24 DE MARZO - Día Nacional de la Memoria, Verdad y Justicia

La demanda actual es una reforma judicial feminista

miércoles, 24 de marzo de 2021 · 09:11

Por Victoria Hinojosa

 

"Arden fogatas de emancipación femenina, venciendo rancios prejuicios y dejando de implorar sus derechos. Estos no se mendigan, se conquistan”, escribió Julieta Lanteri, en el año 1922. En materia de derechos con perspectiva de género en Argentina así fue, todas las conquistas fueron producto de la conjunción de la movilización con la voluntad política. La Ley de Matrimonio Igualitario se aprobó con la Iglesia Católica y la Evangélica unidas en una plaza naranja y rancia, y con Jorge Bergoglio como obispo de Buenos Aires a la cabeza de esa movilización antiderechos. No se aprobó fácilmente, sino con la decisión política de debatir y materializar en derechos la igualdad. Se logró también aprobar la identidad de género, la fertilidad asistida diversa, la anticoncepción gratuita, la ligadura de trompas y vasectomía, la Educación Sexual Integral, un derecho de lxs pibxs de las escuelas y colegios ganado en el año 2006. También la Ley 26.485 de Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales, sancionada en 2009, implicó un avance fundamental en materia de reconocimiento de derechos. Seguramente muchxs de nosotrxs escuchamos en los últimos tiempos en nuestro país la frase: “La legalización del aborto es la gran deuda de la democracia”. Gracias a la lucha de años, este 2021 inició con esa deuda saldada, el aborto en Argentina es legal, seguro y gratuito, y a días de un nuevo 24 de Marzo, que siempre toca las fibras más intimas y más sensibles, es una buena oportunidad para reflexionar sobre la deuda del Estado en materia de género, sobre los derechos humanos que nos falta debatir y conquistar con luchas para las mujeres y las diversidades. Argentina estableció la despenalización del aborto terapéutico y por causa de violación desde 1921, y estableció el derecho al aborto gratuito y asistido médicamente, por Ley 27.610 del 30 de diciembre de 2020, en los casos ya habilitados desde 1921, o en todos los demás casos cuando la gestación no supere la semana 14 incluida. La ley entró en vigencia en todo el territorio nacional el 24 de enero de 2021 tras la promulgación del presidente de la Nación, Alberto Fernández. Así, Argentina se convirtió en el tercer país de América en despenalizar y legalizar el aborto, luego de Cuba y Uruguay, y así saldó, como dijimos antes, una deuda de la democracia, no solo con las mujeres, sino con todos los cuerpos con capacidad de gestar. Con la recuperación y consolidación de la democracia en diciembre de 1983, se inició un sostenido avance del reclamo del movimiento feminista para el reconocimiento del derecho al aborto. En 2018 se presentó por séptima vez el proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), por primera vez fue tratado en el Poder Legislativo. El 12 de junio, el proyecto, con algunas modificaciones, obtuvo dictamen en la Cámara de Diputados con 64 votos a favor y 57 en contra. La sesión en el Senado se realizó el 8 de agosto, el proyecto fue rechazado con 38 votos en contra y 31 a favor. Todo el debate de la ley se dio con la presencia de movilizaciones en las calles, las vigilias del 13 de junio y del 8 de agosto de 2018 marcaron un momento clave en la historia de la lucha por la ampliación de derechos en la Argentina, a pesar de que no se convirtió en ley, el aborto tomó estado público, se debatió en términos políticos, de derechos humanos y de salud pública, dejó de ser una vergüenza y un tema tabú en la sociedad argentina. Sabemos que esta ley sólo sienta una base de derechos, que para su implementación efectiva y sin violencias todavía queda mucho por caminar y por garantizar. El cambio de gobierno del año 2019 nos trajo un nuevo avance en materia de reconocimientos, la creación del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, herramienta del Estado para abordar un contexto en el cual según el Registro Nacional de Femicidios, Femicidios Vinculados, Trans - Travesticidios, Lesbicidios y otras muertes violentas del Observatorio Nacional Mumalá, contabilizó en total en los dos primeros meses del año 47 femicidios, lo que arroja un promedio de uno cada 30 horas, que derivaron en que 55 niños, niñas y adolescentes se quedaron sin madre. El 29% de mujeres víctimas de ese delito había denunciado a su agresor con anterioridad. Cifras que reflejan cómo los derechos de las mujeres y las diversidades no son garantizados, ya que sus vidas, nuestras vidas corren riesgo en esta realidad patriarcal. En este contexto es que surge con fuerza la demanda por parte del movimiento feminista en Argentina de una reforma judicial feminista. Pensar la reforma judicial, poner el foco en las asimetrías que se dan hacia el interior del sistema e impactan en la administración de Justicia que se constituye verticalista, clasista y patriarcal, y hacia esa demanda caminamos, para que la realidad que habitamos sea un poco más justa.

 

Victoria Hinojosa, estudiante de Sociología de la UNVM, militante social y política, feminista; milita en La Cámpora

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