Walter Torres - Molino Fadisal SRL

“Necesitamos certezas y estabilidad para poder crecer y mejorar la industria”

Crítico de los dos gobiernos de los últimos años, cuyos modelos -a su juicio- no fueron favorables para la industria, el titular de Molino Fadisal espera que la próxima gestión nacional baje la inflación y mejore la economía para producir, proyectar e invertir

Al estar al frente de una industria directamente relacionada con el dólar y sus fluctuaciones, Walter Torres, de Molino Fadisal SRL, definió a la estabilidad como una prioridad máxima que debería atender el nuevo gobierno que se iniciará en diciembre próximo.

“Las expectativas con la llegada de una nueva gestión, o mejor dicho el deseo, es tener estabilidad. Esa es la prioridad máxima que tenemos todos como una necesidad para seguir funcionando y creciendo. La estabilidad es una de las herramientas más importantes que tenemos dentro de la economía. Yo creo que hoy, a causa de los movimientos políticos y todo lo que está ocurriendo, va a haber muchos cimbronazos económicos, eso provoca incertidumbre, pone en una posición que no permite pensar en inversiones, por ejemplo, que es uno de los problemas que tenemos. También imposibilita trazar proyectos, y eso estanca el crecimiento, al no poder crecer, se para un poco todo, y hay que estar improvisando. En la situación que estamos actualmente, uno tiene la cabeza puesta en que las cosas cambian permanentemente, y no se puede focalizar en crecer. Es algo que estamos afrontando los empresarios de la industria, y es grave”, afirmó Torres.

“Nosotros manejamos la industria de la molienda de trigo, es decir, la industria molinera. Trabajamos con una commodity fundamental, que está directamente atada al precio del dólar, con todo lo que ello significa. Hace muchos años que estamos teniendo un movimiento con el dólar que nos desestabiliza todo, desgraciadamente, es muy difícil trabajar así. Ante esta situación, para poder seguir adelante, lo que hacemos desde hace un tiempo a la fecha, es trabajar a corto plazo. Toda la molienda se va planificando a muy corto plazo, se va vendiendo como se puede, a los precios que se puede, y viendo cómo impactan los costos día por día, porque hoy la realidad es esa, es todo día por día”, señaló.

“A la vez, esto también impacta en la posibilidad de invertir, de comprar maquinaria, por ejemplo, viene todo enlazado. Todo lo que implique inversiones grandes a largo plazo está descartado desde hace un tiempo muy largo en este país. Y no tan solo por la política actual, acá hemos sufrido todo tipo de políticas, hemos trabajado con gobiernos que aplicaban subsidios que no eran reales, porque no alcanzaban a equiparar los costos de producción con las ganancias. Es decir, que eran una especie de parches. Lamentablemente, considero que, cuando no hay seriedad, un proyecto a largo plazo, con estabilidad monetaria, todo se vuelve muy discontinuo. Cuando las empresas están tan sensibles ante cualquier situación, nada nos sostiene, la economía deja de ser seria, por eso las industrias no podemos cumplir con las exportaciones, con la importación de tecnología”, precisó.

“Al no poder generar contratos a largo plazo, se convierte en un negocio de toma y traiga, es decir, siendo rápido en la transacción, ágil, porque hay negocios que hoy salen bien y mañana salen mal, es el día a día. Por ejemplo, las licitaciones, hace un tiempo largo que las tenemos que tomar con pinzas. Antes, licitábamos con la provincia de Córdoba para proveer a la cárcel de Bouwer, en la capital, y tuvimos que dejar de hacerlo por la variación de precios. En esas licitaciones congelan los precios por 60 días y a lo mejor a la semana ya quedó con un precio mucho más bajo que el del mercado y no dan los costos. Lo mismo nos pasó recientemente con licitaciones a nivel nacional, para proveer a la fábrica de pólvoras, por ejemplo. Me aprobaron una producción importante, no tuvimos ni tiempo de producir y entregar la mercadería y ya nos cambiaron todos los precios. Encima eso se paga a los 60 días, se pierde por todos lados”, completó el empresario.

“La primera medida que espero del próximo gobierno, que nos ayudaría a crecer, es estabilizar la economía. Que tengamos una inflación menor a 15%, eso sería óptimo en estos momentos, hasta diría que un 20% ya estaría bien por ahora, sería manejable. Más que eso, como ahora, es complicado, la inflación es un flagelo tremendo”, remarcó.

“En los últimos años tuvimos dos gobiernos distintos, con pensamientos opuestos, ninguno de los dos modelos favoreció a la industria, ninguna de las dos políticas son las que necesita el país para producir, a mi modo de verlo. La que estamos viviendo, con este grado de nebulosa, es tantear en lo oscuro, es estar jugando al gallito ciego. Y la anterior era una economía de fantasía, que no era la realidad. Son dos modelos diferentes y ninguno dio resultados. No son favorables, a la industria le fue mal con los dos”, subrayó.

“Para conseguir trigo está muy difícil, toda esta inestabilidad nos complica mucho. Con un dólar tan fluctuante hay mucha especulación, entonces, ante cualquier incertidumbre, como la que atravesamos, la gente se guarda. El productor hace lo mismo, y se guarda la cosecha esperando a ver qué pasa con el tipo de cambio. Eso a nosotros nos genera un tremendo dolor de cabeza a la hora de conseguir el trigo, porque tampoco vamos a pagar cualquier cosa. Cada uno defiende sus propios intereses, no es culpa de los productores, es de la situación. Necesitamos certezas y estabilidad para poder crecer y mejorar la industria”, manifestó Torres.

“Independientemente de los colores políticos y de qué candidato y partido gane en las elecciones, yo sigo trabajando, con mucha fe y con muchas ganas, por supuesto. Si no tuviera toda la fe y todas las ganas de que este país salga adelante, no tendría una industria, y no hubiese hecho un emprendimiento como el que hice. El gobierno que venga, ya sea de este presidente o el de otro, tiene que trabajar para mejorar la economía y por ende la vida de la gente”, sentenció.

 

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