DíA DEL ESCRIBANO

“Acompañar los desafíos de la sociedad”

En una extensa entrevista con El Diario, la escribana Claudia Lovera habló de distintos aspectos de la profesión

La escribana Claudia Lovera es la primera villamariense que ocupa del cargo de secretaria del Colegio de Escribanos de Córdoba, organismo de donde emanan las directivas para todas las delegaciones de la provincia.

Lovera integra la Junta Ejecutiva tras imponerse en las elecciones en las que votaron los 700 escribanos de la provincia, es un cargo que se desempeña ad honorem, y que tendrá hasta 2022.

En una extensa entrevista con El Diario, la escribana explicó cuál es la realidad actual de la profesión, cómo se ha adaptado el trabajo a las exigencias de la pandemia, y cuáles son sus desafíos.

 

-¿Cuáles son las mayores problemáticas de los escribanos en la actualidad?

-La preocupación de los escribanos ha sido y es acompañar los desafíos de la sociedad. Eso ha sido puesto de manifiesto durante la pandemia, cuando la actividad notarial fue declarada como esencial, ya que efectivamente estuvimos presente brindando un servicio indispensable para garantizar el funcionamiento de las actividades imprescindibles y los derechos de la sociedad.

Y cuando hablo de acompañar los desafíos que enfrenta la sociedad, hablo de acompañar las transformaciones tecnológicas, ser garantes de la seguridad jurídica, intervenir en las nuevas formas de movimientos financieros, y estoy hablando de -por ejemplo- operaciones de pagos con criptomonedas como el bitcoin; conceptos como la tokenización inmobiliaria y otras formas de negocios que están surgiendo; colaborar con el Estado en la lucha contra el lavado de dinero.

Somos garantes de la seguridad jurídica en el tráfico jurídico y en los derechos individuales, suele decirse que el escribano es garante de la paz y nuestros desafíos son llevar esas garantías a las nuevas modalidades. Tenemos que garantizar también el resguardo de los datos y de la intimidad de las personas; históricamente, el secreto profesional ha sido la herramienta de resguardo, tenemos que articular esta exigencia con los métodos actuales de almacenamiento virtual.

 

-¿Dónde y quién va a guardar copia de una escritura en la que -quizás- consta un acto jurídico de mucha intimidad y quién va a tener acceso a ese dato?

-Tenemos regulado y resuelto el tema en el papel, pero ya sabemos lo que pasa cuando un dato ingresa al mundo virtual, y no tenemos resuelto como sociedad cómo impedir que ese dato se viralice. Ese es solo un ejemplo de a qué me refiero cuando hablo de que el notariado está preocupado por la seguridad y por acompañar a la sociedad ante los nuevos desafíos y resguardar sus derechos.

También creemos -y desde la conducción del Colegio de Escribanos de la Provincia de Córdoba estamos trabajando en eso- que tenemos una deuda pendiente de hacer mayor docencia hacia la sociedad en cuanto a herramientas jurídicas a utilizar. Si bien este es un trabajo que cumplen acabadamente cada uno de los colegas desde sus escribanías, también tenemos que llegar a aquellas personas que no se llegan hasta un escribano a consultar. Y me refiero, por ejemplo, a herramientas para organizar el patrimonio, o disposiciones para la propia incapacidad.

Estamos comprometidos como Colegio, y cada uno de los escribanos de la provincia, en el acompañamiento y la tutela de los derechos de los sectores más vulnerables.

Tenemos desde hace muchos años una jornada que se desarrolla anualmente en todo el país, de acercamiento a la comunidad, con mesas de asesoramiento gratuito en lugares públicos; tenemos una comisión de consultas gratuitas para la comunidad, que atiende semanalmente innumerables cuestiones; tenemos una comisión permanente de escrituración de viviendas sociales que, junto al trabajo de cada uno de los escribanos de la provincia, colabora con los programas del Gobierno en la escrituración de dichas viviendas.

Solo por dar un ejemplo, en lo que va del año llevamos distribuidas alrededor de tres mil escrituras de viviendas sociales. Y nos reconforta ver el valor que le da la gente a la escritura, la tranquilidad que manifiestan al recibirla.

 

-¿Cómo ha cambiado el trabajo la pandemia?

-El trabajo en la escribanía y en relación a la sociedad, no se ha modificado sustancialmente, pero sí se ha incrementado el uso de la vía virtual o informática, principalmente para la evacuación de consultas y turnos mediante e-mail y WhatsApp o el teléfono mismo.

El trabajo notarial en sí, como podría ser una certificación de firmas o el otorgamiento de escrituras públicas, no ha sufrido variación en cuanto a su modalidad. Para poder incorporar una actuación remota o por vías digitales, deberíamos contar con una ley expresa que contemple la posibilidad de esa modalidad.

En general, el trabajo no se ha incrementado por la pandemia, sí se ha complejizado, sobre todo por las necesidades surgidas con ella, que dificultan el traslado de las personas, y los escribanos estamos presentes con el otorgamiento de poderes, por ejemplo, para poder dar soluciones.

En cuanto a la cantidad de actos otorgados, el trabajo ha bajado por la crisis económica generalizada con baja en la productividad argentina agravada por la pandemia.

 

-¿Cuáles son los inconvenientes del trabajo virtual?

-Como ya dijera, no ha habido modificaciones en este sentido en el trabajo del escribano con la gente. En cuanto a las relaciones con la administración pública, en la actualidad y atento al proceso de digitalización integral que ha iniciado hace algunos años la Provincia con base en la Ley 10.618, están desapareciendo las oficinas físicas de la administración pública y están siendo remplazadas por canales virtuales.

Estos canales -cuando funcionan- han agilizado y ayudan a hacer más rápido el trabajo, pero todavía hay desafíos que enfrentar. Uno de los grandes problemas que tiene el notariado es el de la conectividad y la digitalización de servicios de las oficinas públicas, luchamos todos los días con las caídas de sistemas, las pérdidas de información, la dificultad del pago de los servicios provinciales. La falta de conectividad en muchos lugares de la provincia genera también desigualdades, ya que no todos pueden acceder a esa forma de comunicación.

Hay estudios que ya están demostrando otras dificultades relacionadas con el trabajo remoto. Solo por dar un ejemplo, no es lo mismo trabajar en un entorno propicio para la concentración y rodeado de compañeros de trabajo, que generan un clima de intercambio de conocimientos, que en la soledad de la casa y con múltiples distracciones. Entendemos que hay tareas que pueden desarrollarse así, y otras que por su complejidad o manejo de datos confidenciales no deberían estar en la casa de cada trabajador de la administración pública.

Desde el Colegio de Escribanos estamos comprometidos en asistir a los colegas no solamente en tecnología, sino también solicitando al Gobierno la estabilidad en los sistemas, y acercando los problemas y errores que detectamos, así como propuestas de soluciones. Todos tenemos presente el recuerdo de un Registro que nunca nadie quiso y al que nadie quiere volver.

 

-¿Hasta cuándo rige el viejo sistema de trabajo?

-En cuanto a los canales virtuales para la relación con la administración pública, hay sectores, como por ejemplo Rentas o Catastro, que están completamente digitalizados, que están funcionando y que han agilizado los procesos.

Una cuestión aparte es el Registro General de la Propiedad. Recordemos que es uno de los organismos más importantes de la provincia, allí está el asiento del tráfico jurídico inmobiliario de Córdoba.

El plazo para el cierre de las puertas físicas del Registro, por decirlo de alguna manera, estaba planteado para abril de este año, a partir de esa fecha el Registro sería ciento por ciento virtual. Desde el Colegio del Escribanos hicimos numerosas gestiones que dieron como resultado una prórroga, primero hasta el mes de agosto y -después de una reunión con el ministro de Finanzas, Osvaldo Giordano- hasta marzo del año próximo. Esto hace a la modalidad de presentación de las escrituras para su inscripción.

El planteo que hacemos es el de la coexistencia de los sistemas virtuales y presenciales. Que avance el proceso de digitalización y modernización y que coexista con un canal de presentación presencial, precisamente porque no es lo mismo el acceso a la conectividad que pueda tener un escribano de una ciudad que un escribano de una localidad pequeña.

Pedimos también que se garantice la estabilidad en la comunicación, en los sistemas de procesos y plataformas para evitar posibles caídas con daños para el tráfico jurídico inmobiliario. No podemos dejar que la presentación de la escritura para su inscripción dependa de que funcione o no el sistema. Por eso decimos que no es lo mismo el nivel de seguridad, de complejidad, y hasta de resguardo de los datos de los ciudadanos el que se da, por ejemplo, en la relación con la Dirección General de Rentas que con el Registro General de la Propiedad. No es lo mismo pedir una copia de la partida por vías digitales, que inscribir una escritura por esa vía. Y eso porque todavía no se puede reproducir en el mundo virtual lo que pasa en el aspecto físico, sobre todo en materia de seguridad y conservación de la documentación.

El Colegio de Escribanos apoya el proceso de modernización del Estado y el uso de tecnología, pero exige que se garanticen las premisas necesarias de seguridad y accesibilidad. Y hasta que no se pueda hacer, que coexistan las dos modalidades para que quien pueda y quiera usar la vía digital, lo haga, y quien no, que tenga la posibilidad de utilizar la vía presencial.

 

-¿Cuáles son las últimas directivas del Colegio de Escribanos de Córdoba para las delegaciones de la provincia?

-La actual conducción del Colegio de Escribanos lleva a delante una política de dotar de mayor importancia al trabajo de sus delegaciones. Con una política pionera en cuanto a descentralización, tiene desde hace décadas ocho delegaciones distribuidas en el territorio provincial. La venta de papelería a los escribanos, las legalizaciones y muchos otros trámites, se pueden hacer en cada una de las delegaciones.

Estamos en proceso para incrementar estos servicios, incorporando la posibilidad del apostillado en cada una de las delegaciones, de llevar la oficina de firma digital a las delegaciones y de fortalecerlas, ya que son la presencia y la cercanía que el Colegio tiene con sus asociados y las comunidades, adaptadas a las particularidades de cada lugar.

 

-¿La virtualidad facilita el fraude?

- Es importante distinguir entre seguridad informática y seguridad jurídica. La seguridad jurídica es la que da el escribano cuando incorpora un dato. Por ejemplo, cuando dice que determinada persona firmó en su presencia, está diciendo no sólo que firmó, sino que nadie lo estaba presionando para hacerlo. Si no estuviera interviniendo el escribano, no sabríamos si firmó esa persona u otra, si estaba siendo obligado, si estaba lúcido.

Por otra parte, la seguridad informática habla de que ese dato no sea alterado o modificado dentro del sistema, si ese instrumento fue modificado o adulterado con posterioridad.

En relación a la seguridad informática, mientras avanza, también avanza el cibercrimen, con lo que los potenciales problemas han aumentado lo mismo que los riesgos de fraude. Primero, por el desconocimiento del público en general y también de los actores del sistema; por el desconocimiento de las normas de seguridad. Y después, por la posibilidad de asemejar o vender a través de las distintas plataformas imágenes que no se corresponden con la realidad

A mí me sorprende la ligereza con que la gente ha entregado a terceros su firma digital, sin advertir que le está entregando su firma. Muchos se han sorprendido cuando se les explica que esa firma digital no solo puede ser usada para trámites administrativos, sino que es su firma y que no debe entregar el dispositivo ni la clave a nadie.

En ese sentido, el Colegio de Escribanos está especializando y capacitando al cuerpo notarial, principalmente en lo relacionado a la veracidad de la firma digital. También hemos celebrado recientemente un convenio con el Tribunal Superior de Justicia para tener acceso al sistema de administración de causas -a los expedientes- para poder verificar las sentencias.

Histórica y actualmente, el notariado siempre se adaptó a los cambios tecnológicos, desde las primeras veces que se hacían las escrituras con lápiz o tinta, hasta las máquinas de escribir, pasando por los procesadores y dispositivos ultra modernos y futuros avances que permita la tecnología. El tema es que el notariado ha preferido dar pasos seguros porque la documentación que otorga, cubre, y autoriza, es de suma sensibilidad e importancia para la vida de las personas, tanto en el aspecto patrimonial como extra patrimonial.

Recordamos simplemente la posibilidad de los testamentos, los actos de auto protección, los contratos de donación, la adquisición de la primera vivienda, un crédito hipotecario para un desarrollo inmobiliario para un emprendimiento. Son todos actos jurídicos de la mayor importancia y por eso históricamente, desde hace 200 años, el legislador argentino se los confió al notariado.

Más allá del soporte que se use, el notariado siempre debe estar seguro y tranquilo de que se va a mantener inalterable en el tiempo y resguardado el secreto, confiriendo a los ciudadanos la seguridad que necesitan para que, en definitiva, duerman en paz, porque hay una escritura pública que respalda su deseo, su sentir y su hacer.

 

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