Alberto Costa – Grupo Costa – Revista Claves
¿Está Argentina preparada para el resurgimiento de la industria?
La desindustrialización dejó al país sin recursos, por lo tanto, si hay que poner en marcha el sector, debe hacerse con una educación enfocada en la producción y realizando un desarrollo industrial orientado hacia los sectores más competitivos, que lideren el crecimiento y generen divisas, como la agroindustria y la industria del conocimiento.
Más allá de las demandas para cubrir necesidades inmediatas que puedan hacerse al nuevo Gobierno, el economista y periodista especializado Alberto Costa, director del Grupo Costa y de la Revista Claves, sostiene que debe haber una visión que apunte al futuro de la industria como generadora de divisas. Para dar ese paso es necesario evaluar los recursos disponibles, luego capacitar a los que hagan falta cambiando hacia un sistema educativo orientado a la producción industrial y conformar nuevas mayorías que impulsen y apoyen estos proyectos.
“Creo que la industria necesita del Gobierno un montón de cosas, la lista es interminable: rebaja de impuestos, seguridad jurídica, más créditos, mejor infraestructura de logística para el transporte de los productos, legislación laboral. Son muchas las necesidades por las que tiene que pedir el sector industrial, pero me parece que lo básico es la estabilidad, porque en nada podemos avanzar si no tenemos el concepto básico de construir una economía estable”, consideró Costa.
“Suponiendo que se cumple con todas las demandas, ¿está el país, con los recursos que tenemos disponibles, en condiciones de hacer un verdadero cambio a partir de la industria, como para hablar de una revolución industrial, de un verdadero resurgimiento? Porque más allá de pedir, hay que ver cuáles son los recursos disponibles desde el punto de vista de mano de obra, capital o inversión, de gestión empresaria, de tecnología, para desarrollar la industria. En ese sentido, creo que con tantos años de desindustrialización en Argentina, no hay tantos recursos disponibles como para poner en marcha un sector que se ha achicado mucho y se ha debilitado de la misma forma, y que en muchos aspectos se ha hecho ineficiente”, remarcó.
“Entonces más allá de las necesidades puntuales, que todos los sectores las tienen, hay que analizar en función de los recursos que existen, de nuestra historia y antecedentes en el sector industrial, y hacer un diagnóstico sobre qué industria queremos, ya que hoy en el mundo cuando se habla de la cuarta revolución industrial, no es de los grandes galpones con cientos de personas adentro, sino de tecnología y conocimiento, inteligencia y recursos humanos altamente capacitados”, precisó.
“Una vez definido eso, hay que analizar qué es lo que vamos a industrializar, sabiendo que en Argentina necesitamos divisas y recursos, algo que dicen tanto el actual presidente Mauricio Macri, como el candidato de la oposición, Alberto Fernández, porque evidentemente con las divisas del campo no alcanza. Entonces es necesario realizar un desarrollo industrial, orientándonos hacia las industrias líderes que generan divisas, y luego a las vinculadas al mercado interno”, señaló el directivo del Grupo Costa.
“Las industrias que van a liderar el crecimiento en los próximos años son la agroindustria y la industria del conocimiento, son los sectores más competitivos y los de mejores condiciones de generar una mayor cantidad de divisas. Creo que hay que encolumnarse detrás de esas dos industrias, porque hay datos concretos que avalan que la agroindustria, en especial en Córdoba, es uno de los sectores que más produce y más valor agregado genera. A la vez, hay que desmitificar que producir autos es bueno, porque es ineficiente, Argentina pone dólares para hacerlo, mientras que para producir alimentos nos ingresan. El país necesita traer dólares, no expulsarlos”, subrayó.
“Tenemos un país desindustrializado en recursos y en cultura, si hay que construir o reconstruir una cultura industrial, tenemos que hacerlo a partir de un cambio en la educación, creando un sistema educativo que esté enfocado en la producción de valor para generar divisas para el país de aquí en adelante. Esa reforma debe hacerse de base, generando los recursos y la conciencia en este sentido, porque hoy el sistema educativo no está orientado a la producción, y menos a la producción industrial”, puntualizó el economista.
“Hay un millón de estudiantes en el país vinculados a la industria del conocimiento en distintos ámbitos: Ingeniería, Biología, Ciencias Económicas, y en Córdoba hay 144 mil estudiantes preparándose para las nuevas industrias, pero a lo mejor esa formación es incompleta, porque tienen que estar preparados no solo para insertarse en la industria, sino para ser los protagonistas de la industria que viene, para ser los futuros industriales y no los empleados de las industrias actuales. También hay que cambiar la visión de los recursos humanos y de la gestión empresaria, porque tantos años de inestabilidad han hecho que los industriales piensen en el corto plazo, y en el mundo se piensa a largo plazo, tenemos que empezar a pensar de otra manera”, afirmó.
“Por último, creo que hay que construir nuevas mayorías desde el punto de vista social y político, que interpreten la importancia de esto, porque si desde el Estado se van a hacer políticas para incentivar la industria y no hay una construcción en el imaginario popular de que eso es lo más importante y gente que apoye proyectos de este tipo, va a ser muy difícil llevarlo a la práctica. Puede haber muchas personas preparadas, pero si a los gobiernos no les interesa, va a ser inútil”, concluyó.
