Día del Cerealista - Asociación de Cooperativas Argentinas - El CDC Regional, un baluarte del asociativismo del campo
“Trabajamos para que al productor le vaya bien, porque así nos va bien a todos”
Paulo Schiavi analiza la realidad del sector cerealero de nuestra región y, particularmente, desde su rol de hilo conductor de la cadena productiva que empieza en el campo y termina en el puertoDesde Tío Pujio, Paulo Schiavi, del Centro de Desarrollo Cooperativo (CDC) que tiene sedes, además de esa localidad, en Oliva, James Craik, Manfredi y La Laguna, habló de la realidad del sector cerealero.
Como referentes del eslabón que enlaza el campo con el puerto, los consumos y las industrias, Schiavi comenzó diciendo que en este contexto de pandemia están “agradecidos” por seguir en actividad. “Continuamos nuestra tarea por ser esenciales y estar dentro de la cadena de suministros, así que seguimos funcionando sin sobresaltos. Y si a eso le sumás que tuvimos una cosecha récord, no tenemos más que palabras de agradecimiento”, dijo. Igual, lamentó que tuvieron que suspender temporalmente actividades que ya forma parte del folclore en la relación entre cerealista y productor, que son los encuentros personales en jornadas de capacitación tanto en localidades como en los campos. “Era bueno ese ambiente de negociación con reuniones, encuentros, jornadas de capacitación. Esta nueva normalidad, si bien no nos afectó comercialmente, por lo que estamos agradecidos, nos ha alejado del contacto personal que es importante para nosotros”, dijo.
Volúmenes y precios
Señaló que, si bien los precios en dólares están relativamente más bajos que en anteriores campañas, “la buena cosecha compensa el ingreso bruto por hectárea que recibe el productor”.
Destacó que la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) comercializó en este ejercicio más del 20% de los granos que se producen en el país, lo que posiciona al sistema basado en el asociativismo en un lugar de fortaleza.
“En Tío Pujio venimos creciendo año a año gracias a la confianza que nos depositan los productores”, planteó. “El crecimiento que tiene ACA en su conjunto y dentro de ella, los CDC, ha ido acompañando el crecimiento de los productores”, dijo Schiavi, quien tiene entre sus frases de cabecera la que señala que si al productor le va bien, a ellos también.
Valoró que el crecimiento del sector cooperativo en el mercado de granos fue tanto en volumen como en el porcentaje de participación del total de los granos que se comercializan en el país.
A la hora de analizar la evolución de la actividad del cerealista, Schiavi remarcó que la irrupción de la tecnología, por un lado, y la incorporación de los granos al mercado financiero mundial marcaron cambios importantes.
“En primer lugar, hubo un incremento de la tecnología en la actividad. El sector de producción en Argentina siempre está a la vanguardia. Y no me refiero a la tecnología informática, de celulares, sino a la genética y al manejo. Esto incrementó el volumen, provocando un gran cambio haciendo crecer la economía de escala”, planteó.
“Esto hizo que el negocio cambiara. Antes el acopiador tenía mayores márgenes y menos volúmenes, hoy necesitás comercializar a mayor escala y con márgenes más estrechos.
Lo que pasa en la actividad nuestra es un reflejo de lo que pasa en muchas actividades: el volumen es el que manda”, dijo.
A la hora de analizar el otro factor de cambio, dijo que “desde el punto de vista comercial antes había maneras más estándares de vender, con precios relativamente estables por meses. No había tanta volatilidad en el mercado. Pero cuando el mercado de granos a nivel mundial fue visto como una oportunidad en el mundo financiero, esto les aportó volatilidad a los precios. Desde ese entonces todos los involucrados en el negocio de granos necesitamos comercializar con otra dinámica, tomando coberturas y cuidando a los productores. Para nosotros no es rentable que fracasen económicamente. Si les va bien a ellos, nos va bien a nosotros”, señaló.
Eslabones de una cadena productiva
A Schiavi le consultamos sobre su mirada de la actividad que los tiene como enlaces de una cadena productiva que comienza en el campo y termina en el abasto de puerto, consumos e industrias.
De esa cadena, entiende que el punto más difícil de planificar es el referido a la logística. “Un eslabón fundamental de lo nuestro es lo vinculado a la logística desde todo punto de vista. De chacra a galpón, del campo a la planta y de la planta al puerto.
Tenemos una red de caminos primarios y secundarios bastante deteriorada, sumado a esto, camiones cerealeros en su mayoría sin renovarse hacen todo más complejo.
El sector transportista también se ve afectado por esta realidad, dado que la cantidad de viajes está vinculada al precio, si sube o baja, y si el productor vende o no. El que tiene un camión, lo sufre”, dijo.
“A la red de ferrocarriles el agro no la explota en su máximo potencial para transportar los cereales. Entonces, el hecho de que mayoritariamente se haga con camiones genera importantes diferencias regionales, dado que no es el mismo costo de flete que tiene que pagar un productor de Marcos Juárez, que está más cerca del puerto, que otro que esté a mil kilómetros de distancia de Rosario. Eso no pasaría con una red de ferrocarriles activa”, concluyó.
Nuevo puerto de ACA
Así como vemos la inversión que realiza la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) en proyectos productivos de nuestra región, como es ACA Bio, también se llevan a cabo desarrollos importantes en la zona portuaria.
Hace poco, ACA inauguró su nueva terminal de granos en Timbúes, para lo cual invirtió 140 millones de dólares.
Esto permite incrementar la capacidad de exportación de la Argentina.
La plataforma de ACA, ubicada al norte de Rosario sobre el río Paraná, se suma a los 22 puertos existentes en el país que exportan granos y productos procesados del complejo industrial oleaginoso-cerealero argentino.
El puerto de Timbúes tiene capacidad para almacenar 200 mil toneladas de granos en 31 silos verticales de hormigón con fondo cónico.
Los silos tienen un desarrollo de ingeniería que permite que sean autovaciables y autolimpiables.
Además, cuenta con cintas transportadoras cerradas y herméticas para reducir la emanación de polvillo.
La segunda parte del proyecto prevé la duplicación de la capacidad de almacenaje.
Otra ventaja del nuevo puerto cooperativo es el espacio para estacionamiento de camiones y la velocidad de descarga, ya que permite, por sus modernas instalaciones, que en una hora vacíen su contenido unos 70 camiones.
