Ballesteros Sud - Buscó ayuda en el municipio...
“Tuve que cavar la tumba de mi marido, con mis hijos”
El relato de una mujer y sus niños tras la muerte de su esposo y padre de la familia. Aseguró que “no apareció nadie” de la Municipalidad“Tuve que cavar la zanja, con los chicos, porque la Municipalidad no me quiso ayudar. Tuve que cavar junto a los chicos y moverlo para volverlo a enterrar”.
Silvina Alejandra Moreno contó lo que tuvieron que pasar ella y sus cuatro hijos tras la muerte de su marido, Liceo Antonio Villafañe, que falleció el 26 de octubre, a los 62 años.
“Mi marido estaba internado en el Hospital Pasteur de Villa María, en estado de coma, hace 15 días. Me avisaron que su estado no daba para más, tenía infecciones graves en los riñones, diabetes y otras cosas”, repasó la mujer, por lo que comenzó a buscar ayuda.
Narró que apenas falleció, desde el mismo Hospital llamó “a la Municipalidad, porque no tenía para trasladarlo, porque no tenía seguro de sepelio”, explicó. Silvina tiene cuatro hijos, de entre 15 y 10 años, “tres de ellos con discapacidad”, detalló la mujer.
“Ya le había dicho a la trabajadora social de la Municipalidad que se cortaba la vida de mi marido y me dijo que ella hablaría con la intendenta. Me avisó que sí se iban a hacer cargo, me iban a ayudar”, avanzó en su relato.
Sin embargo, no resultó como esperaba: “El sábado 26 falleció y entonces la llamé, pero me dijeron que hablara con la empresa de sepelios”.
De lo inesperado
Frente a esta situación, Silvina comenzó a hacer público el caso, y como reacción, según indicó la mujer, la intendenta (Elena Bertero), le comunicó que la ayudarían, “que cubriría los gastos”, señaló.
Esto transcurrió entre el sábado y el miércoles siguiente, cuando finalmente, le prestaron “un lugar provisorio” en el cementerio de la localidad, donde depositar los restos de su pareja, mientras buscaba una parcela en el mismo. Fue ahí cuando le marcaron que debía hacerse cargo de “un costo de $3.000.000, que no daban cuotas”, en referencia a los servicios fúnebres.
Luego de esto, llegó otro golpe al doloroso momento: “Me mandaron que lo pusiera en la tierra y tuvimos que cavar. Terminamos ayer”. Jueves y viernes, la mujer y sus hijos cavaron a pala el lugar para que descanse Villafañe, en el camposanto.
“El lugar ya había sido usado para enterrar personas, porque encontramos restos, pero lo peor fue el dolor de los chicos de tener que mover el cajón de su padre y enterrarlo dos veces. Se tiraban arriba del cajón y lloraban”, afirmó la mujer.
Se quejó además porque “nadie fue a ayudar”, en referencia a la Municipalidad y marcó que “el cementerio es tierra de nadie”.
Ayudar a cirujear
Ahora, desde hace un tiempo, Silvina retira a sus hijos de la escuela antes del horario previsto. Asisten de 8 a 16.30, pero la madre sale con ellos “a cirujear, juntar fierros, lo que sea”. “Ellos me ayudan, porque no tenemos otra. Comen en la escuela al mediodía, pero a la noche, ¿qué le damos?”, deslizó.
La situación de la familia, que acaba de quedar sin el esposo y padre, es más incierta: “Nosotros teníamos una pensión de mi marido, que además hacía algunas changas de soldadura y gomería, en nuestra casa, más las asignaciones de los chicos, pero ahora tendríamos que hacer todos los trámites de nuevo y recién para enero o febrero se reactivaría el cobro (de este beneficio)”.
“Nadie de la Muni apareció siquiera para preguntarnos si necesitamos algo”, lamentó Silvina.
Las palabras de la mujer volvieron sobre el duro momento en el cementerio: “Lo que sí me dijeron, es que tenía que cavar 5 metros de profundidad, por si después quería enterrar a otro familiar ahí. Cavamos 2,40 (metros), porque es lo que pudimos. Los chicos cavaron conmigo los 2,20 de largo por 1 de ancho”.
“Quedó en tierra. También me dijeron que me fijara en el depósito del cementerio si había una cruz usada, para marcar que se sepa que ahí hay alguien enterrado”, compartió.
Y entonces recordó al hombre: “Mi marido siempre estuvo con los chicos. Si salía a hacer algún trabajo o en la casa, ellos estaban siempre con él, y salíamos todos juntos”.
Estado de abandono
Por otra parte, Silvina dio cuenta del “estado de abandono” de al menos una parte del cementerio. “En los nichos contra la tapia que da al campo, que está caída en partes, los bichos (roedores) sacan restos humanos”. (Nota de la Redacción: el testimonio de la vecina se respalda con una fotografía que preferimos no publicar).
