GENERAL DEHEZA - Miguel Suárez busca a su mamá
“Le diría gracias, porque no sé qué le pasó, pero fue muy valiente”
Hace tiempo que busca a su madre y expuso su relato para quien pueda aportar datos a esta historia que comienza en Oliva“Le diría gracias, porque fue muy valiente y tuvo el coraje de llevarme nueve meses en el vientre para hacerme nacer. Le diría gracias, porque no sé qué le pasó, pero fue muy valiente”.
Miguel Suárez tiene 35 años, vive desde siempre en General Deheza. Sin embargo, sabe que nació en el Hospital Zonal de Oliva, el 4 de junio de 1988, que a pocas horas su madre lo dio en brazos a un hombre, que le dio un beso, dio la vuelta y nadie supo más nada de ella. Nada más.
Ese hombre lo crió “en una familia con mucho amor”, dijo a un cronista de El Diario. El relato de Miguel es claro: hace unos siete años inició “una búsqueda de perfil bajo, en silencio, averiguando y hablando con trabajadoras del Hospital de Oliva”, hasta que, al parecer agotados los recursos, decidieron “armar un video, un paso difícil, porque es exponerse, pero es una historia linda y necesaria”. Asegura que es “todo un desafío” y que “el teléfono está al rojo vivo de mensajes”.
El mensaje del video va directo: “Mamá, te estoy buscando. Soy Miguel, tengo 35 años, nací en el Hospital Zonal de Oliva, el 4 de junio de 1988.
Aparentemente, ibas de viaje rumbo a tener mi nacimiento en otra ciudad, pero las circunstancias hicieron que tuvieras que frenar en Oliva para que yo naciera. A horas de nacido, me llevaste a la terminal, donde te esperaba mi papá adoptivo, me entregaste en sus brazos. Me diste un beso, te diste media vuelta y te fuiste. Nadie supo más nada de vos. Aparentemente, de mi nacimiento participó una partera que se llamaba Clara Norma Ortíz de Mana. Tengo una vida de agradecimiento y quisiera encontrarte para que nos tomemos un café. Por eso, si ves este video, pido que te comuniques… Para que podamos encontrarnos”.
Hacia Oliva
La búsqueda de Miguel comenzó “hace unos siete años, cuando fui padre”, contó. “Cuando nacen tus hijos te da eso de saber más sobre tu origen. Siempre supe que fui adoptado y no tenía esa necesidad, pero al verlos crecer, apareció ese huequito de querer saber quién soy y de dónde vengo”, afirmó. De todas maneras, sostuvo que no quiso “preocupar ni decir mucho”, porque “mis padres adoptivos me aman”, dijo. En ese sentido, mencionó que su papá adoptivo falleció en diciembre de 2020, afectado “por la pandemia COVID-19”.
En ese buscar, Miguel Suárez contó que se contactó “a través de un amigo, con otra persona de Oliva, que también tiene una historia similar y se dedica a ayudar a otros”. Así es que dieron con quien sería la partera.
De acuerdo a las versiones recolectadas que confió Miguel, dice que “en Oliva se daba esto” de conseguir adoptar, aunque los relatos indican que su mamá iba hacia otro destino por entonces.
Los testimonios revelan que “a partir de una amiga partera y un comentario de un tío, sobre una pareja que iba a tener familia numerosa; y otra persona que tenía un primo que junto a su esposa no podían lograr tener hijos, se pasaron los datos”. Y un día, le dijeron a su padre que fuera a la terminal de Oliva a tal hora. Una mujer alta apareció, le puso un bebé en sus brazos, besó a la criatura, dio media vuelta y se fue sin que más nadie supiera de ella.
El beso
“Me dice la psicóloga que ese beso significa mucho. Que habla de una situación difícil y dolorosa de tener que dejar a su bebé”, aportó Miguel sobre otra mirada de la historia que lo atraviesa. Se refiere a “esa mamá que me dejó nacer” y se interpela en “cómo podría estar a favor del aborto”. “No sé qué le pasó, pero fue muy valiente. Me dejó nacer y me hizo llegar a una familia que me crió con mucho amor”, explicó.
Una mujer alta
Sobre las entrevistas que mantuvo con trabajadoras y trabajadores del Hospital Zonal de Oliva, dijo que “no habría registros de esos años”, aunque sabe que el parto fue en el lugar y quiénes lo habrían llevado a cabo, pero el dato más significativo, es que recuerdan a su madre como una mujer alta, a pesar de que nadie sabe su nombre. Es que la mujer no era de la zona. “Hay indicios que nos cuentan que podría ser de la zona rural de entre Pampayasta y Hernando, otros dicen de Villa María y hasta de Noetinger, pero no hay certezas”, compartió. Tras el video, “el apoyo se manifestó desde los más cercanos y gente que no conozco, por lo que ya estoy doblemente agradecido”, indicó.
Un café
Miguel Suárez estudió en el Instituto 25 de Mayo de General Deheza, donde además cursó el nivel terciario para obtener el título de Técnico Superior en Administración. Hoy trabaja en AGD, la industria insignia de la ciudad que dice amar y se define, al menos hasta ser padre, de activa participación social e institucional, por lo que “el pueblo de Deheza conoce esta historia”.
El camino iniciado tuvo momentos “de desánimo, porque no había más información y no se sabe por dónde seguir buscando, hasta que encontrás un montón de gente predispuesta a escuchar y aportar un poquito, dispuesta a sumar un dato a este rompecabezas que estamos armando, con un corazón enorme”.
“Quiero un café”, aseguró Miguel sobre lo que quiere de esa mujer, su mamá. Y explicó el porqué: “Un café significa encuentro, escucha activa del otro. Quiero poder decirle gracias, porque fue muy valiente y tuvo el coraje de llevarme nueve meses”.
