AUSONIA - Celeste Díaz exige verdad y justicia tras la muerte de su hijo

La mamá de Ramiro reclama por las condiciones de trabajo

El pedido apunta a la cobertura de un seguro en el trabajo y al estado de las herramientas para evitar accidentes u otra tragedia en el ámbito laboral. Compartió el recuerdo de su hijo
sábado, 8 de abril de 2023 · 08:30

La semana pasada, familiares y amigos realizaron una silenciosa marcha en torno a la plaza del pueblo de Ausonia, pidiendo “verdad y justicia” y para “que no haya otro Ramiro”.

Maximiliano Ramiro Díaz tenía 18 años. Falleció luego de un supuesto accidente laboral en el Corralón municipal de esa localidad, el viernes 3 de marzo pasado. Estuvo internado 19 días en el Hospital Pasteur de Villa María, donde además fue intervenido quirúrgicamente. El 22 de marzo se conoció el doloroso desenlace.

Familiares y amigos se reunieron frente al salón del club Juventud River Plate, de Ausonia, y marcharon con velas y fotos de Ramiro hasta la Municipalidad, apenas a dos cuadras del punto de partida. En la explanada del edificio municipal, una amiga de la familia repitió la consigna: “La mamá de Rami necesita la verdad y justicia”.

 

“Por la negligencia”

En diálogo con un cronista de El Diario, Celeste Díaz, la mamá de Ramiro, dijo que “el pedido de justicia es por la negligencia para trabajar”, y contó que la Fiscalía “ya habría tomado fotografías de carros y vehículos sin patentes como pruebas” de ello.

Tal el pedido de justicia, buscan impulsar mejores condiciones laborales, ART (Aseguradora de Riesgos de Trabajo) para todos los empleados y empleadas municipales, y que los vehículos o maquinaria utilizados en cada una de las tareas tengan las condiciones necesarias y en regla para circular (luces, frenos, neumáticos, etc.).

“A mi hijo lo vinieron a buscar para trabajar y le pidieron que llevara el DNI para poder asegurarlo, pero falleció y no tenía seguro”, contó Celeste.

“No tenía seguro”, insistió. Pero además, la madre marcó que “desde el municipio no fueron ni a hacer el descargo a la Policía. Vinieron acá los policías, a mi casa, porque se habían enterado en el pueblo” sobre lo sucedido. “Y se guardaron a silencio”, dijo sobre las autoridades municipales. Lamentó “que por lo menos hubieran dicho e informado todo”. Celeste agregó que “el intendente, ese viernes, fue al Hospital” Regional Pasteur, pero que no tuvo otro contacto con Mauricio Pajón, el titular del Ejecutivo municipal.

En esa oportunidad preocupaba, durante la internación de Ramiro, “una hemorragia que tenía en el hígado, que entendemos superó, pero no fue así con la lesión en sus pulmones”, narró la madre.

 

“Hay que revisar”

La mamá, Celeste, denuncia que “hay que revisar las condiciones de trabajo” y que, además de la cobertura por posibles accidentes laborales, “el carro que usan en el corralón no tiene luces ni patente, está atado con alambres, lo que fue constatado por la Fiscalía, los frenos del tractor no estaban bien, no funcionan”.

Precisó que su hijo “trabajaba desde hace dos meses en la Municipalidad, estaba en recolección de residuos y otras tareas”, en tanto “cobraba por semana”, como jornalero.

“No pude ver las cámaras, pero estamos seguros que la negligencia fue un factor determinante”, se quejó.

Pero además sostuvo que “ellos no saben por la pesadilla que pasé, esperando cada día a las 11 el parte médico en el hospital….”. “Ya en el segundo día me tuvieron que sacar desmayada”, agregó.

 

La familia

Celeste es una microemprendedora y lleva adelante Dulces Manjares. Su pareja (desde hace 15 años), Diego, trabaja en una empresa metalúrgica de Villa María.

Celeste y Diego llegaron a Ausonia desde Laboulaye, hace 8 años, detrás de una oportunidad laboral para el hombre en la fábrica de pastas secas en la localidad, pero la empresa cerró hace un tiempo y buscó con dicha otra fuente.

Maximiliano Ramiro Díaz, “Rami”, había egresado en diciembre del año pasado del Instituto Secundario Municipal Esteban Ancarani (ISMEA), aunque le restaban tres materias para concluir y poder iniciar la carrera de gendarme en Jesús María. Ya había realizado las averiguaciones junto a su madre y planeaba alojarse en casa de una tía, para llegar a “cumplir su sueño, eso que tanto quería”, compartió Celeste.

Ramiro era el segundo de seis hermanos. El mayor quedó residiendo en Laboulaye. El menor nació en Villa María y obtuvo su DNI en Ausonia.

 “Jugaba al fútbol, en la categoría Reserva del club Juventud”, desde donde el miércoles partió la marcha.

“Me quedo con sus mejores recuerdos, porque era el más compañero, el que me apoyaba, me abrazaba y me impulsaba cada día en decirme y alentar para salir adelante. Su casa tiene su aroma y su presencia todavía”, dijo Celeste.

Repasó que su hijo, “tocaba el teclado y tenía un gran oído. Y adoraba a su pastor (la familia asiste a una iglesia evangélica)”.

Y otra vez la madre lo recordó: “Era tímido y quizás el más ´mamero´. Los amigos vienen a casa a visitarnos todavía, aunque ya no está…”.

“No me importa lo económico, no busco plata. Lo que quiero es justicia, justicia para que todo funcione mejor. Justicia para que haya mejores condiciones de trabajo. Justicia para que no haya otro Ramiro”, cerró Celeste.

 

La Municipalidad Desde la Municipalidad de Ausonia, ante la insistencia periodística por conseguir una expresión sobre los hechos, comunicaron que “el municipio se encuentra atravesando por un momento de mucho dolor. Acompañamos a la familia con un profundo respeto.    Existen procesos de investigación bajo sumario”.