Día del Abogado

Virtualidad y acceso a la Justicia, los nuevos desafíos de la Abogacía

Escribe: Julieta Barroso (*)

Como todos los años, en esta fecha conmemoramos el Día de las Abogadas y los Abogados. En esta oportunidad, la reflexión obligada -que hoy renovamos- no puede estar ajena a la situación de conmoción mundial por la que nos toca atravesar con motivo de la pandemia.

Vivo con mucha preocupación que nuestra labor como abogadas y abogados, que consiste básicamente en hacer valer los derechos de nuestros asistidos, se vea dificultada por la nueva dinámica de organización que nos impuso la situación sanitaria imperante.

El acceso a la Justicia, que ya de por sí, estructuralmente, se encuentra atravesada por desigualdades sociales, este particular contexto viene a agravar esa situación por la brecha virtual existente, entorpeciendo aún más el ejercicio de los derechos, ya que no todas las personas cuentan con medios tecnológicos que les permita acceder a la Justicia, y que hoy se ha erigido en una herramienta prácticamente indispensable y excluyente.

Si bien es cierto que las distintas administraciones han debido adaptarse de manera repentina a esta nueva situación para continuar brindado sus servicios, y en muchos casos han superado satisfactoriamente los obstáculos que se han ido presentando, vivo con mucha preocupación que se pierda o diluya aquello que es esencial a la hora de abordar un conflicto en el que se encuentre inmerso el justiciable, que es básicamente un conflicto humano.

Es que la distancia existente entre los operadores del sistema de Justicia y demás administraciones y el ciudadano, que requiere de su servicio, muchas veces atenta contra la empatía que requiere la atención de las problemáticas sensibles, cuyo abordaje es nuestra labor diaria, ya que -por ejemplo- no resulta igual para un magistrado, ante una audiencia conciliatoria, que el trabajador se encuentre presente, donde pueda percibir y conocer con inmediatez su problemática individual, su angustia por el caso judicial ventilado, etcétera, a la frialdad de tenerlo a través de una pantalla, mediante una comunicación virtual que puede interrumpirse, cortarse, no escucharse correctamente, entre otras dificultades; se despersonaliza, se diluye y no se advierte con claridad.

En este contexto es de suma importancia la labor de las abogadas y los abogados, tratar con creatividad y el compromiso de las y los colegas para adaptarnos a esta nueva realidad en la que debemos velar por los derechos de nuestros representados de manera eficaz. Y además, sabiendo que ante tamaña dificultad, no hay esfuerzos individuales con los que se logre superar las problemáticas que a diario se nos presentan, por lo que estoy convencida que sería de suma importancia que la Abogacía organizada dedique sus mejores y mayores esfuerzos en pos de aportar canales y herramientas superadoras.

Por eso agradezco que muchas veces las abogadas y los abogados litigantes de nuestra profesión nos aportamos nuestras experiencias ante problemáticas inéditas surgidas en el ámbito de esta nueva forma de ejercer la profesión.

Finalmente, quiero aprovechar para saludar y felicitar a mis colegas por su diario compromiso en la búsqueda de soluciones de suma importancia para contribuir a la paz social y a una sociedad más justa.

 

(*) Abogada, MP 4-612. Egresada de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba en 2009. Especialista en Derecho Laboral. Integrante del Estudio Jurídico Barroso & Asociadas, Entre Ríos 1278, Villa María, teléfono (0353) 4610834.

 

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