24 DE MARZO - MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA - Economía política de la dictadura

Una política de destrucción del aparato productivo

Escribe: Darío Poncio (Contador público y docente UNVM)

Si Raúl Alfonsín tuvo un mérito -más allá de que después terminó con la “obediencia debida” y el “punto final”-,  fue haber enjuiciado a los responsables de la desaparición de personas y la dictadura militar. Pero José Alfredo Martínez de Hoz nunca fue juzgado, y eso es algo que en el tiempo permaneció así. El poder económico detrás de un gobierno militar o de un gobierno democrático, siempre maneja la economía, produciendo generalmente una transferencia de ingresos desde sectores bajos y medios hacia sectores altos, con políticas regresivas, pero nunca es juzgado.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) fue creado en 1944 y se empezó a implementar luego de la Segunda Guerra Mundial como una política para controlar y “ayudar”-así, entre comillas- a los países que tuvieran déficits en la balanza comercial o la balanza de pagos. Juan Domingo Perón nunca quiso esa ayuda, pese a que la crisis de 1952 en Argentina fue muy grande (el gobierno peronista creció mucho de 1946 a 1952 y a partir de ese año aparecieron muchos problemas, que fueron agudizándose hasta terminar con el derrocamiento de Perón en 1955), pero él nunca quiso entrar al FMI.

El FMI ingresa a argentina con la autodenominada Revolución Libertadora, en 1956, cuando Pedro Eugenio Aramburu era el presidente. Y a partir de entonces estuvo durante muchísimos años, hasta que Néstor Kirchner, en 2006, pone 9.600 millones de dólares, de contado, cash, y nos sacamos al FMI de arriba. Pero el Fondo Monetario, como el Banco Mundial, son solo una parte de los acreedores de Argentina, son, de alguna manera, los acreedores que cobran una menor tasa de interés, normalmente; los acreedores privados cobran mayor tasa de interés. Creo que la dictadura de 1976-1983, sin mencionar lo que produjo con relación a la desaparición forzada de personas (al menos muchos de ellos fueron enjuiciados y encarcelados), en términos de la pérdida en la distribución del ingreso, fue tremenda y de eso no hubo juicio. La dictadura pretendió cerrar los sindicatos y ¿qué trabajador podía defender sus derechos laborales si no había sindicatos?

La dictadura que se inició el 24 de marzo de 1976 tomó a la Argentina con una deuda de aproximadamente 8 mil millones de dólares y la dejó, el día que Alfonsín se hizo cargo, el 10 de diciembre de 1983, con 46 mil millones de dólares de deuda. La multiplicó casi cinco veces. Una barbaridad. No tiene parangón en el mundo un endeudamiento tan feroz, multiplicar por 5, un endeudamiento en dólares, en siete años.

Y conviene aclarar algo: el poder adquisitivo del dólar de 1976 era un tercio, aproximadamente, del poder adquisitivo del dólar de hoy. Eso significa que esos 46.000 millones de ese momento son aproximadamente 150.000 millones de hoy. La gente, normalmente, cree que el poder adquisitivo del dólar es siempre más o menos el mismo, pero no es así. El dólar va perdiendo poder adquisitivo. La dictadura logró endeudar de esa manera tremenda a la Argentina. Y a partir de allí, estuvimos sujetos al FMI. Luego, a pesar de los problemas que tuvo el país, durante el gobierno de Alfonsín, la deuda no tuvo un gran aumento y sí tuvo un aumento importante con Carlos Saúl Menem, que tomó el país con una deuda de 65 mil millones y lo dejó con 130 mil millones de dólares de deuda. La duplicó. De todos modos, cabe pensar que Menem la duplicó mientras la dictadura la había quintuplicado. Luego de Menem, Fernando De la Rua y Eduardo Duhalde aumentaron esa deuda, hasta que en el 2006 Néstor kirchner pagó la totalidad de deuda con FMI, quedando el resto de la deuda externa.

Aunque es acertado decir que la dictadura de 1976, con sus políticas económicas, abrió la puerta para que ingresaran las políticas neoliberales en el país, el concepto de liberalismo ya se remonta a la dictadura que derrocó a Perón en el 55, del general Eduardo Lonardi, y luego del ya mencionado Aramburu, y después, a pesar de que el gobierno democrático de Arturo Frondizi implementara políticas de desarrollo en infraestructura y en petroquímica, no hay que olvidar que su ministro de Economía fue Alvaro Alzogaray. Luego, Domingo Felipe Cavallo fue, durante la dictadura, presidente del Banco Central en 1982 y luego fue puesto como candidato a diputado, en un arreglo entre la Fundación Mediterráneo y José Manuel De la Sota y luego, con Menem, primero como canciller para, a través de sus contactos -porque había estudiado en Estados Unidos-, ver si se podía conseguir financiamiento y después, terminó siendo ministro de Economía, en aquella etapa en que el principal grupo económico del país, Bunge & Borg, manejaba la economía. Y Cavallo aplica el plan de convertibilidad -un dólar, un peso-, que durante unos años trajo una tranquilidad en cuanto a la inflación, pero causando un feroz ajuste, sobre todo en cuanto al desempleo y a la destrucción del aparato productivo, algo que había comenzado con la dictadura. Es que aquel dólar uno a uno permitía una gran cantidad de importación de todo tipo de productos; el famoso dos por uno, (vale recordar la película “Plata dulce”, con Federico Lupi), que le terminó generando un gran endeudamiento a la Argentina.

Cuando se restituyó la democracia, en 1983, Alfonsín heredó una deuda fenomenal, sumado al gran problema de que en aquel momento los precios internacionales de lo que Argentina exportaba eran muy bajos. La dictadura creó las bases y las condiciones para iniciar una política de destrucción de aparato productivo nacional y sobre todo, una gran redistribución del ingreso, sobre todo desde los sectores asalariados y medios hacia los sectores más poderosos de Argentina. Esa fue la pata civil de la dictadura. Pero la junta militar fue enjuiciada, en cambio, Martínez de Hoz, Christian Zimmermann, Lorenzo Sigaut, solo por nombrar algunos, nunca fueron enjuiciados; ni siquiera fueron llamados a declarar. Y esto se puede vincular con algo que pasa ahora, que es muy actual. En la negociación entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio para aprobar ahora el acuerdo con el FMI, aunque no trascendió mucho, Juntos por el Cambio negoció la no investigación de por qué se tomó esa deuda de 57 mil millones de dólares bajo la administración de Mauricio Macri, y qué se hizo con ese dinero. De los 47.000 millones que tomó Macri, una pequeña parte fue para pagar deuda del gobierno anterior, otra parte mayor fue para pagar la fenomenal deuda generada por el propio Macri del 2016 al 2018, y la mayor parte para financiar fuga de capitales.

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