Día del Cerealista - Asociación de Cooperativas Argentinas / Paulo Schiavi analizó la situación actual del sector

Una celebración que coincide con un buen momento para el agro

El representante de ACA dijo que se da un escenario favorable para la actividad por el volumen de la cosecha y los precios internacionales, sin embargo, reconoció que hace falta una política agroeconómica a largo plazo para facilitar la planificación

?“La fecha en que se celebra el Día del Cerealista justo coincide con que se está terminando de recolectar la cosecha gruesa, que fue con buenos rindes en julio. Y cuando los ­­volúmenes son grandes, siempre es mejor”, aseguró Paulo Schiavi, de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), quien habló de los pro y los contra que transita el sector cerealero, para graficar la realidad que vive hoy.

“En nuestro sector, que es el de comercialización de granos, los ingresos están netamente vinculados al volumen, entonces cuando nos acompañan las cosechas y el clima, y lo que se recolecta es abundante, la situación, sin dudas, mejora; es decir, cuando hay mucho volumen el escenario es favorable”, reiteró.

“Otro de los puntos beneficiosos es que el valor de los commodities a nivel internacional, que se refleja en los precios del mercado interno, son altos en relación a los valores de los últimos años. De esta manera, como los ingresos están vinculados al volumen y además a los precios, la realidad hoy muestra también ese otro aspecto positivo”, señaló.

No obstante, Schiavi advirtió que “siempre hay situaciones que complican la actividad”, y que pueden estar vinculadas a variables económicas o a decisiones políticas que hacen que se generen determinados vaivenes en la comercialización.

“Esto sucede siempre, no solo en esta actividad, sino en todas, independientemente del color político del Gobierno de turno”, aclaró.

“El productor agropecuario y los cerealistas que están en el rubro han entendido que son las condiciones del medio en el que trabajamos, y deben estar preparados para afrontar esos desafíos. Son obstáculos, pero hasta el día de hoy, quien está en la actividad tiene entendido que es un condimento más”, remarcó.

“Para lo que a veces no estamos preparados es para aquello que tiene que ver con cuestiones climáticas o con otros hechos que no dependen de las personas. El mayor volumen de comercialización de granos termina cayendo en los elevadores e industrias que están sobre el río Paraná, que en estos momentos sufre una bajante histórica. Entonces todo está siendo afectado, por ejemplo, los vapores que llegan al río deben salir con menos carga de la que podrían salir y tienen que terminar completándola en los puertos del Sur, eso tiene un costo de logística que termina incidiendo en el precio del mercado interno”, explicó.

"En situaciones más extremas, que ya están empezando a ocurrir, el mercado internacional no viene a buscar la mercadería porque es mucho el ‘castigo’ que tiene en ese flete falso, con los kilos que no puede embarcar. Entonces esto termina generando una complicación logística y comercial”, subrayó.

“No hay un panorama claro de cuándo mejorará, pero hasta que no pasemos la etapa del año en la que no se dan las lluvias en el norte y se revierta la bajante del río, es un problema latente”, agregó.

Previsibilidad a largo plazo

“Estos son los factores que el hombre no puede manejar, porque son cuestiones de la naturaleza, lo que sí podría mejorarse, vinculado a la voluntad humana, es tener definida una política agroeconómica con un horizonte de previsibilidad amplio, de 20 a 30 años para adelante, porque las inversiones que se realizan en el agro, algunas están relacionadas al ciclo productivo, que son de corto plazo, pero hay otras que tienen que ver con capacidad de almacenaje, industria, y demás, que son a largo plazo, probablemente de más de 30 años. Entonces, si no hay una política agroeconómica que marque un camino y que se sepa que lo que se hace hoy continuará por el mismo norte por los próximos 20 o 30 años, es difícil que las empresas decidan afrontar riesgos o meterse en nuevas inversiones que mejoren el comercio, la logística y generen mano de obra”, apuntó.

“Repito que no se trata de qué gobierno esté, pero si hay algo que depende de decisiones de personas, es poder generar una política agroeconómica a largo plazo, que trascienda al gobierno de turno”, añadió.

“Lo que se vio en los últimos años fue que hubo decisiones políticas que hicieron que se sembrara mucho maíz, favorablemente para el sector, porque el maíz implica mayor volumen y flete, más combustible, más movimiento en el interior, pero si después cambian las reglas, como sucedió, las industrias que habían hecho una proyección a largo plazo en ese sentido, se vieron perjudicadas”, ejemplificó.

“Con los cambios de políticas, el inconveniente no es solo para el que tiene las instalaciones y tomó crédito para afrontar esa inversión, el mayor problema está en las inversiones que dejan de hacerse por no tener una estabilidad jurídica”, completó.

“Creo que todas las personas que se vinculan políticamente, independientemente de quién sea, tienen en claro que el agro es importante, porque es una de las pocas actividades en las que somos muy competitivos saliendo al mundo. Produciendo alimentos podemos salir a competir en cualquier lugar, eso genera ingreso de divisas, pero no hay muchas otras industrias que elaborando en Argentina puedan hacerlo, porque por diversos motivos no somos competitivos. Entonces estas personas tienen buenos pensamientos, pero no se consolidan en el tiempo, tienen planes buenos que no se concretan, y que en definitiva sería un beneficio para todos”, indicó.

“Muchas veces se castiga con determinadas medidas a un sector muy eficiente y de alta competitividad, para terminar subsidiando a otras actividades menos competitivas. Se debería incentivar a los sectores competitivos porque eso termina generando más mano de obra”, consideró Schiavi.

“En los últimos años, los productores argentinos adoptaron tecnología para producir mejor y tienen una alta capacidad de producción, pero ser cada vez más profesionales en la parte comercial es uno de los grandes desafíos que enfrentan las nuevas generaciones para que no les afecten las cuestiones externas que ocurren. Por este motivo, puertas adentro, muchas empresas agropecuarias, tanto las que producen como las que comercializan, para mantenerse competitivas han profesionalizado la forma de comercializar su producción, de manera tal que los vaivenes que tienen los precios, la economía y la política afecten de la menor manera posible”, concluyó.

7
1
60%
Satisfacción
20%
Esperanza
0%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
20%
Indiferencia