Día de la Mujer - #8M- Desde el 2007 pertenece a AMJA

“Aceitar el sistema”

Eve Flores, jueza de la Cámara del Crimen, validó los avances del Poder Judicial Provincial en materia de género. “Creo que es uno de los mejores, pero quedan resabios”, destacó

La jueza de la Cámara del Crimen de Villa María, Eve Flores, integra el Poder Judicial desde que era estudiante. Con una amplia trayectoria y ocupando diferentes cargos en distintos puntos de la Provincia, la camarista reflexionó sobre los avances obtenidos en materia de género, pero destacó que aún quedan ciertos resabios.

“Cuando me presenté para ingresar al Poder Judicial en aquel momento era Tribunales 1 y había una discriminación con respecto a la nota que tenían que tener varones y mujeres para formar parte. Mientras a los varones se les exigía un mínimo de seis, a nosotras nos pedían un mínimo de siete”, mencionó Eve y continuó: “También estaba establecido que las mujeres iban a la parte Civil y los varones a Penal. Cuando llegué había una vacante en Penal y recuerdo que durante una entrevista con el doctor Víctor Reinaldi con muy buena voluntad me dijo: ‘Lo lamento, pero es el único lugar que tenemos, ¿usted se va a animar?’ Eso me marcó”.

En ese sentido, indicó: “Estaba entusiasmada, me gustaba Civil, pero Penal me ofrecía todo un panorama distinto. Cuando ingresé era la única mujer y la actitud de mis compañeros fue sobreprotectora”. “Tuve la fabulosa oportunidad de conocer a la doctora María Esther Cafure, quien fue segunda vocal de Cámara y me dijo que se nos exigía más fortaleza que a cualquiera, pero que valía la pena”, resaltó.

“Pasaron los años, hice toda la carrera pasito por pasito y todos mis cargos fueron concursados. Como fiscal estuve en distintos distritos de la ciudad de Córdoba, algo bastante enriquecedor. Pero fue la primera vez que tuve contacto con la Policía, una cosa es estar dentro de la oficina y dar directivas y otra es estar en el lugar de trabajo”, dijo la camarista y agregó: “Las tareas siempre fueron parejas con mi colega de la Unidad Judicial, nos distribuíamos los turnos como correspondía y por más que ir al lugar de los hechos era impensable para una mujer, yo iba. Además, desarrollamos un sumario de instrucciones donde enseñábamos y preparábamos a los policías que trabajaban con nosotros. Una tiene que tratar de aceitar el sistema en la medida que nos sea posible”.

 

Causa paradigmática

Tras consultarle por hechos que se destaquen de su carrera profesional, Flores mencionó: “El año 2004 me tocó una causa muy particular. La división Sumario Administrativo de la Policía, a cargo del comisario Mario Gaumet, un hombre honestísimo y muy meticuloso, encontró irregularidades en quienes hacían los sumarios a prostitutas del barrio General Paz, de Córdoba. En nuestro país, la Ley 12.331, muy antigua, pero que continúa vigente, prohíbe los prostíbulos, sin embargo, en aquel entonces había este tipo de lugares en todo el territorio y eran los policías quienes los controlaban. Pero, uno de ellos cobraba una suerte de protección o de vía libre, causa por la que fue imputado y luego condenado tanto por la Justicia provincial como la nacional”.

“Lo que llamó mi atención de esa causa fue que las personas involucradas no estaban en esa situación voluntariamente, con los pocos grados de voluntad que se puede tener, sino que estaban forzadas a eso”, argumentó y explicó: “Había diferencia de edad entre quienes decidían estar ahí por decisión propia, que eran mayores de edad, y las que no. Eran chicas adolescentes, a pesar de que decían tener 30 años y la mayoría venía de Paraguay. Esa causa para mí fue paradigmática porque me permitió dar un giro”.

“Todo aquello que veía como natural de pronto no lo era y me llevó a inmiscuirme mucho más y estudiar con profundidad. Desde aquel tiempo vengo estudiando género y trata de personas”, apuntó.

Asimismo, Eve relató que a raíz de esa investigación surgió un proyecto que presentó en Buenos Aires. “Propusimos que la primera declaración de la víctima fuera grabada en video. Algo que costo mucho porque no se conseguían cámaras, logramos tener una gracias a una donación de Unicef. Esto fue algo muy importante para que el jurado de este tipo de delitos pudiera ver el estado en que se encuentra la persona”, dijo.

“Toda esta actividad me fue inmiscuyendo cada vez más y me convocaron a unas capacitaciones especiales que se hicieron en la Corte Suprema de Justicia organizadas por la doctora Carmen María Argibay. Ella creó junto a otras dos colegas la Asociación de Mujeres Juezas de Argentina (AMJA). En 2014 desarrollamos capacitaciones y empezamos a elaborar diversos protocolos que vienen siendo aplicados y se han perfeccionado por lo que hoy es la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex), uno de esos proyectos es la filmación del testimonio.

Pertenezco a AMJA desde el 2007 porque me ofreció un espacio de estudio específico de lo que estaba buscando, género”, precisó.

Por último, la integrante de la Cámara del Crimen afirmó: “En el Poder Judicial hace muchos años que se viene capacitando, específicamente el de la Provincia creo que es uno de los mejores. Tenemos la obligación de cumplir con la Ley Micaela y que formalmente nos capacitemos en género, hay muchísimos fallos y acciones judiciales  que demuestran que se ha avanzado, pero aún quedan resabios”. “Siempre tenés esta cuestión de qué más podríamos hacer y con ese afán participo en muchas otras actividades”, concluyó.

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