24 DE MARZO - MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA - Economía política de la dictadura
La semántica romántica del Fondo: una historia de amor violento
Escribe: Guadalupe Vázquez (Feminista, trabajadora, gremialista)
Para quienes no vivimos en edad adulta el último golpe cívico- militar – eclesiástico, es una gran aventura descubrir lo complejo que pueden llegar a ser los procesos históricos infames en países como el nuestro. Es por ello que quien intente explicar en el mundo occidental cambios políticos deberá apelar, principalmente, a la raíz económica de su gestación, es decir, quién o quienes están interesados en sacarnos lo que tenemos, aún a costa de la muerte de los pueblos.
Pero la historia del Fondo Monetario Internacional en nuestro país tiene una fórmula de venta bastante exitosa, utilizada por todos los gobiernos neoliberales que han apelado a pedirles plata para luego hacer uso personal de ella. Esa fórmula es netamente lingüística, más precisamente un juego de semántica. Pero, ¿qué es la semántica y qué tiene que ver con el Fondo? La semántica es la ciencia que estudia el significado de las palabras; por ello, analizar los términos utilizados para que la imagen del Fondo se vea atractiva y justificada ante la sociedad argentina, nos puede dar un indicio de todo lo oscuro que se esconde por detrás.
Desde que el feminismo irrumpió en la vida cotidiana de nuestras sociedades, nos ha enseñado muchas cosas, entre ellas, que si es amor no puede ser violento. Este mismo contraste se podría utilizar respecto a la relación que tiene el Fondo con los países en subdesarrollo, a los que se acerca con propuestas hermosas de progreso, para luego generar violencia y caos, y quitarles lo poco o mucho que tienen.
Los primeros préstamos que tomó la Argentina, a partir del 62,´ fueron bajo la denominación de “aportes”. Luego, desde el 76´ (momento de mayor endeudamiento de la Argentina), decían que el Fondo nos ayudaba a “controlar las cuentas” y nos daba “apoyo técnico, político y financiero”. Más entrada la década de los 80,´ eran créditos que te “permitían mantener los pagos al día”. En los finales de los 80´ y principios de los 90´ usaban expresiones que dentro del inconsciente sonaban prometedoras y sofisticadas como “Plan Austral”, “Plan Primavera”, o “Plan Brady”, que nos llenaban de alegría y esperanzas; algo así como que la presencia del Fondo Monetario estaba más ligada a una aparición bíblica que al caos y la pobreza a la que nos sumió años más tarde. Fue así que, en el 2000, la usura perversa sobre los y las argentinas, se llamó “Blindaje” y “Megacanje”(aunque lo único que canjeamos fue hambre y pobreza). Finalmente, fue Mauricio Macri (2015), quien al retorno del Fondo Monetario lo llamó “Rescate Financiero”. ¡¡Paaaa!! ¡Cuántas palabras bonitas! ¿Quién no querría tener un amigo como el Fondo?.
Pero detrás de eso y cual huracán categoría 5, cada vez que el Fondo tocó tierra argentina, arrasó con todo. Solo nos dejó devastación humana, financiera, e intelectual.
Entre el 76´y el 82,´la deuda con el Fondo creció un 449%, pero para que ello fuera posible era necesario aniquilar y exterminar a todo aquel o aquella que razonara que la Argentina estaba siendo saqueada por el neoliberalismo extranjero. El Fondo Monetario bancó económicamente la dictadura. Bajo la imagen de un patriotismo exacerbado que reflejaba la imagen de las Fuerzas Armadas con la bandera, el himno y otras canciones patrias resonando por todos lados, se escondió la mayor entrega de nuestra patria a los capitales neoliberales extranjeros. Fue así como, el 17/11/82, se estatizó la deuda en dólares de los grandes grupos empresarios argentinos. ¿Se entiende por qué los empresarios fueron cómplices de los asesinatos de más de 30.000 compatriotas que le gritaban al mundo lo que estaba pasando en la Argentina? (ellos aún gozan de la impunidad del poder).
La mayoría de los y las desaparecidas provenían de las filas de los sindicatos, eran trabajadores y trabajadoras hartas de los abusos del Gobierno de facto en sociedad con los empresarios. Paradójicamente, fueron y somos quienes hoy pagamos con nuestra vida y nuestro esfuerzo la deuda que se roban cíclicamente quienes traen al “engendro putativo del imperialismo” como le llamó Perón al Fondo Monetario.
Pero como parte de la misma historia y como quien se encuentra en el ojo de una tormenta, donde reina la paz y la estabilidad, allá por el año 2006, fue un tal Nestor Kirchner quien tomó la decisión política de pagar la totalidad de la deuda argentina al Fondo y aunque sea por unos años, nos enseñó el verdadero significado de la libertad y el amor por nuestro país, en el real sentido que la semántica le otorga a esas palabras.
