averiguar precios por Villa María. A veces en Internet se encuentran precios más económicos que en un negocio de la ciudad, eso es bueno para el cliente, pero a la empresa le está dejando un margen de ganancia inferior, con eso nos encontramos nosotros cuando comercializamos por Internet, entonces no nos servía”, insistió.

“Hay gente que va al local y pelea el precio porque antes lo vio más barato en Internet. Hay rubros cuyos productos se pueden comprar por Internet, en los que se nota mucho la diferencia de precio, y otros no. Por otra parte, hoy todos preguntan si en el precio que damos hay algún descuento en efectivo, nuestra política es bajar un pequeño porcentaje, de forma que el cliente se vaya contento y nosotros no perdamos la venta, no ganamos lo que pretendíamos, pero tampoco perdemos la venta. Lamentablemente, con la tarjeta es una locura lo que nos descuentan, entonces para los pagos en cuotas es necesario cobrar un porcentaje de recargo, como para más o menos cobrar lo que vale el producto”, sostuvo Beltramone.

“Nuestro fuerte es el tren delantero, en la ciudad somos tres o cuatro referentes que más o menos manejamos las mismas marcas y estamos todos parejos en precios, algunos un poco más, otros un poco menos, pero más o menos estamos todos parejos. Después tiene que ver el servicio que brinda cada uno; la posventa, estando atento a que esté todo bien, que no haya inconvenientes, que suma mucho; el financiamiento con tarjeta de crédito, ya que efectivo se ve poco, es otra de las cosas que hoy se está notando y que la venta por Internet no tiene. En la venta en el comercio se pueden comparar las muestras, además, si el comprador tiene algún problema cuando lleva el repuesto y se encuentra con que no era el correcto por X motivo, se cambia, tiene otros beneficios, que es el servicio que uno puede brindar de persona a persona”, apuntó.

Sin competencia

Por otra parte, ante la consulta de si los desarmaderos significan una competencia porque se supone que venden más barato, uno de los responsables de Automarket aseguró que a ellos no los afecta, porque prácticamente no se puede comercializar nada de lo que venden por desarmadero.

“En teoría, por Ley de Desarmaderos hay elementos que no pueden comercializar, después, que lo hagan o no lo hagan, ya es una cuestión del desarmadero. En cuanto a los precios que manejan, no puedo comparar porque nos dedicamos al tren delantero y quien nos compra a nosotros no va a ir a un desarmadero. No obstante, la gente a veces pregunta si una determinada autoparte que vendemos es usada”, puntualizó.

“Hoy sé que se está utilizando mucho cambiar directamente el motor del vehículo, en vez de repararlo, porque no conviene. Acuden a los desarmaderos y compran un motor, lo van a inscribir y figura que al vehículo se le ha hecho el cambio. En este caso sí estaría afectando a un rubro como mecánica, y a quienes venden autopartes para la reparación de motores”, consideró Beltramone.

“Hay que tener en cuenta que no deja de ser un negocio legal, siempre y cuando el desarmadero se maneje con la ley que dice qué pueden comercializar y qué no, que no siempre se cumple”, remarcó.

 

Menor calidad

Finalmente, al igual que sus colegas, Beltramone abordó el problema de la falta de repuestos.

“En nuestro caso, lo que más está faltando son los rodamientos de la marca que trabajamos, y la mayoría es importada, ya sea de Brasil o de España. Después, hay vehículos puntuales para los que no se consiguen cosas, de distintos proveedores y de diferentes marcas, quiere decir que el faltante es general”, afirmó.

“Hay faltantes a los que le vamos encontrando la vuelta. Eso lleva muchas veces a conseguir productos de menor calidad de la que pretendíamos colocarle al vehículo, porque no hay y es lo que se consigue. A medida que faltan las primeras marcas, la gente empieza a consumir las segundas y terceras marcas, porque el vehículo tiene que seguir funcionando, la gente se tiene que mover, trabaja con el vehículo, entonces va poniendo lo que consigue”, precisó.

“Hay cosas que van faltando en algunas marcas, pero se van consiguiendo en otras, entonces se busca compensar. Pero esto nos lleva a que en algún momento eso también se va a terminar. No hay industria nacional que remplace totalmente esta falta de importación, porque, por ejemplo, tenemos fábricas de amortiguadores en Rosario y en San Francisco, que muchas de las cosas que traen son importadas, pero para los vehículos de alta gama la mayoría de los amortiguadores son importados, y no se consiguen”, subrayó.

“Esto se ha agravado en este último tiempo, y con la primera disparada del dólar, hace ocho meses, fue donde más se notó. En los últimos cuatro años se agravaron las restricciones a las importaciones, fue de a poco, hasta que se llegó ahora a estas complicaciones”, concluyó.