ARROYO CABRAL - Cierra la historia de vida de una mujer extraordinaria

El pueblo salda una deuda histórica con Ramona Cabanillas

Esa mujer, tan nombrada y homenajeada, hoy es parte de la terna que estuvo al frente del nacimiento del pueblo
martes, 29 de abril de 2025 · 08:35

Para un concurso periodístico de elDiario, presenté una historia de vida sobre una mujer extraordinaria que hizo mucho por Villa Nueva y Arroyo Cabral, ignorada y olvidada por más de un siglo y que, gracias a la publicación, que obtuvo el segundo premio en el 2004, fue reconocida y honrada en la ciudad de Villa Nueva, su hogar de residencia en sus últimos 27 años de vida, con la inauguración de un espacio público que lleva su nombre: "Plazoleta de la Solidaridad Ramona Cabanillas".

Es que gracias a la donación de su primer esposo, Clemente López, estanciero, dueño de miles de hectáreas al sur del arroyo San José o de Cabral, que en su testamento escrito, dos años antes de morir en 1891, separa $ 20.000 de su herencia para la reconstrucción de la histórica iglesia, que significó la mayor suma recibida por la Comisión Pro Templo, sin la cual hubiera sido casi imposible terminar la obra, inaugurada en 1897.

En Arroyo Cabral, después de mucho bregar, aportando datos documentados esclarecedores, conseguimos que empezara a conocerse la importancia de Ramona Cabanillas, con relación al nacimiento e inicio de la Villa que ella, como germen embrionario, tuvo con otros dos personajes cercanos que la “Historia Oficial” llamó fundadores, mientras ninguneaba o infravaloraba a la real fundadora, por prejuicio de género, común en la época.

 

Mucho antes

Ella había llegado a esta zona de incipiente colonización 20 años antes de que naciera el pueblo, recién tendida la línea férrea de Villa María a Río Cuarto, dejando su querido Valle de Punilla para afincarse con su familia en un campo al sur de Villa Nueva. Su padre, Avelino Cabanillas, levantó su casa muy cerca del puente ferroviario sobre el arroyo San José, instalando almacén y pulpería de gran convocatoria, por ser la única en un amplio contorno.

De sus relaciones sociales en esporádicos tratos con gente importante de Villa Nueva, surgió el casamiento con el estanciero Clemente López, 35 años mayor, que era visitante frecuente de su casa por estar el casco de la estancia a menos de una legua, adonde venía regularmente.

Muerto López en 1891, la realidad llevaría a convertir una mujer común, simple ama de casa, en otra persona y con otros sueños... Viuda joven, sin hijos, heredera de una gran fortuna, necesitó refugiarse en su círculo familiar y de algunos amigos para afrontarla. Uno de estos últimos, vecino de larga data y tan joven como ella, que recién tenía 36 años, conquistó su corazón y se ganó la confianza de su padre, que aceptó el pedido de casamiento en segundas nupcias. Antonio Cataldi, reconocido sastre en Villa Nueva, pasó a ser el administrador de la Estancia "San José", que arreglaba los contratos de arrendamiento de esas miles de hectáreas, muy requeridas para la siembra de alfalfa. Entre ellos, un antiguo inquilino de los campos de Clemente López, llamado Alberto Udry, un suizo de larga procedencia en Villa María, en la cual desarrolló distintas actividades. A él aconsejó Cataldi, y a su esposa, venderle parte de la propiedad, cuando los apremios de dinero fueron surgiendo para cumplir el compromiso de la donación para la iglesia, tomado por su primer marido. Esta dupla de hábiles comerciantes, Cataldi y Udry, consiguió que vecinos de Villa Nueva firmaran una solicitud al Gobierno para que abriera una Estación del Ferrocarril Andino en el km19, por ser muy necesaria para el despacho de la cosecha alcanzada en los campos, entre ellos, los suyos.

El 27 de octubre de 1896 nacía la Estación Arroyo Cabral, en terrenos donados por Ramona Cabanillas, quien también se hacía cargo de proveer los materiales para su construcción.

 

Tres para fundar

Esa mujer se sentía afortunada acunando un nuevo sueño, a la par de mecer la cuna de su hijo y de Cataldi: fundar una Villa en memoria de su padre muerto ese año, cercana al puente del arroyo San José y a la lomada del terreno donde siempre vivió su familia, desde su arribo de las sierras, 20 años atrás. Antonio Cataldi da fe que la iniciativa perteneció a su mujer y así lo declara en el testimonio tomado por su abogado en los trámites de sucesión, después de su muerte en 1903 (AHPC, 1903).

Elegido el lugar en la unión de los campos, uno ahora de Udry (por compra en 1893) y el otro de Cabanillas y su segundo marido Cataldi, juntos estos pioneros, encargaron a un ingeniero el diseño de una pequeña Villa. Estos dos hombres que no habían compartido hasta entonces ningún proyecto ni iniciativas, motivados por intereses económicos comunes, iniciaron una relación que duraría más de 20 años y fueron los responsables de la organización y formación de comisiones para la institucionalización del nuevo pueblo.

La primera casa que se construyó en la flamante Villa fue del mayor de los hermanos de Ramona, en la esquina frente a la futura plaza y al cuadro de la Estación, adonde trasladó el almacén que su padre tenía más allá del arroyo. La dueña lograba vender, ya en 1899, los primeros lotes de las manzanas que le pertenecían y, en los tres años siguientes, completar cuatro decenas, antes de fallecer, en abril de 1903.

 

Y con el devenir de los años...

Antonio Cataldi, coronado su ascenso social al convertirse en un cofundador de Arroyo Cabral, aunque nunca vivió allí, siguió administrando todas las propiedades hasta la mayoría de edad del hijo de ambos. Se casó en segundas nupcias con Julia Antonini, con quien tuvieron tres hijos, que fueron los afortunados herederos que enajenaron la mayor parte de los campos. En 1913 viajó a Italia, su tierra natal, y retornó a la Argentina para morir en 1916.

Alberto Udry tuvo mayor protagonismo en la historia de los primeros años del pueblo. De los campos que arrendaba, primero a Clemente López y después comprara a su viuda en 1893, creó su "Colonia Udry", que la ley beneficiaba con los impuestos por los 23 lotes en los cuales tenía nuevos arrendatarios. Construyó para vivienda principal de la Estancia, ubicada a la entrada de Arroyo Cabral, un chalet con cierto estilo europeo, con parque y, en su frente, el galpón del personal. Lugar que pasaría a ser emblemático al pasar a manos del ahijado de Udry, llamado Alberto Mingaud, quien constituiría su familia viviendo allí, por más de 50 años, para ser conocida como la Estancia Mingaud.

Pero Udry hizo muchas amistades en Arroyo Cabral entre la gente representativa y hasta terminó de construir una vivienda a una cuadra de la plaza, en cuyo frontispicio colocó sus iniciales. Todos los años pasaba seis meses aquí y seis en Francia. Ya anciano y achacoso, se fue definitivamente a su villa, cerca de Niza, a la que, para mantener la ilusión de que nunca se había alejado de esta querida tierra, le dio el nombre de "Arroyo Cabral", donde murió en 1938.

¿Y los Cabanillas? ¿Quiénes eran y quiénes fueron? Una rama de los nobles Cabanillas, descendientes de uno de los fundadores de Córdoba y de los primeros pobladores de Punilla, por merced de Cabrera. Avelino Cabanillas, hombre de buena posición, con tierras y finca en San Roque, jefe de una familia numerosa que lo acompañó en la difícil decisión de cambiar una vida tranquila para aventurarse a lo desconocido. Investido de varios nombramientos de juez de Paz en pedanía Yucat, sentía orgullo por lo hecho y gustaba repetir en las tertulias domingueras, que había intentado copiar las costumbres de vida aprendidas en la Estancia Santa Leocadia, donde naciera. Murió en 1897 sin conocer la Villa que, en fantasiosos sueños, habrá creído pudiera llevar su nombre.

El hijo mayor, Félix, quien construyó la primera casa en el flamante pueblo, murió en 1905, soltero, y nadie de la familia continuó con el negocio.

¿Y Ramona? Falleció en Villa Nueva, a los 48 años, acompañada por su esposo y el hijo de ambos. A los pocos años, esa extraordinaria mujer, parte de la terna fundacional de Arroyo Cabral, cayó injustamente en el olvido, al punto que, incluso, su apellido fue eliminado del bulevar Cabanillas, la calle principal del pueblo que, de no ser por ella, no habría existido.

 

El hogar

En el caserón histórico y hoy desmejorado, que aún se encuentra en pie en la esquina de San Martín y Deán Funes, murió Ramona Cabanillas el 21 de abril de 1903. Fue su hogar desde su casamiento, en 1893, con Antonio Cataldi, quien tuvo durante muchos años su taller de sastrería en la planta baja. El escritor Pablo Granado, que tanto sabía de Villa Nueva, publicó en su libro una foto propiedad de Armando Fabre, mostrando el salón de fiestas del Club El Porvenir en 1887, ubicado en los altos del edificio. Pero además dice en su texto que la primera Biblioteca Pública del pueblo con historia, fundada en 1872, se habilitó en una habitación del Club El Porvenir.