COLONIA GARZÓN - Tallarines caseros
Una fiesta rural del reencuentro
Vecinos y vecinas que habitaron la Colonia Garzón tuvieron un espacio para el reencuentro en la tradicional fiesta de los tallarines caseros, animados por la banda ShantanaUna familia que trabajó en un campo de la zona, la portera ya jubilada de la escuela, los descendientes de la familia Garzón y los colonos que habitaron por tantos años esa zona rural, colmaron las instalaciones del salón ubicado entre Oliva y Pampayasta.
La ocasión la marcó la fiesta de los tallarines caseros, un encuentro tradicional que se realiza cada 9 de julio en Colonia Garzón.
Más de 400 personas asistieron a la fiesta animada por el conjunto musical Shantana, que comenzó con las “selecciones”, como eran antes los bailes de campo, desde antes del almuerzo y se extendieron hasta bien entrada la tarde.
El 9 de julio es una fecha agendada por la comunidad de esa colonia, que construyó lo que era una especie de centro comunitario para los vecinos que poblaban antes de los años 80 la zona rural.
En el predio se erige la parroquia, la escuela -cerrada en este ciclo lectivo por falta de alumnos- y el salón, construido por los mismos vecinos entre el 9 de julio y los primeros días de agosto de 1966.
Esa tarea en común de construir el salón llenó el espacio de anécdotas, como por ejemplo, la que recuerda uno de los vecinos que participó de aquella comisión, cuando todos tuvieron que dejar la obra para asistir a un velorio y un viento fuerte volteó una de las paredes ya levantadas. No se desanimaron y volvieron a empezar, para tener el salón construido, techado y con pisos, en menos de un mes.
Por eso, cada 9 de julio, como las Patronales del 15 de agosto y la Fiesta del Salame que este año será el 5 del mismo mes, no son más ni menos que motivos para el encuentro de esos vecinos nacidos y criados en la región rural conocida como Colonia Garzón, que se reúnen en torno a la mesa para recordar viejas épocas.
La colonia
A principios del siglo pasado, la familia Garzón -descendiente de quien fuera gobernador de Córdoba en 1910- era propietaria de unas 10 mil hectáreas en la zona rural ubicada entre Oliva y Pampayasta.
Lola Garzón, una de las propietarias de esos campos, fue quien dispuso hacer una parroquia erigida bajo la advocación de la Asunción de María, se inauguró el 27 de marzo de 1927 y aún hoy sigue en pie, cuidada por los vecinos de la zona.
Después de la iglesia, llegó la escuela -hoy cerrada- y el salón (inaugurado en agosto de 1966) que sigue siendo el punto de encuentro para esa comunidad rural.
