En su día, el secretario general de Atilra contó cómo ha evolucionado, para bien, la tarea del trabajador lácteo
Un sector en constante crecimiento
Según Pedro Fernández, en 20 años se ha duplicado la cantidad de empleados de una industria que, con más tecnificación, les ha dado una mejor calidad de vida, ganando salud, higiene y seguridadEl 10 de septiembre se celebra en Argentina el Día del Trabajador de la Industria Láctea.
La fecha se eligió debido a que un día como hoy, pero del año 1944, un grupo de trabajadores se organizó y creó el Sindicato Argentino de Trabajadores de la Industria Lechera (SATIL) para defender sus derechos, y designó una comisión provisoria que encabezó Fidel del Valle Reynoso.
El objetivo de este sindicato fue organizar a los grupos que ya se habían formado anteriormente para avanzar en la lucha.
Diez años después, en enero de 1954, se llevó a cabo el Primer Congreso Nacional del Sindicato Argentino de Trabajadores de la Industria Lechera y Afines de la República Argentina, que reunió a todas las asociaciones del sector. Allí se sentaron las bases para el Congreso Extraordinario que se realizó en junio de ese mismo año, en el que se resolvió la unidad definitiva de todos los grupos en una misma organización, bajo la denominación de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra).
En el Congreso Extraordinario también quedó establecido un día en el año para los trabajadores lácteos, a la vez, se decidió un acto eleccionario para el año siguiente. Así, las primeras elecciones nacionales de Atilra se desarrollaron en junio de 1955, y Fidel del Valle Reynoso resultó elegido como secretario general.
Desde entonces, Atilra sigue bregando por la defensa de los derechos de sus trabajadores y se ha convertido en protagonista dentro de la actividad de un sector esencial en la economía del país y del mundo, con una fuerte presencia en nuestra zona, una de las cuencas lecheras más importantes de la Argentina.
Hoy, al celebrarse el Día del Trabajador Lácteo, el secretario general de la Seccional Villa María de Atilra, Pedro Fernández, nos cuenta cómo evolucionó la actividad en estos últimos años, en los que ha tenido un crecimiento sostenido y ha mutado de la tarea dura y manual a la automatización, logrando también con esto un beneficio de doble mano: por un lado, una mayor producción, y por el otro, una mejor calidad de vida para sus trabajadores, que ganaron salud, higiene y seguridad.
Veinte años es mucho
“El trabajo ha cambiado muchísimo, especialmente en los últimos 20 años, en los que la industria láctea ha ido implementando la tecnología. En las industrias grandes el trabajo manual prácticamente no existe, se ha tecnificado, computarizado, robotizado, tenemos empresas que ya están trabajando en ese nivel y tenemos empresas pequeñas que todavía siguen con la tarea manual o artesanal, a pesar de que se ha mejorado, no llegan al nivel de las grandes empresas”, explicó Fernández.
“En nuestra zona tenemos 52 establecimientos en los que existen distintas formas de trabajo, están aquellos que están todos automatizados, y está la pequeña empresa que sigue con el trabajo artesanal, y que dista mucho de las industrias donde todo está robotizado. A medida que ha pasado el tiempo, las empresas se han ido tecnificando y eso ha ayudado a conservar la salud de los operarios, a quienes tienen 30 o 35 años de trabajo dentro de una fábrica hoy se les notan las secuelas que les ha dejado esa tarea durante todo ese tiempo, porque el trabajo manual era con mucho esfuerzo, se pasaba del frío al calor de manera intempestiva, lo que les ha causado graves daños a su salud”, remarcó.
“Hay una tendencia general, en empresas de todos los tamaños, a tecnificarse, y eso ha servido no solo para mejorar la calidad de vida del operario que está en la planta, lo que es muy importante, sino también para mejorar la calidad del trabajo, a la vez, significa elaborar mayores volúmenes de leche, con menor cantidad de empleados, es decir que rinde mucho más, porque antes había un trabajador cada 1.000 o 1.500 litros de leche y hoy hay empresas que procesan hasta 6.000 litros de leche por cada trabajador”, señaló.
“Tenemos suerte, porque con toda la tecnificación que se ha incorporado, en nuestra zona no se han perdido puestos de trabajo, sino que con la misma cantidad de empleados se ha logrado elaborar mayores volúmenes de materia prima. Hoy tenemos una empresa que tiene alrededor de 210 o 220 operarios y elabora casi 1,2 millón de litros de leche a diario, es decir que los volúmenes que se procesan por cada trabajador son muy importantes”, precisó.
“Por otra parte, la tecnificación trae de la mano una mayor capacitación para los empleados, aunque hay empresas en las que sigue habiendo trabajadores que no tienen tanta formación y aprenden la tarea con la práctica diaria. Asimismo, en las empresas tecnificadas no toda la mano de obra que hace falta debe ser calificada, hay muchos sectores en los que un trabajador se adecuó, aprendió el oficio y lo sigue manteniendo en el tiempo”, sostuvo Fernández.
El oficio perdido
“Ha cambiado tanto la tarea del trabajador lácteo, que van quedando muy pocos queseros que elaboren el producto en forma manual, y en algunas empresas chicas que lo necesitan, no siempre lo tienen, porque se ha tecnificado de tal manera que ese oficio se perdió”, apuntó el secretario general de Atilra.
“No obstante, tengo muy claro que la materia prima elaborada en manera inmediata, pero fundamentalmente de forma manual, da un producto de mucha mejor calidad. El producto artesanal se hace en las pequeñas industrias, se produce a menor escala, se trabajan menores volúmenes de leche, se elaboran distintos tipos de quesos especiales, con mayor variedad, y la diferencia en la calidad se nota. En estos casos, por más que sea un trabajo artesanal, no es tan sacrificado como era antes”, afirmó.
“Hoy hay fábricas pequeñas que elaboran especialidades puntuales en las que se trabajan 4.000 litros diarios de leche, y en esa planta se necesitan 12 trabajadores para elaborar el producto y envasarlo. Cuando se compara que en una planta de 1,2 millón de litros de leche hay 210 operarios y en una de 4.000 litros de leche trabajan 12, la ecuación no da, pero son situaciones diferentes, en una se hacen los quesos más comunes y en la otra se hace uno de una calidad muy superior a un queso cremoso o de barra”, subrayó.
“Para hacer los quesos especiales se necesita capacitación, aunque muchos lo van aprendiendo con la tarea diaria al lado del quesero. En realidad, el trabajo artesanal, más que capacitación necesita del aprendizaje de lo que se va haciendo todos los días”, consideró Fernández.
“Las mayores innovaciones que ha tenido la industria son la robotización para el envase, la distribución, la carga de los camiones, se ha automatizado todo, para el trabajador es mejor porque prácticamente no tiene que realizar esfuerzos, trabaja en un ámbito de higiene y seguridad. Ese cambio se vio en los últimos 15 a 20 años, antes el esfuerzo pasaba todo por el hombre”, indicó.
“Actualmente, aún en las empresas chicas, donde se trabaja poco volumen de leche, no tiene nada que ver la tarea que se hace ahora con la que se hacía antes, el trabajo lácteo era muy sacrificado, pero por suerte, con el tiempo, la situación fue mejorando y hoy ha cambiado mucho”, reiteró.
Cada vez más jóvenes
Por otra parte, el titular de la delegación local de Atilra dijo que se ve cada vez más la inserción de jóvenes en la industria láctea.
“Los jóvenes tienen cada vez más oportunidad de desarrollarse dentro de la industria lechera y, a la vez, cada vez se buscan más jóvenes con capacitación. Hace 20 años atrás, en nuestra zona teníamos mil trabajadores en la industria y hoy tenemos dos mil, es decir que en ese lapso se ha duplicado la cantidad. El sector lácteo, a pesar de las situaciones que han pasado, ha ido creciendo permanentemente, es una fuente de trabajo muy viable en esta región y, por suerte, quienes instalan una industria láctea le dedican capital y eso hace que vaya creciendo y se vayan generando puestos de trabajo”, destacó.
“Es un sector donde no es fácil crecer, hay que conocerlo muy bien, no solo pasa por la elaboración del producto, sino también por la comercialización, que es fundamental, porque se puede tener el mejor producto, pero si no hay una buena comercialización no sirve de nada, porque no se crece, y se pierde terreno con la competencia”, puntualizó.
“Tenemos industriales de hace muchos años que han ido creciendo de la nada y hoy tienen empresas que son un ejemplo para el país, eso hay que valorarlo, porque tenían 10 o 12 trabajadores y hoy tienen más de 200. Otras fábricas que arrancaron 20 años atrás con dos trabajadores de planta, hoy tienen más de 40; y otras se iniciaron con 20 y ahora cuentan con más de 200, en general el sector ha crecido muy bien y es una de las industrias que mayor poder de crecimiento tuvo en este último tiempo”, agregó.
Entre los mejores del sector industrial
“El logro más importante que se ha conseguido para los trabajadores de la industria láctea, y el que más se ve, es el de los acuerdos salariales, en los últimos años hemos tenido acuerdos que han ido aparejados a la inflación o por sobre ella”, aseguró Fernández.
“Nuestra satisfacción es que nuestros trabajadores tienen un muy buen sueldo y que permanentemente estamos luchando por esos salarios”, enfatizó.
“Desde el año 2013 tuvimos un crecimiento en los salarios que nos ha permitido que el trabajador lácteo tenga uno de los mejores sueldos dentro del sector industrial, también es por eso que los jóvenes ven con buenos ojos la lechería, hay muy buenos salarios que hacen que se interesen en ingresar a la industria láctea”, manifestó.
“Hoy el básico más bajo de un trabajador lácteo está en 76 mil pesos, a eso se suma un 20% de presentismo, antigüedad, se le paga a $85 el litro de leche y como mínimo cobra 5.000 pesos por volumen de leche mensual. Es decir, aparte del salario tenemos un convenio colectivo de trabajo, que a pesar de que no se ha renovado en los últimos años, suma al salario”, detalló Fernández.
“En nuestra zona tenemos un crecimiento constante de trabajadores porque la industria va creciendo, y al crecer los trabajadores y los sueldos, el ingreso ha sido mayor en nuestra seccional, lo que nos ha permitido instalar consultorios propios y otros beneficios para los trabajadores. Tenemos una obra social que funciona muy bien y que compite con las mejores prepagas de la zona, que a veces no es fácil, porque todas tratan de conseguir que nuestros afiliados se pasen por los salarios”, señaló.
“Los consultorios están en la sede de Atilra, en Belgrano 280, donde trabajan 63 profesionales que cubren casi todas las especialidades, hay laboratorio de análisis, farmacia y aparatos o equipos médicos para hacer estudios. A la vez, tenemos convenio con distintas instituciones de salud de la ciudad, son amplios los servicios que se dan por la obra social”, dijo el secretario general de Atilra Villa María.
“Además, tenemos un centro de formación donde se dictan cursos rápidos, algunos relacionados con la industria láctea, sobre elaboración de productos, pero también de informática, de fotografía, de enfermería, de gestión administrativa, entre otros”, añadió.
“Los consultorios son exclusivos de nuestros afiliados, por allí pasa un promedio de 110 personas por día, en cambio, los centros de capacitación sí están abiertos a la comunidad”, aclaró.
“También tenemos el predio del camping, al lado del puente Andino, que es lo más importante que construimos desde el año 86, es un lugar privilegiado que nos ha dado mucha satisfacción y donde tratamos de dar más y mejores servicios para que nuestros afiliados estén conformes”, concluyó Fernández.
