OLIVA-ARROYO CABRAL - “Una lectora de provincia”, de María Teresa Andruetto
Un libro que rescata el modo de vida de pueblos de la región
El propósito del libro de María Teresa Andruetto no es hablar de los pueblos donde nació y creció, sino abordar las lecturas que le dejaron impronta en su modo de ver el mundo. Pero igual, relata el modo de vida y los personajes de Arroyo Cabral y Oliva como solo ella puede hacerloEn “Una lectora de provincia” María Teresa Andruetto propone un recorrido sobre los libros que marcaron su forma de escribir y de ver el mundo. Se entrecruza en la publicación la geografía en la que vivió su padre, un italiano que emigró hacia Argentina dejando atrás la guerra; su pueblo natal (Arroyo Cabral) donde su madre accedió a las lecturas de la mano de un vecino -el único que tenía una biblioteca en un tiempo en que no había ni escuelas ni librerías- que se los prestaba; y Oliva, esa llanura donde creció y aprendió a contar historias. Allí, compraban libros en un bazar y debían esperar que el comisionista los trajera. No era tarea fácil tener una biblioteca en el pueblo.
También habla de la lectura más “organizada” que le imprimió la carrera de Letras en la Universidad Nacional de Córdoba y la de la Patagonia, donde vivió el insilio durante la dictadura.
Las historias que la apasionaban podían estar en una fotonovela, en libros de la vida de santos o los de cooperativismo con los que su padre, ávido lector, se formaba como dirigente de la economía social.
Hay una frase que a manera de anécdota revela la importancia que tenía la lectura en el hogar de la Tere. Fue lo que le respondió su madre, cuando le preguntó por qué había elegido a un inmigrante sin trabajo para casarse. “Porque le gusta leer. Ni muerta me hubiera casado con un hombre al que no le gustara leer”, le dijo.
Eso explicaba que, pese a las carencias económicas, no podía faltar en el presupuesto el dinero destinado a las cuotas de los libros que iban formando la biblioteca de los Andruetto.
Lecturas y territorios
En los libros de la Tere aparecen tres lugares que, a manera de triángulo, van siendo no solo el escenario, sino una parte central de la historia: Tama, Aldao y la Patagonia, los que de algún modo “se corresponden con el noroeste (siempre pienso en La Rioja, tan central la influencia de su gente para mí), la Córdoba sojera (por entonces manisera y tambera) donde me crie y la Patagonia donde pasé parte del insilio y donde vivió y murió mi hermana”.
Así lo cuenta: “Hasta los 17 años viví en Oliva... la marca que ese lugar me ha dejado algunas veces es temática, en otras apenas un tono, más que propio heredado, y cierto uso de la lengua. Era un mundo pequeño, un poco prejuicioso, pero -quizás por la existencia del asilo- también con una diversidad de lo humano muy fuerte, gracias a la cual tuve sed de relatos y un acceso a aspectos de la existencia de los que, en otras circunstancias, los adultos me hubieran preservado”.
“Una lectora de provincia” es un recorrido por lugares, por libros y anécdotas. Pero además, un libro que abre puertas a otros libros que dan ganas de leer mientras se transita el texto de Andruetto, porque, como dice la autora, “leer es político”.
