25 de agosto - Día del Peluquero - En su día, el profesional, cuya familia lleva varias generaciones en el arte de embellecer cabellos, habló de su oficio

Una cuestión de familia

Hijo y nieto de peluqueros, Daniel Herrera lleva 30 años en una profesión que, ni aún en los tiempos difíciles de la cuarentena, pensó en cambiar

Para Daniel Herrera, vivir entre peines, tijeras y navajas parece ser la regla. Hijo y nieto de peluqueros, aprendió el oficio desde chico, como no podía ser de otra manera.

“Mi abuelo, Angel Herrera, era peluquero, además de que me cortaba el pelo, estaba muchas horas pegado a él. Cuando falleció yo tenía unos 15 o 16 años, él me había regalado las máquinas manuales que se usaban antes, con las que empecé a cortarles el pelo a mis amigos, a compañeros de colegio, a mis primos. Llegó un momento en el que ellos mismos me recomendaron que, como ya hacía cortes de ‘corajudo’, fuera a estudiar. Ahí comencé a hacer cursos, a eso de los 17 años, hoy tengo 47 y 30 años de trayectoria”, contó Daniel.

Al dialogar con El Diario con motivo de celebrarse hoy el Día del Peluquero, Herrera confiesa que no solo heredó las máquinas y la profesión de su abuelo paterno, también a ese oficio se dedica su madre y su hermana, y, a la vez, él lo ha ido transmitiendo a algunos de sus primos y sobrinos. Algo así como que ser peluquero, para Daniel es una cuestión de familia.

“Empecé sin querer, pero las circunstancias me fueron llevando y es algo que me gusta mucho, hasta última hora del día estoy concentrado en mi trabajo”, admitió.

“Al principio hacía solo cortes masculinos, pero llegaban las mamás con sus niños y me pedían que les cortara a ellas también, por lo que terminé haciendo cursos de colorimetría, permanentes, alisados y todo lo relacionado con peluquería femenina. Hoy atiendo a mujeres, hombres, adolescentes, niños, a toda la familia”, señaló.

“Además soy barbero, hago cortes masculinos, degradé, dibujos, sombreados en barba, espumados. Lo más importante es hacer todo tipo de trabajo para ser más completo, y la capacitación es permanente para actualizarse”, aseguró.

“Es importante perfeccionarse constantemente, ahora con la pandemia los cursos son virtuales, pero antes asistía siempre, también a eventos y desfiles de moda. Además, viajaba con los peluqueros que trabajan conmigo. No porque tenga 30 años de trayectoria puedo decir que conozco todo, siempre aparece algo nuevo, técnicas o productos, que solo se conocen a través de los cursos. En estos últimos cinco años es impresionante cómo ha ido mejorando la calidad de los productos y las herramientas, entonces se puede hacer una gran variedad de cortes y trabajos”, sostuvo Herrera.

“Me costó los primeros 10 años de trabajo empezar a llenar todos los días el salón de gente, y desde entonces mantengo esa intensidad de trabajo. Aún así, es necesario continuar perfeccionándose día a día para no quedarse sin clientes. Eso hace que también te elijan, porque la gente ve cosas nuevas por Internet viene y te las pide, si no estás asesorado, se da cuenta”, apuntó.

 

Esenciales, de alguna manera

Por otra parte, el peluquero habló sobre cómo está hoy la profesión con la pandemia de Covid-19 iniciada en marzo de 2020.

“Sufrimos mucho la cuarentena, en la última restricción que tuvimos en junio pasado, a las peluquerías nos cerraron de nuevo porque dicen que no somos esenciales. No somos esenciales directamente, pero todos los que siguen trabajando necesitaban cortarse el pelo o arreglarse la barba, entonces en cierta forma somos esenciales”, consideró Herrera.

“Yo creo que con los cuidados se puede trabajar. Hace más de un año y medio que estamos con la pandemia y yo no me contagié ni contagié a nadie, y eso que atendemos a mucha gente, siempre dividiendo los turnos, guardando la distancia, utilizando alcohol, siguiendo todos los protocolos y teniendo mucho cuidado”, afirmó.

“En estos momentos casi hemos vuelto a la normalidad en cuanto a horarios e intensidad de trabajo, no podemos amontonar gente, pero desde que se levantó la restricción tengo clientes permanentemente todos los días. Casi hemos vuelto a lo que era el trabajo en 2019, antes de la pandemia”, dijo Herrera.

“Cuando nos dejan trabajar, la gente viene, hay mucho trabajo, y creo que todas las peluquerías están trabajando bien, al igual que los viajantes”, agregó.

“Sí la situación está más difícil porque aumentaron mucho los costos de las máquinas, y de todos los elementos necesarios, entonces cuando no nos dejan trabajar o nos acortan los horarios, se complica mucho, especialmente a quienes recién comienzan. A mí me favorece que tengo mucha clientela, pero si no, es difícil progresar en estos momentos de pandemia, lo que podemos hacer es mantenernos y tratar de estar preparados para poder trabajar a full cuando venga la época buena”, puntualizó.

 

Al límite

“En plena cuarentena llegué al límite, porque estuvimos varios meses cerrados, mantuve el salón y me tuvieron paciencia con el alquiler, pero había que pagar, también tuve que seguir pagando a los empleados como pude”, confió el peluquero.

“No fue necesario desprenderme de empleados, uno de los chicos volvió a trabajar en su casa por un tiempo, seguí solo con una de las empleadas, pero ahora volvimos a estar con el equipo completo, incluso con chicas que hacen pasantías”, añadió.

“Fue difícil en 2020, llegué al límite porque tenía un bebé recién nacido, estaba preocupado por mis hijos, volví a la época de mis comienzos y hacía algunos domicilios como para comer, pero nunca se me cruzó dejar de ser peluquero”, remarcó.

“Esperé, tenía esperanza de que volviera la actividad porque el pelo crece siempre, y los cortes son una necesidad, en la peluquería siempre va a haber trabajo. Si eso no pasaba hubiera levantado el salón y me hubiera puesto a trabajar en mi casa, pero nunca pensé en cambiar de profesión, y creo que a esta altura no lo haría”, insistió.

“Hice otros trabajos, fui empleado, pero desde que arranqué como peluquero nunca me cansó ni se me cruzó dedicarme a otra cosa, y cada día que pasa estoy más entusiasmado con ir a trabajar al salón y darle un servicio al cliente. Es lo que me gusta, mi forma de ser es ayudar a cambiarle la imagen y el humor a las personas con un simple corte de pelo”, subrayó.

 

Daniel heredó de su abuelo paterno las máquinas manuales que se usaban hace muchos años atrás, hoy las exhibe en su salón de la calle Rucci al 600 

Cortes solidarios

“También me gusta ayudar a la gente, entonces junto con otros peluqueros nos ponemos de acuerdo con asistentes sociales y vamos a los centros vecinales a cortarles el pelo a los niños de hogares carenciados o cuyos padres están en prisión”, indicó el profesional.

“Les pedimos a los asistentes sociales que reúnan a los chicos en una fecha determinada, generalmente un lunes, que no atendemos al público, les cortamos el pelo, les regalamos productos para la higiene capilar, y además les damos la merienda con lo que nos donan comerciantes amigos. Así, a los chicos les queda una sonrisa y para mí es gratificante. También hacemos colectas para enviar ayuda a niños del norte del país”, finalizó.   

 

Desde las grandes pelucas del siglo XIII hasta hoy

El Día del Peluquero se celebra en todo el mundo el 25 de agosto porque en esta fecha se conmemora la santificación de Luis IX de Francia en 1270.

Este rey había designado a su peluquero como hombre libre, ese hecho elevaba su jerarquía social, que entonces se separaba en rangos muy marcados. A partir de ese momento, sería igual que los nobles caballeros, dejando de lado el estatus de plebeyo que tenía como el resto de los peluqueros.

Antiguamente, el oficio de peluquero era ejercido solo para la nobleza que en el siglo XIII utilizaba en Europa, sobre todo en Francia, grandes pelucas. En esa época el peluquero era varón y se encargaba de mantener las pelucas, no el cabello natural.

En la Argentina se celebró por primera vez el Día del Peluquero en el año 1877, cuando en el Teatro Coliseo se creó la "Sociedad de Barberos y Peluqueros". Años más tarde, en 1940, durante el Congreso Nacional de Peluqueros realizado en la ciudad de Pergamino, provincia de Buenos Aires, se designó oficialmente al 25 de agosto como el Día del Peluquero.

 

“Desde que arranqué como peluquero nunca me cansó ni se me cruzó dedicarme a otra cosa, y cada día que pasa estoy más entusiasmado con ir a trabajar al salón y darle un servicio al cliente”.

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