Luca - El pueblo despide al seis veces intendente de la localidad

Murió el Flaco Arietti

Más de la mitad de su vida fue funcionario del municipio que gobernó su padre y ahora su hijo
viernes, 12 de julio de 2024 · 11:43

En la madrugada de ayer y cuando el frío calaba profundo en los cuerpos desde hacía varias jornadas, la noticia fue más punzante: falleció el Flaco Arietti, el que era intendente de Luca.

Sí. A los 75, y tras luchar por un año contra una enfermedad en sus pulmones, el Flaco, Osvaldo René Arietti se despidió abrazado a la fría mañana.

“Eso lo decís vos”, devolvía cuando le querían hacer declarar dónde estaba parado en el plano político el seis veces intendente de su pueblo, el que gobernó sin importar la lluvia de críticas que le propinaran, porque él estaba enamorado de su localidad. Hasta la sentía como suya, de propiedad. No como patrón de estancia, sino suponiendo que era lo mejor que podía hacer para su pueblo y convencido que era él quien debía hacerlo.

Conoció la administración pública siendo primero secretario de Gobierno de su padre, José Arietti, y luego de seis mandatos, elegido por el voto o conformando lista única, pero siempre por el Partido Justicialista, logró designar candidato a su hijo Augusto, el periodista que optó por hacerse cargo del rol que le tocaba en 2019 y ya fue reelecto por cuatro años más. Quién iba a pensar, y cuesta escribirlo, que justo en el día de su cumpleaños su padre dijera adiós.

Para definir dónde estaba parado no hizo las alianzas que muchos practicaron, y, sin embargo, Osvaldo Arietti logró fundar el Instituto Secundario Municipal Antonio Miguel Valinotto, hace 25 años, y hacer que un transporte recogiera a cada estudiante que residía en la zona rural para que pudiera asistir a clases, instalar una radio en la escuela primaria Joaquín V. González y conducir su programa semanal, porque el Flaco también era ese periodista que fue parte de los primeros autores que tuvo elDiario en su primer año y le encantaba enviar sus propias crónicas, como conducir los actos haciendo que un sonidista y el pueblo lo siguieran para concretar un acto inaugural, realizar el corte de cintas para habilitar la pavimentación de calles concretadas “con fondos propios”, como se encargaba de remarcar, y ceder apenas un rato el micrófono para que el sacerdote de turno invocara la bendición religiosa.

Osvaldo Arietti no fue esa eminencia que quizás erramos al recordar o describir, o no fue reconocido por eso, pero será necesario marcar que, cuando entregó el mando municipal a su hijo, en diciembre de 2019, dejó una caja en bancos y plazo fijo, del orden de los 30 millones de pesos. Un tesoro que muchos intendentes podrían envidiar. El Flaco tenía una extraña participación en los actos partidarios y con sus pares, una suerte de virtud que sí le reconocían. Arietti se fue ayer, pero será difícil olvidar a ese intendente de Luca.

Su esposa, su hija y los dos hijos, los familiares, amigos, vecinos y el pueblo, lo despedirán hoy, a las 10, en el cementerio Luca, su Luca.