Día de la industria - Unión Industrial de Córdoba - Marcelo Uribarren trazó un panorama de la realidad del sector
Estabilidad, previsibilidad, reglas de juego claras
Para el titular de la UIC es esencial que se incremente la inversión privada para que el país crezca, pero advirtió que para que eso se dé hacen falta confianza y políticas a largo plazoEl presidente de la Unión Industrial de Córdoba (UIC), Marcelo Uribarren consideró que la problemática de la industria es de larga data, porque la esencia de la industria es de largo plazo.
“Cuando se instala una industria se hacen inversiones que van a dar fruto a mediano o largo plazo, hay que tratar de preservar el activo en el tiempo, y si el contexto va cambiando, la industria tiene que adaptarse, pero tiene que generar inversiones que la preserven. Para eso hace falta largo plazo, previsibilidad, reglas de juego que perduren a lo largo del tiempo, que pasen los gobiernos y la estructura que sostiene a la industria -que tiene que ver con el tipo de cambio, el mercado exportador, la inflación, el mercado laboral- siga activa y permanezca para que haya crecimiento”, remarcó.
“Si no hay crecimiento, no hay generación de riqueza genuina, porque si se genera riqueza en una época y en otra se transforma en pérdida, estamos en la ley de compensación y el promedio es muy bajo”, agregó.
“Hacen falta estabilidad, reglas de juego claras, y una política de Estado que preserve la capacidad industrial, que es la fuente que va a permitir que el país se desarrolle”, insistió.
“Para la etapa que vive hoy el país es esencial la inversión privada, ya no hay margen para seguir tomando deuda, para seguir emitiendo, entonces solo podemos basar el desarrollo en la inversión privada, y para que eso se dé hace falta confianza, reglas de juego, previsibilidad, largo plazo”, reiteró.
“Esta falta de previsibilidad se da desde hace décadas, no es de ahora, hemos tenido períodos mejores, pero que no se pueden sostener a lo largo del tiempo. Un ejemplo de lo que digo lo representa la inflación, la inflación es desconfianza, la única forma de solucionarla es remediar las causas que la generan, y eso no se da desde hace mucho. Hace décadas que tenemos más de un dígito de inflación, algo que muy pocos países tienen. Tenemos gobiernos que piensan en cuatro años, porque no podemos consensuar qué tipo de país queremos, entonces nos tenemos que poner de acuerdo para dónde ir, el día que lo logremos, sin importar qué fuerza gobierne, habrá una política de Estado que es lo que necesita la industria para poder crecer sin pausa”, enfatizó.
“Además, esto ocurre en un contexto en el que el mundo está evolucionando de manera exponencial, para que el país recupere la senda no será con una medida aislada y de coyuntura, sino con políticas de consenso profundo con las que todos estemos conformes y las apoyemos”, precisó.
Un problema político
“Las políticas a largo plazo, en el marco de grandes acuerdos de todos los sectores para llevarlas adelante sería la salida de la situación en la que estamos. Ahora, si queremos salir de donde estamos ¿por qué seguimos haciendo siempre lo mismo? Todos queremos salir de esta situación, sin embargo, repetimos esquemas de manera permanente: la forma de atacar la inflación es encorsetando el dólar o aumentando la tasa de interés, sin un cambio estructural”, afirmó Uribarren.
“No tenemos un Estado eficiente, ni planes que permitan transformar en fuerza de trabajo el potencial que tienen las personas que reciben subsidio por su alto nivel de pobreza, y no se toman esas decisiones porque falta consenso”, apuntó.
Al preguntarle si cree factible llevar a cabo las medidas necesarias para salir de la improvisación, respondió: “Este es un país que tiene poca calidad institucional, estamos a nivel de países africanos, la UIC viene bregando desde hace mucho tiempo por lo que necesita la industria, si hubiese calidad institucional seríamos escuchados”.
“Está claro que hoy la política pasa por la inmediatez, nos reunimos con los políticos y hablan del otro sin hacer propuestas, cuando lo que nos importa es saber cuál es el plan que nos va a sacar adelante, para encolumnarnos y buscar consensos. Es decir, saber cómo generamos un cambio cultural que realmente signifique un cambio de rumbo. Las medidas para resolver los temas industriales se toman y después nos las comentan, no nos llaman antes para ver qué podemos hacer, y a veces no nos preguntan porque es duro aceptar que tienen que cambiar. Este es un problema político, para llevar adelante los cambios se depende de la política sin importar el color, porque de parte del industrial está siempre la intención de crecer”, subrayó.
“En un país como este en el que el dinero especulativo rinde más que el productivo, muchas veces nos preguntan por qué tenemos la plata en la industria, y es porque nos preparamos para esto, que genera trabajo y una energía positiva. En el Día de la Industria hay que festejar que hay una gran cantidad de industriales y de empleados que apuestan por la generación de riqueza, y cuando se habla de riqueza no es solo de riqueza económica, sino de transformación de valor, de educación avanzada, de proyectos a largo plazo, de un crecimiento genuino del conjunto, de un montón de cosas valiosas. Es fantástico lo que se puede hacer a nivel industrial, pero las políticas deben acompañar, y también una visión de la influencia de la industria en la sociedad, que hoy no tiene un valor tan grande”, remarcó.
“La informalidad duele, ahí los valores de la industria desaparecen, para transformar esto se necesitan industriales que contraten en blanco y que produzcan, y para eso volvemos a la inversión privada”, añadió.
Activos y estancados
Al referirse al impacto que tuvo la pandemia de Covid sobre la industria cordobesa, el titular de la UIC dijo que si se compara con respecto a febrero de 2020, hoy la actividad está creciendo un promedio del 4% o 5%.
“Hay sectores muy activos, como el de las máquinas agrícolas, alimentos, software, electrodomésticos, automotores, y otros muy estancados, como la industria gráfica, minería, telecomunicaciones, microempresas que no tienen mercados consolidados o apoyo bancario, todo eso da un promedio del 4% o 5%”, detalló.
“La industria a la que mejor le ha ido es la de las máquinas agrícolas, porque no tuvo un buen 2019, y como ahora hay buenos precios internacionales de los cereales, la construcción se frenó mucho y no hay mucha inversión, se invierte en máquinas, entonces se desarrolló mucho más de lo previsto. También ha sido la de mayor crecimiento en volumen. Otras de las que menos retroceso tuvieron durante la pandemia son alimentación e insumos médicos, que no pararon nunca”, indicó.
“En cambio, entre las que más sufrieron la pandemia está la minería, que depende de la obra pública, la construcción de rutas, que se frenó mucho y todavía no llegó a los niveles de principios de 2020. Telecomunicaciones y gráficos son sectores que se han quedado bastante, y hubo microempresas que no tenían economía para soportar la situación, que quedaron muy débiles para salir adelante”, señaló.
La base de la recuperación
A pesar de los escollos que debe sortear, el titular de la UIC cree que la industria será la impulsora de la reactivación económica.
“Pienso que todo lo que es producción e incorpore valor agregado tiene que ser la base de la recuperación. También la exportación, que va a traer divisas que es lo que el país necesita. Hay que mejorar el mercado exportador, logrando que empresas que nunca exportaron, comiencen a hacerlo”, manifestó.
“El desafío que tiene la industria es recuperar lo más rápido posible el tren tecnológico mundial, hay sectores que están en esa búsqueda y otros no. También hay que buscar la inversión privada para que la industria se desarrolle y sea competitiva, no es fácil, pero es un desafío que tenemos que conseguir”, sentenció.
“La inversión privada en Argentina está entre el 10% y el 12% del producto bruto, para que el país crezca, se debería invertir el doble de esa cifra, la inversión es baja si no hay buenas perspectivas, por lo tanto, hay que mejorarlas para que aumente la inversión”, completó
Alta incertidumbre
Finalmente, al hablar de las expectativas de la industria, Uribarren no se mostró muy optimista.
“En nuestros indicadores no medimos situación económica, sino expectativas. Y nos sorprende porque vemos que hay sectores que crecen, pero las expectativas no son tan buenas, porque tienen temor al faltante de dólares, a la inflación, es decir, una cosa es que la industria vaya bien y otra es que las expectativas coincidan con el desarrollo. Hoy, las expectativas son de incertidumbre, no sabemos qué va a pasar después de las elecciones”, aseguró.
“Por ejemplo, hay sectores que para comprar dependen de las ventas que realicen, y no saben si las van a seguir haciendo, porque hay que ver qué va a pasar desde el punto de vista financiero, si va a haber una devaluación. En un contexto de una inflación anual del 55%, una posible devaluación cerca de fin de año cambia toda la ecuación. Las expectativas serían buenas si uno supiera que eso no va a pasar, pero esa seguridad no está. Lo único que tenemos seguro es que la inflación se acercará al 55%, y eso no es bueno, ¿cómo podemos ser positivos con esa inflación?, es complicado, si no baja, no va a haber crecimiento, tampoco puede haber previsibilidad. Entonces, las expectativas son de alta incertidumbre, aunque no perdemos las esperanzas de que en algún momento se tomen las decisiones que hacen falta para encontrar una senda de crecimiento, algo que no ocurre hoy”, finalizó.
