29 de agosto, Día del Abogado
Abogada por vocación
“Cuando amamos, cuidamos, y cuando cuidamos, amamos. El cuidado constituye la categoría central del nuevo paradigma de civilización que trata de emerger en todo el mundo... O cuidamos o pereceremos” (Bernardo Toro. “El cuidado: el paradigma ético de la nueva civilización”)
Escribe Analía Paula Nicolli (*)
Poder escribir algo alusivo al Día del Abogado/a es muy especial para quienes transitamos esta profesión en términos reales de vocación (y digo vocación porque solo se hace con profundo compromiso aquello que “se siente” adentro, muy adentro).
Se me ocurrió entonces que estas líneas debían llevarnos a autorreflexionar sobre nuestras prácticas profesionales y la responsabilidad social que las mismas llevan consigo, responsabilidades que se agudizan hoy con las exigencias del contexto social que nos rodea.
Y así, mirando a lo que viene después de… (la pandemia, la pospandemia) todo me indica que vamos hacia una nueva forma de ver el mundo, un mundo en el que necesitamos profesionales comprometidos éticamente que contribuyan a configurar una realidad más justa y beneficiosa para todxs.
Para esto es necesario formarnos para cuidar, palabra que hemos utilizado en el último año y medio incontables veces y diariamente; pero que pese a ser uno de los verbos más usados, sin embrago lo que quizás no sabíamos es que en sus origines esta expresión también era sinónimo de pensar y meditar.
Hoy esta asociación de la acción de cuidar a la reflexiva ha sido relegada a un injusto exilio lingüístico.
Siendo hoy utilizada para designar diferentes acciones, debemos reconsiderar que, sin embargo, el común denominador que liga a todas éstas las acepciones de la palabra, es que esta acción requiere siempre atención, dedicación y por sobre todo esfuerzo en orden al bien común (el de todxs, para que se entienda).
Es por ello que los profesionales de este siglo tenemos que formarnos y ser expertos del cuidado, ser maestros de esta nueva forma de ver nuestro alrededor y ser ejemplos de esta nueva manera de vivir responsablemente.
¿Y por qué? Claramente porque un profesional es quien perfecciona sus capacidades y competencias para luego utilizarlas y así transformar el mundo y resolver problemáticas. Esto nos confiere una notable autonomía y control sobre el contenido de nuestro trabajo. Es muy importante que, bajo esta mirada de independencia que tenemos, seamos profesionales comprometidos íntegramente a garantizar desde nuestro aporte individual el cambio que necesitamos.
Ser expertos del cuidado implica no solo modificar la acción, sino en esencia modificar un modo de pensar el nuevo mundo que queremos y para lograrlo no deben faltar jamás el dialogo como herramienta de encuentro y de respeto, la paz acompañada de la verdad y la justicia como concreción de lo que es y debe ser.
Por último, recordarnos la importancia de reconstruir los principios y valores que conformaron aquel contrato social en el que la única regla para la existencia era lograr siempre el bien común.
(*) Abogada. Matrícula Profesional Nº 4-642
Sucre 524
3534140746
