Día del Peluquero - Fusionó su barbería con el sector gastronómico
Un corte de pelo y un café
Gonzalo Fernández, quien se considera peluquero por casualidad, innova con su barber shop. Destacó la solidaridad y el compañerismo presentes en el rubroTras pasar por distintos trabajos, Gonzalo Fernández encontró su vocación como peluquero. De la mano de su primo, comenzó como asistente de peluquería y poco a poco fue dejando su propia impronta hasta abrir su local, que funciona en calle Mendoza 671, 12 años atrás.
En conmemoración al Día Internacional del Peluquero, el profesional relató su trayectoria a El Diario. “Elegí ser peluquero por casualidad. Si bien siempre me gustó, nunca me animaba a inmiscuirme en este mundo. Tuve otros trabajos, como panadero y repositor de supermercado, hasta que un día, mi primo me llamó para trabajar como asistente en su peluquería”, comentó.
“Al principio tenía miedo, porque no sabía cómo cortar el pelo, pero ya en la primera semana me di cuenta que me gustaba y fui aprendiendo de mi primo, a quien estoy agradecido de por vida”, afirmó Gonzalo y agregó: “Trabajé con él algunos años y me fui perfeccionando con cursos que realice en Buenos Aires, Mendoza, Córdoba y en nuestra ciudad. También aprendí mucho de mis colegas”.
En ese sentido, Fernández indicó: “A mis colegas los valoro mucho, no los veo como competencia, por lo menos de mi parte. He aprendido de colegas de mayor edad que yo y con muchos años de profesión y también he aprendido de los chicos nuevos, que tienen otra visión”. “Creo que no hay que tener vergüenza, ni ser ni más ni menos que el otro, si tenés alguna duda de cierto corte o técnica, hay que preguntarle a algún colega y siempre te van a decir”, afirmó.
A su vez, precisó: “He ayudado a muchos chicos nuevos, hay solidaridad en el rubro, por lo menos con los colegas que yo conozco. En mi caso, soy bastante amiguero, me defino como un peluquero loco y simple”. En tanto, el profesional destacó que las capacitaciones también pueden ser “ver videos en YouTube”.
Con relación a su labor diaria, explicó que actualmente se dedica al sector de barbería, cortando el cabello a hombres. “Tengo algunas clientas que no se quieren ir, pero simplemente les corto el pelo, no hago más tintura o reflejos”, dijo.
En cuanto al sector masculino, González destacó que “el hombre le da muchísima más importancia a su propio cuidado”. “Antes, en promedio, el cliente venía cuando le crecía tanto el pelo que ya no podían usar ni una gorra, pero ahora es más estético. Hay quienes vienen todas las semanas por gusto propio”, señaló.
De igual manera, explicó que se siguen ciertas tendencias como la “cubana”, el corte en degradé, el corte americano y sombreados y que se vinculan “de acuerdo a la edad de cada cliente”. “Los más jóvenes son quienes se atreven más, en cambio, los mayores de 40 son más tranquilos y clásicos”, precisó.
El poder disfrutar un café durante el corte
Tras consultarle por la decisión de fusionar su barbería con un café, el profesional relató: “Siempre tuve el sueño de tener un barcito o un pub, incluso mucho antes de abrir la peluquería. Desde hace mucho tiempo me llama la atención la gastronomía, pero nunca tuve los medios, sin embargo, desde hace un tiempo, con mi pareja, decidimos anexar la cafetería”. “Ella tenía el conocimiento y yo las ganas, así que nos animamos mutuamente y trabajamos por turnos, ya que ella tiene otro trabajo”, apuntó.
En tanto, resaltó: “El rubro peluquería es hermoso, te permite crecer si sabés manejarlo y sos paciente. Podés progresar económicamente, es un trabajo tranquilo y contás con tu clientela. Hay una cierta armonía en el trabajo”. “Es lo más lindo del mundo el poder trabajar de lo que a uno le gusta, hay mucha emoción en la peluquería, por ejemplo, cuando los papás traen a sus hijos chiquitos y ven el cambio con el corte. También me gusta hacerles el peinado loco con gel, que a los niños les encanta, o los primeros cortes a bebés”, dijo.
Finalmente, el profesional agradeció el apoyo de su familia y su pareja e invitó a conocer la nueva fusión en su barbería.
