11 de octubre, día del Martillero Público - Llega así otra celebración más para estos profesionales, satisfechos de su labor, la cual es tan importante como necesaria
Érase tres historias de martilleros (y algo más)
Como cada año, hoy celebran su día los expertos en remates y subastas, quienes disfrutan de su labor, con el gran orgullo de pertenecer al Colegio de Martilleros localEl 11 de octubre se celebra el Día del Martillero Público en nuestro país, en homenaje a la Asamblea Constitutiva que un grupo de profesionales, con visión a futuro, y pioneros en la actividad, que se llevó a cabo en Tandil, Provincia de Buenos Aires, un día como hoy, pero de 1943. Cabe recordar que el martillero público es el profesional encargado de subastar, por orden judicial, oficial o particular, cualquier clase de bienes muebles, inmuebles, semovientes y derechos, marcas, patentes y, en general, todo bien cuya venta no esté prohibida por la ley o encomendadas a otras profesiones.
Por esta y otras razones, los martilleros de nuestra ciudad y la región, que agrupa el Colegio Profesional de Martilleros y Corredores Públicos de la Provincia de Córdoba, Delegación Villa María, también celebran esta jornada, y los hacen con gran entusiasmo y muchas ganas de hacer cosas para sus miembros, y con una nueva gestión desde el año pasado.
“Comenzamos a transitar esta nueva etapa desde agosto de 2022, con un excelente grupo de trabajo consolidado y comprometido, luego de participar de un evento democrático dentro de esta institución, como fueron las elecciones de autoridades, donde resultamos elegidos por los colegas, y ahí es donde radica nuestra responsabilidad y compromiso”, destacó Darío Alberto (MCP), actual secretario general de la Delegación Villa María.
Además, destacó que en este tiempo se han desarrollado múltiples acciones y actividades, como lo han sido las capacitaciones, talleres, charlas, campañas y reuniones a lo largo de poco más de un año de gestión, “así como la reparación general de nuestra sede, que ya concluyó, y ya estamos trabajando en el Té para el Día de las Madres, colegas nuestras, y claro: en la fiesta de Año Nuevo”.
Expresó que en este día especial le deja “un afectuoso saludo y mis respetos a todos los martilleros y corredores públicos, de esta IV Circunscripción, especialmente a todos los Martilleros en su día. De parte de la actual Comisión Directiva, seguiremos defendiendo los derechos de nuestros profesionales, que cuentan con un título profesional oficial, matriculados según lo indica la Ley 7.191 que rige nuestra institución”.
Y a continuación, tres “Historia martilleras”:
Pablo Sesma, martillero judicial
“Me recibí como martillero y corredor público en 1998. Luego, en 2000, empecé a hacer inmobiliaria -“lo que siempre quise hacer, pero sentía que en esta parte de la profesión un poco te denigran y no me daba los resultados que esperaba”- durante 5 años. Así que en 2005 saqué mi matrícula como martillero judicial. Comencé trabajando para otro martillero a quien le hacía todo el trabajo y me daba un porcentaje de la comisión que él recibía, aunque yo era el que hacía los remates”, señaló Pablo Sesma.
Hasta 2010 trabajó con ese formato, hasta que el martillero para el que laburaba por ese entonces se retiró y le dejó los casos que había. De esta manera, Sesma continuó haciendo este trabajo, pero por su lado.
“Un martillero judicial trabaja directamente con los abogados, si no no puede trabajar. La función específica de este trabajo está limitada a que un abogado te nombre en el juicio. Porque nuestra función específica, sobre todo, es rematar o embargar el bien que hay en una causa, siempre y cuando a las personas que le están tratando de cobrar no cumple con su deuda”, detalló Sesma.
Explicó que su función es, una vez requerido en una causa, la de ir y requerirle al deudor que ponga a disposición el vehículo -o inmueble- que le fue embargado, “o requerir el pago de la deuda que tiene. Ahora, si no paga o no facilita lo embargado, ya las medidas judiciales son otras, donde actúa la Policía quien, en este caso, secuestra el vehículo, hasta que pague o por el contrario se subasta el auto”.
Para Sesma una de las cosas que más le gustan de su trabajo -que tiene una parte difícil, “porque nunca es agradable tener que ir a cobrar a un deudor, por todo lo que eso implica”- es la labor investigativa que es como la de un detective, porque uno debe hacer un arduo labor de investigación para encontrar el auto o el bien que se deba.
Expresó que, al contrario de la parte inmobiliaria cuyos resultado son más difíciles y relativos, en judicial “si uno es picante y rápido asegurás el cobro, sea que el deudor pague o se remate el objeto”. Aunque tiene sus pro y contras, “porque la parte de ir a cobrar a veces no es grata. Como sea me gusta mucho y disfruto mi trabajo, que en la actualidad por la crisis es complicada porque, aunque por obvias razones hay mucha gente con deudas y eso me da más trabajo, también hay que tener espalda económica por los gastos, logística y viajes largos a veces que uno debe hacer y pagar de antemano”.
Gastón Urseler, martillero hípico
“Yo hago remate de apuestas hípicas y de potrillos pura sangre de carreras. En esto llevo más de 20 años. Comencé en carreras cuadreras y hoy estoy en los hipódromos de Villa María, Río Cuarto, Córdoba, Venado Tuerto y otros más”, señaló Gastón Urseler.
Contó que como martillero público siempre le gustó el tema de las carreras, “es una conjunción de la profesión misma y una pasión que toda la vida he tenido por las carreras y los caballos. Yo viví desde chico en una zona donde las carreras eran algo común, en todos los pueblos de la región. Ya de niño en Santa Victoria, entre Chazón (de donde soy y vivo) y Etruria, había carreras y me encanta ir a verlas”.
Así, una pasión le dio forma a una profesión. Explicó que lo que hace “es rematar la apuesta del público en general hacia algún caballo, que corre una determinada carrera. Ahí tomamos las apuestas de los caballos que eligen las personas. Posteriormente, se determina un porcentaje de las probabilidades que hay de ganar de tal o cual caballo, y eso determina cuánto puede ganar quien haya acertado al caballo ganador. Yo hago esta labor entre 30 y 40 veces por carrera”.
Además de las apuestas, Urseler hace los remates de potrillos pura sangre de carreras “lo hago en la provincia y otras partes del país, donde se remata la descendencia de caballos pura sangre. El precio de salida de estos varía de acuerdo al historial que tengan detrás, como cuántas carreras han ganado y demás éxitos. El pedigrí de los caballos, sobre todo de las yeguas (es decir, las madres), está relacionado directamente con el currículum de carreras y sus resultados, por ende, influye en valor de los potrillos”.
Expresó que ama lo que hace y que, aunque la crisis hoy es muy dura, en realidad no ve que le haya pegado al sector hípico. Igual, Gastón está felizmente casado y tiene dos hijos, y aunque ellos están haciendo otras cosas, siempre lo acompañan y ayudan en su labor en las carreras, “sobre todo con la parte técnica y de las computadoras”. Expresó también que está muy contento con la nueva gestión del Colegio Delegación Villa María, y felicita a todos los colegas en su día, desando poder reunirse con ellos en la fiesta de Fin de Año.
Cristina Perín martillera judicial
Cristina Perín, además de tener una familia, estar casada y tener una hija de 6 años, trabajó toda su vida laboral en actividades administrativas. En 2008 trabajaba en un estudio jurídico “y entonces comencé a estudiar la carrera de Martillero Público; yo seguí trabajando de lunes a viernes en el estudio y el sábado iba a la UTN a cursar en la facultad, porque siempre me llamó la atención el tema del martillero, porque trabajando en el estudio jurídico iban muchos, y una de mis compañeras me incentivó a estudiar, y lo hice”.
“Tuve la suerte que conociendo a tantos abogados, una vez que me recibí el trabajo me llegó más fácilmente. Porque salvo que salgas sorteada en algún concurso o quiebra en ciertas causas puntuales y te designen como martillero de oficio, es principalmente el abogado quien te recomienda con sus clientes” explicó Perín. Dijo que siempre hizo la labor de martillera judicial. Lleva casi 13 años trabajando en esto y detalló que “los primeros años fueron difíciles hasta que la gente te conoce, pero serlo me trajo cosas muy buenas. He tenido la suerte de tener subastas muy buenas.?Al principio hay que remarla, ni se diga cuando te toca el secuestro de un auto, que engloba toda una situación difícil”.
“La crisis actual, que ya lleva mucho tiempo, hace que el martillero tenga más trabajo, hay que decirlo. Porque por lógica muchos dejan de pagar ciertas deudas. Yo no lo hago, pero incluso hay martilleros exclusivos de las firmas de los autos, y mucha gente que está en un plan no puede pagarla, y si vos hoy te metes a las páginas de subastas, ves que hay un montón de autos nuevos (o casi) en subastas”, indicó.
Expresó que la labor del martillero, que también considera como de investigadora privada, y la cual disfruta hacer mucho, es quizás una de las partes más feas de toda una cadena “porque no es algo agradable a veces ir a una casa y decirle a la dueña que la tenemos que subastar, lo mismo con un auto. Pero es un trabajo que alguien tiene que hacer”.
A Cristina Perín le va bien, y está muy satisfecha de haber tomado la decisión de hacer lo que hace. Y lo combina con su vida de pareja y madre. Además de eso, es parte de la Comisión Directiva del Colegio de Martilleros local “en donde estamos haciendo cosas muy buenas, me gusta mucho, nunca había hecho algo igual, y me hace muy feliz”.
