Día Nacional del Bombero Voluntario

El aplauso, un sueldo

Lucio Ponce

“Para mí lo más gratificante de esta profesión es llegar al lugar y cumplir con los objetivos por los cuales vamos y cuando eso ocurre, la gente nos brinda un aplauso, un comentario favorecedor a la institución, eso es como un sueldo para nosotros; esa buena onda y agradecimiento de la gente es la que nos llena y nos brinda la tranquilidad de que hacemos las cosas bien y que la gente está conforme. Lo que nos clasifica es poder brindar una ayuda al otro y servir en el momento que está viviendo, en su situación.

Hace 22 años que estoy en servicio, desde los 14 que entré al cuerpo, no vengo de una familia bomberil, sino que me interesé a esa edad viendo lo que hacían y cómo trabajaban los bomberos en mi pueblo, y llegué a ser el jefe del cuerpo activo. En este tiempo el recuerdo más lindo que tengo es el trabajo en equipo que hemos tenido entre todos, la gran familia que se forma en la institución, más allá de las anécdotas que pueda haber de salidas más lindas o más complicadas. Lo que resalto es la unión del grupo, cómo se brinda uno con otro más allá de que somos muchos y tengamos distintas ideologías. En el momento de trabajar somos todos uno solo y se forma una gran familia.

En cuanto a la salidas, las más lindas son las que no sufre daños severos la gente y no hay mucha pérdida de bienes, como un incendio de pastizales de banquinas o tener que sacar panales de avispas para que no ataquen a las personas. Cuando entran en juego los bienes y la vida de la gente ya no es una salida linda, aunque nos salga todo bien. Sí se adquiere experiencia, pero no es linda”.

Ponce es jefe de Bomberos de Etruria y se gana la vida como empleado metalúrgico.

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