Efectuó un balance entre la labor profesional y la maternidad
“Si buscamos espacios nos dan, pero hay que luchar”
Laura Achetta, ingeniera en Sistemas, manifestó las fortalezas y desventajas al trabajar para una empresa multinacionalDesde hace 20 años, Laura Achetta se desempeña como ingeniera en Sistemas en Applus+Service, una empresa española.
En el año 2000, luego de recibirse en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), partió junto a su esposo, también ingeniero, hacia el antiguo continente. Una vez radicada en España comenzó a trabajar bajo la modalidad de outsourcing (subcontratación) en la empresa donde se desempeña actualmente.
“Pasaron dos años, evolucioné y crecí en conocimiento y desde Applus me propusieron trabajar con ellos ya sin ser subcontratada, acepté y me compraron a la empresa anterior. Luego, tuve a mi primer hijo y extrañaba mucho a mi familia por lo que decidimos volvernos”, contó Laura y agregó: “Estuvimos un tiempo en Buenos Aires, pero después tuve otro hijo y la crianza se volvió muy complicada, entonces elegimos regresar a Villa María”.
En ese marco, explicó: “Negocié con la empresa trabajar a distancia, pero tuve que ceder en ciertas cuestiones. Hace 12 años que trabajo como jefa de Desarrollo desde mi casa, pero viajo un montón, tanto a Buenos Aires como a otros lugares de Latinoamérica”.
“Al principio viajar me costó un montón, porque cuando volvía mis hijos le decían mamá a mi mamá y me moría de dolor. Te cuesta porque vos querés hacerlo todo y a veces todo no se puede, pero sabía que me iba y tenía a mi mamá, mi papá y mi marido que cuidaban a mis hijos”, comentó y agregó: “Nosotros priorizamos la familia y la educación y la verdad que criarlos con buena educación es caro, pero con el tiempo pude ir viajando menos y estar más tiempo en Villa María”.
Tras consultarle si tuvo algunas limitaciones en su crecimiento profesional, Laura señaló: “Creo que me puse el techo el día que decidí dejar Buenos Aires y venirme a Villa María para priorizar la maternidad, ya que evidentemente hay cosas que no se pueden hacer online”. “Sin embargo, las mujeres tenemos que trabajar y esforzarnos porque creo que si buscamos espacios nos dan, pero hay que luchar, no quedarse ahí nomás”, sentenció.
Mujeres en ciencias duras: se conoce como “efecto Matilda” a la invisibilización de las mujeres en las llamadas “ciencias duras”, pues históricamente su trabajo se atribuyó a varones en muchas oportunidades. Esto, sumado a los estereotipos que por lo general asocian esos ámbitos a los varones y la falta de información sobre los campos laborales, contribuyeron a la construcción de un escenario socio-histórico por el cual las mujeres se mantienen alejadas de las carreras básicas y aplicadas.
En la última edición especial del informe “Mujeres en el Sistema Universitario Argentino 2019-2020” publicado por la Secretaría de Políticas Universitarias el pasado 8 de marzo en conmemoración del Día Internacional de la Mujer, se desprende que las ciencias sociales, humanas y de la salud son las que acaparan el mayor número de estudiantes femeninas, con 484 mil, 287 mil y 283 mil, respectivamente. Mientras que las ciencias aplicadas aparecen bastante después, en cuarto lugar, con 184 mil jóvenes interesadas en esa área. Dentro de las ciencias básicas y aplicadas, las mujeres representan el 37% del total en agronomía, el 31% en física y el 25% en ingeniería. Informática es una de las menos elegidas: las chicas representan solo el 17% de la matrícula.
