Día del Escribano - Villa María y sus escribanos - Los nuevos desafíos de la función

Conocidos profesionales locales en tiempos de actualizaciones

Son 27 las personas que ejercen la escribanía en Villa María y una en Villa Nueva. Claudia Lovera, secretaria del Colegio, y Aldo Lozita, titular de la delegación local, destacaron la muy buena relación que existe entre colegas y cómo afrontan los cambios

Villa María cuenta con 27 escribanos y escribanas que cuentan con una actividad permanente y un prestigio importante.

Nombres y apellidos que conservan la confianza en clientes, permanecen activos y, al mismo tiempo, le otorgan motivaciones a los jóvenes en tiempos donde la tecnología se transforma en desafío para seguir aportando soluciones.

“La función es independiente de la herramienta. La función es a mano, con la pluma y ahora con las nuevas tecnologías. Pero lo nuevo nos permite acercarnos de otro modo, tener otra velocidad, y eso está muy bueno”, resaltó la escribana Claudia Lovera, secretaria del Colegio de la provincia.

La profesional remarcó que “antes había que ir a pedir los informes únicamente a Córdoba. Hoy, encienden una computadora y al mediodía tienen uno”.

“No nos ha desplazado en nada la tecnología”, sostuvo. Además,  indicó que “hay una confianza de capacitación constante importante”.

“Se ve en los jóvenes esto, ya que para nosotros, el código nuevo es el código nuevo, pero un día, mi hijo me dijo: ‘Mamá, tiene 7 años el código, ya no es nuevo’, y tiene razón”, contó la profesional, de familia de escribanos.

Esa juventud que viene es un horizonte que los escribanos observan con entusiasmo.

Para Aldo Lozita, titular de la delegación del Colegio en Villa María, esa generación que viene es también fundamental para conservar la “relación cordial y muy buena” que mantienen los colegas en la ciudad.

“En Villa María, cuando uno necesita algo, algún trámite del otro, solo es pedirlo. Nos conocemos de hace muchos años y hay una generación de jóvenes, entre los cuales está mi hijo; escribanos noveles que se juntan, se hablan, no tienen problemas en decirse las cosas. La verdad que no sé cómo funciona Córdoba por la cantidad de escribanos que hay, pero acá tenemos una muy buena relación”, explicó Lozita, quien lleva 38 años como notario.

En cuanto a los cambios que visualizó, el profesional sostuvo que “quedó la imagen del escribano de antes, que era como el doctor del pueblo, donde la confianza era importante. Y?hoy, al haber tanta competencia y existir diferencias en gastos, sobre todo en los honorarios, la gente busca más y tiene los argumentos para hacerlo”. “No pasa con quien tiene a su cliente confiable en la escribanía que mantiene de años. Pero sí hay mucha competencia en cuanto a pedido de presupuesto, sobre todo cuando se lo delegan a los inmobiliarios, que buscan reducir el costo de escritura para poder defender el honorario de ellos. Eso sucede”.

Más allá de esto, Lozita, quien tiene a dos de sus cuatro hijos en la escribanía, dio un consejo para los jóvenes.

“Primero, que se actualicen, porque está cambiando mucho el derecho, sobre todo la actividad, que se está digitalizando, porque ahora todo es vía web”, afirmó.

No obstante, Lozita resaltó que “los chicos están actualizados con las nuevas leyes”.

“Da seguridad”

Lozita, cuyo padre fue también uno de los escribanos pioneros en la ciudad, afirmó que lleva adelante “una profesión linda, útil, que le da seguridad a la gente”.

“Cuando alguien tiene un dinero, mucho o poco, quiere tener la seguridad de que sirve. ¿Cuántas veces asesoramos a la gente que está comprando algo que no sirve y cree que está comprando bien? También para eso estamos nosotros, para decirle ‘lo más caro de ese terreno será cuando hagas la casa, y si lo hacés en un terreno que no tiene escritura, perdés el valor de la casa’. Y por ahí la gente está entusiasmada con algo y si no se asesora bien, se frustra el negocio. Y en ese sentido, es útil la profesión, porque le damos seguridad a la gente”.

En tanto, consultado sobre los problemas que hubo a lo largo de los años para con algún profesional, destacó: “No hemos tenido grandes problemas porque, si lo hubiera, como una vez lo hubo, el Colegio mismo se encargó de disciplinar”.

“Estamos contentos con la profesión, creemos que somos útiles”, añadió el profesional.

Además, dio cuenta de la relevancia que es ganar confianza a la hora de darle respuesta a la persona que necesita de sus servicios.

“Para hacer una escritura, tengo que confiar en el escribano al que voy, porque debo tener la certeza de que las cosas salgan bien”, contó. Y en ese sentido, dijo que le sucede a él mismo cuando, por ejemplo, debe hacer una escritura con un profesional en Córdoba.

En ese aspecto, en Villa María se ganó un prestigio de escribanos que otorga satisfacción.