Día del Óptico en Argentina - Se celebra en el país desde 1952 por elección de la Asociación de Ópticos y Técnicos de la Provincia de Buenos Aires
Ver siempre es una cuestión esencial para la salud
Para conocer cómo enfrenta la profesión, el panorama actual de la economía, los insumos importados que cotizan en dólares y el mercado que tiende a contraerse, este medio consultó con una joven profesional que nos compartió su experiencia al frente de su localEl óptico optometrista es un profesional sanitario primario que se encarga del sistema visual funcionalmente inadecuado. Se trata, por tanto, de un perito universitario formado en la fisiología normal y anormal de los ojos, en la psicofísica de la visión, en los procesos de percepción y sus relaciones con las actividades funcionales del aprendizaje, el trabajo, el entorno y el ocio.
El origen de la profesión se remonta a los primeros estudios sobre la óptica y la formación de imágenes por parte del ojo.
El término "optómetro" apareció por primera vez en el libro "A Treatise on the Eye: The Manner and Phenomena of Vision", de 1759, del médico escocés William Porterfield. Sin embargo, no fue hasta principios del siglo XX, en los Estados Unidos y Australia, que el término "optometría" comenzó a usarse para describir la profesión.
El término entró en el idioma español para describir la técnica realizada con el optómetro, un instrumento para medir la visión mucho antes de la existencia del foróptero. La raíz de la palabra, opto, es una forma abreviada derivada de la palabra griega ophthalmos, que significa "ojo". A quien trabaja como profesional de la salud visual que ejerce la práctica clínica en esta área de la salud se le denomina óptico-optometrista u optómetra, dependiendo del territorio. Los optómetras son la primera línea de la atención en salud visual y ocular en los sistemas de salud de la mayor parte de los países.

Una cuestión esencial de salud
Marianella Cabrera es una joven profesional de la especialidad que tiene su óptica la calle San Luis de esta ciudad.
Consultada por este medio sobre la situación actual por la que atraviesa su profesión, a merced, como todas, de los vaivenes de la economía, del precio del dólar, del costo de los insumos importados, de los tiempos para comprar, vender y reponer, Marianella se sincera:
“Cuando se trata de la salud, la gente gasta de todos modos, porque ver es una cuestión de salud. Claro que hay de todo, pero al ser un rubro esencial, no nos vemos tan afectados, porque cuando la gente no ve, no ve, y necesita hacerse los anteojos. Y hay una variedad de precios para atender a las necesidades de lo que cada uno pueda o quiera gastar. Hay personas que te piden lo mejor de lo mejor, y gente que te pide lo más común y sencillo porque solo los utiliza para descansar la vista. Aunque en realidad, el cristal más común de todos terminó no protegiendo la vista. Porque sí, se ve, pero no te protegen de la azul, de las pantallas digitales y estamos rodeados de ellas. Yo tengo un cristal con un láser con el cual le muestro a los pacientes el daño que le hace al ojo la luz azul y cómo el filtro protege. Y la gente termina entendiendo cuál es el daño y decide gastar un poco más, pero proteger su salud, porque los cristales de los anteojos no son genéricos, como una droga que se encuentra en la farmacia en que la marca influye en el precio. En la óptica hay diferentes precios, diferentes calidades, completamente distintas. Tenés, desde el tallado digital, que es de primera calidad, y tenés el tallado común, que es el que generalmente la gente lleva, porque es dentro de todo lo más económico, pero sí con un filtro que es bueno que lo protege. Si tenés poca graduación, te soy sincera, podés hacerte el común, yo misma me hice el común, con filtro de luz azul, porque lo uso poco y para descansar, para ver televisión, para la computadora. Veo perfecto y la calidad es excelente. Pero si lo vas a usar todo el día, recomiendo algo de mejor calidad”, explicó la joven profesional.
Sin embargo, cuando se trata de estética, es decir, cuando se habla de anteojos para el sol, en el que muchas veces juega un rol más importante la cuestión estética, el look, que la salud visual (aunque hay muchos casos en los que intervienen ambos factores), la cosa cambia. En ese aspecto, el cliente se fija más en el bolsillo que en la urgencia de ver bien. Y allí, se plantea también, aunque no de manera tan consciente, un problema que tiene directa relación con la salud visual, porque no todos los anteojos para el sol son aptos, y mucho menos, buenos, a la hora de hablar de salud visual.
Marianella Cabrera sostiene que “respecto a la venta que se hace de lentes de sol en kioscos, tiendas de ropas, o los que están en la calle, hay que señalar que no están homologados y no cuentan con cristales de buena calidad como para que se puedan vender y efectivamente protejan la visión. Lo que normalmente ocurre con ese tipo de anteojos, que no tienen ningún tipo de protección, ni UV, ni polarizados, ni nada, al ser oscuros, es que cuando los utilizás la pupila se dilata. Cuando nosotros estamos en un lugar oscuro, naturalmente, nuestras pupilas se dilatan para que entre más luz y podamos ver mejor. Al ponerte esos cristales oscuros de día, la pupila se dilata y como los cristales no tienen ningún tipo de protección, los rayos del sol entran en el ojo con el doble de potencia que si no tuvieras el anteojo. Es decir que, en lugar de proteger, dañan la visión. O sea que, en el caso de los anteojos para el sol, tampoco conviene ahorrar tanto porque lo que no gastás en un buen anteojo con todas las garantías de protección, lo terminás gastando a la larga en salud ocular. Pero muchas veces la gente no lo entiende y pregunta por qué tal lente para el sol es tan caro. Precisamente porque tiene los cristales avalados y homologados por Salud, y que son los adecuados para vender al público”.
¿Por qué se conmemora?
El Día del Óptico en la Argentina se celebra debido a que coincide con la festividad de la virgen y mártir Santa Lucía, protectora de la vista.
El óptico y optometrista es quien se dedica al estudio y cuidado de nuestra salud visual. Entre sus competencias destaca el diagnóstico y medición de anomalías, la creación de gafas y lentillas, el estudio, diseño y la fabricación de piezas ópticas.
Si bien no se sabe con certeza, se cree que los seres humanos somos capaces de ver hasta 10 kilómetros, pero esto no es más que un mito forjado por el término frecuentemente empleado en meteorología de “visibilidad óptima”.
Sin embargo, no hay un límite, ya que desde lo alto de una montaña, podría verse hasta 100 kilómetros de distancia o más. Además, algunos aseguran que, en una noche oscura y despejada, es posible ver la llama de una vela hasta una distancia de 48 km.
