La Playosa - Diálogo con el sacerdote Agustín Vedelago
“El cura tiene que buscar siempre la formación y no quedarse”
El padre, que dejó su misión en la parroquia Santa Teresa de Jesús para estudiar en Roma, habló de lo que significó su paso por la localidad. Entre otros temas, habló de lo bueno y lo malo del puebloEscribe: Noelia Vigna ESPECIAL PARA ELDIARIO
El padre Agustín Vedelago dejó el viernes el lugar que ocupa ahora Sebastián Luna como sacerdote de la localidad de La Playosa, donde se dirige la parroquia Santa Teresa de Jesús.
El sacerdote Agustín tomó la decisión de viajar a Roma para continuar con su formación académica en Derecho Canónico en la Universidad de Santa Cruz, durante un período de 3 años.
Sobre el motivo de su decisión de viajar a Italia, el padre Agustín contó que, a principios de este año, se reunió con el obispo Samuel Jofré, quien le dijo que tenía la intención de mandarlo a estudiar para servir a la Iglesia.
El por entonces sacerdote de La Playosa comentó que, si bien le costó tomar la decisión, porque “la gran contra era irse del pueblo, el cura tiene que buscar siempre estar en formación y no quedarse con lo que le dio el seminario”.
Expresó que tenía el propósito de quedarse 6 años: “Creo que en cuanto a los proyectos pastorales hay cosas que aún están muy flojas, cada vez voy sintiendo más que este es el momento en que uno va conociendo a la comunidad”, dijo.
Por otra parte, afirmó que confía en lo que Dios le revelará, tanto en dificultades como en alegrías.
El párroco, quien hace 3 años que está en la localidad, recordó cuando llegó a La Playosa y la intendenta de ese momento, Cuki Nicolino, le dijo que no tuviera miedo.
“Nunca tuve miedo, pero uno sabe que ante la toma de decisiones, la comunidad descansa a tus espaldas”, expresó.
Agustín también recordó que el padre Pedro le había dado como recomendación que las comunidades se hacen a la manera de cómo un párroco las va conduciendo.
“Si vos querés una comunidad grande, puede ser una comunidad chiquita y una chiquita puede ser una comunidad grande,” explicó.
El crecimiento y las falencias
En la entrevista, el padre Agustín habló sobre el crecimiento y falencias del pueblo, haciendo referencia a la solidaridad, a cuestiones sobre la falta de compromiso con las instituciones, con los hijos y con la vida del pueblo, además del consumo de drogas, la baja en la tasa de natalidad y la convivencia.
En cuanto a la solidaridad, sostuvo que el pueblo está presente cuando se lo necesita para ayudas a la comunidad y a pueblos vecinos.
Asimismo, consideró que hay situaciones que preocupan en el pueblo y que tienen que ver con la falta de compromiso para con las instituciones y la vida del pueblo. “Cuesta conseguir gente para formar una comisión en las cooperadoras escolares, en las agrupaciones,” comentó. Además, remarcó que cuesta hablar de la droga, de la mala vivencia en la sexualidad, lo cual tiene sus consecuencias en la vida de las personas.
Recalcó que estamos demasiados expuestos al correr, “ya no nos detenemos a conversar con nuestros hijos, a pasar tiempo de calidad con ellos, hay mucha pantalla y se acuestan tarde”. También afirmó que hay malas situaciones que se dan por falta de paciencia, enojo, gritos, violencia, falta de amor. “En ese sentido, creo que como pueblo, hemos decrecido”, aseguró. Sumó a esto que el apego al dinero y la ambición es “insano y no nos ayuda”.
Además, el cura subrayó que hay una “paternidad ausente, no están presentes como padres en el momento de escuchar a sus hijos, se necesitan padres que formen a sus hijos, que sean más responsables a la hora de las tareas escolares, que se comprometan con los horarios, que acompañen en los deportes, que estén presentes”.
“Es que queremos tantas cosas que nos perdemos la vida, el día a día”, concluyó.
El problema que avanza
Refiriéndose al consumo de drogas en la comunidad playosense, el sacerdote contó que hay mucha circulando.
“Va apareciendo mucha gente con problemas de adicción y eso va complicando su vida y la de su familia y se va haciendo más complejo para ellos llevar su vida adelante”, indicó.
La iglesia cuenta con el Grupo Esperanza Viva (GEV), que está compuesto por el párroco y padres que tienen familiares e hijos con problemas de adicción. En él se realizan talleres de charlas de contención, llevando el mensaje de que vale la pena luchar para salir adelante y dejar el consumo, conteniéndolos en las recaídas y a los padres mostrándoles el camino para que tengan más en claro la importancia de establecer límites.
“A veces como padres no sabemos cómo poner límites haciendo a la codependencia, eso hace que en lugar de exigirles, le facilitemos el camino al consumo haciendo que eso se vuelva en contra,” afirmó.
Pocos nacimientos
Otro de los temas a los que el cura hizo referencia son los pocos nacimientos que hay en el pueblo. Cree que esto de querer tener el estándar de vida más alto o la aspiración de darle mejor calidad de vida de la que nosotros tuvimos, “nos está haciendo cambiar el paradigma y decir: al hijo le tenemos que dar, cuando al hijo hay que amarlo”. Y sostuvo que los padres se sobreexigen al querer darles lo mejor en cuanto a lo material o que hagan tal actividad física, “y el hijo va a ser feliz con que nosotros lo acompañemos.”
Las relaciones de convivencia también se han vuelto difíciles, comentó.
“Uno tiene que volver a poner el acento en que el amor radica en la voluntad, en el deseo concreto que tengo de luchar por esa relación y si lo comparamos con lo que hacen los niños, lo que no sirve se tira, lo que no funciona, se deja, dejándonos un amor vacío, que no construye. Hoy nos está faltando luchar, tener paciencia, uno tiene que agotar los recursos, ponerse nuevamente delante de Dios, consagrar la familia, luchar por el nosotros,” dijo.
Al hablar de la fe, Agustín explicó que es lo que “uno camina y trata de vivir todos los días, es la certeza de la presencia de Dios en la vida”.
“Para mí es algo en lo que vivo, esa confianza que siento en el corazón de que Dios me auxilia, me abraza, me ayuda, es el amor del Padre que me acompaña, es lo que vivo y charlo todo el día”, manifestó.
Expresó además que si bien hay momentos en los que siente que hay noches oscuras, sabe que Dios lo acompaña siempre desde chico.
Su mensaje para la comunidad es que crean en la fidelidad que Dios tiene para nuestras vidas, que nos acerquemos a él, “no le cerremos la puerta a Dios que nos está llamando, nos busca a todos porque quiere que seamos felices”, afirmó.
Además, pide que no se pierda “el poder de buscarlo, el rezar, el orar, el abrir el corazón a Dios y saber que él tiene un hermoso plan para nuestras vidas. Que aprendamos a detenernos, a escucharlo, a tener un corazón disponible para recibirlo y estar disponibles para brindar ayuda a nuestros hermanos”.
