La Playosa - 120 Aniversario - Entrevista - Atilio Boretti entregó un texto a la Municipalidad con recuerdos y recopilaciones de la vida del pueblo
Testigo de la historia
Atilio Boretti escribió la historia de La Playosa y entregó, generosamente, el resultado de 20 años de investigación a la Municipalidad, para que sea patrimonio de todos los vecinos. En esta entrevista, nos cuenta pormenores de su trabajoPoco antes de cumplir 8 años, el padre de Atilio Boretti trajo un regalo a sus hijos que marcó la historia de este playosense y también, la de la comunidad a la que pertenece desde hace 93 años. Ese regalo fue una máquina de escribir Remington portátil, que Atilio aún conserva en perfecto estado y con la garantía pegada en el interior de la caja que la guarda. Allí se escribieron innumerables actas de las instituciones de La Playosa en las que participó Boretti, tales como los estatutos del Centro Rural Comunitario, las actas de la Juventud Agraria y hasta la vida institucional de la Escuela 25 de Mayo, por citar algunas. Porque fue fundador, partícipe o presidente de muchas de las organizaciones que le dieron vida institucional al pueblo.
Boretti acaba de entregar a la Municipalidad de La Playosa un texto de unas 30 páginas que contienen la historia de su comunidad desde antes que fueran aprobados los planos fundacionales del pueblo que recientemente festejó los 120 años de historia.
Se niega a llamarlo libro. Prefiere hablar de “recuerdos” y “recopilación”, pero a lo largo de la charla mantenida en su casa, pudimos advertir que ese texto es el resultado de dos décadas de investigación documental y de recopilar testimonio de los mayores, que, como él, representan la memoria viva del pueblo.
“Empiezo por el nombre de La Playosa, porque había quien decía que esa denominación se debía a una laguna llamada La Playosa que había en la zona. Yo conozco muy bien y sé que no había una laguna así, y por eso empecé a investigar”, dice Atilio mientras comparte un café con su hijo Raúl, el fotógrafo y la periodista de El Diario.
“Lo que sí había era una estancia La Playosa, por donde el arroyo Manantiales derivaba el agua en una amplia zona de campo. De ahí el nombre de nuestro pueblo”, dijo.
“También incluyo los datos de cuando Bernardo Fernández compra la fracción de terreno en 1902”, señaló.
Y así, va recordando cómo sigue el texto que entregó a la comunidad: “En 1903 presentaron los planos y en un primer momento no los aprobaron. En 1904 son aprobados esos planos y en 1905, antes que hubiera iglesia, se celebró la primera misa”, menciona, con una memoria envidiable.
“En 1907 se creó el Registro Civil y en mis páginas, escribí los nombres de los nacimientos y matrimonios registrados ese año”, señaló.
Un dato anecdótico: cuando él llegó a este mundo, se inscribieron 100 nacimientos. “Venían a inscribir de toda la zona donde no había Registro Civil”, dijo.
Las vueltas de la vida unen a las generaciones. En su libro incluye que a una de las primeras casas de La Playosa fue construida en 1905. Hoy, su hijo Raúl está restaurándola.
La escuela
El abuelo de Atilio, Pedro, llegó de Vignolo, en la zona del Piamonte de Italia, y después de sumar algunos trabajos en distintas localidades, se instaló en la región de lo que hoy es Freyre, en el Departamento San Justo.
Como la familia iba creciendo y todos se abocaban a tareas rurales, comenzaron a extenderse para la región y así llegaron a la zona rural de La Playosa, en un enero de 1923. “Ya cumplimos 100 años radicados acá, como familia”, dijo Atilio.
La vida en el campo donde nació tuvo un giro en 1936, cuando él tenía 5 años y se habilitó la Escuela Nacional Nº 305 Colonia Las Liebres, que llegó a tener más de 120 alumnos. Era una escuela creada en Los Zorros que se trasladó cuando en el lugar se fundó una segunda institución educativa. Así llegó a la colonia donde había niños y niñas ávidas de aprender.
Atilio fue el más joven estudiante de la institución y al egresar, la cooperadora le regaló un libro con una dedicatoria firmada por el gran maestro Carlos Esteban Nóblega, en la que se refiere a la “inteligencia más despierta y viva” que jamás vio en otro estudiante. Esa inteligencia que hoy conserva intacta.
Pasado, presente y futuro
Comenzamos esta nota recordando la vieja Remington que los Boretti guardan como un tesoro. Pero cabe señalar que así como Atilio es un apasionado de la historia, no se quedó en el tiempo. Hoy, sigue escribiendo día a día memorias, anécdotas y opiniones en la computadora que le regaló uno de sus hijos. “Por culpa de haberme acostumbrado a escribir en la Remington, hoy me duran poco los teclados”, dice.
Además, es un activo partícipe de la red social Facebook, desde donde lanza desafíos de memoria a su pueblo, preguntando, por ejemplo, dónde estaba la primera cancha de fútbol de La Playosa y compartiendo sus escritos.
Le preguntamos a Atilio qué significa para él La Playosa y no dudó en decir que es “todo”. “Es mi vida”, agregó. Cuando le consultamos sobre el futuro, piensa que va a ser algo triste “porque yo no voy a estar acá”.
Su hijo Raúl tiene un sueño: que los textos de su padre se publiquen, no solo el que ahora está en manos de la Municipalidad, es decir, del pueblo; sino también, los que escribió con la historia de la escuela, con la de su familia y con múltiples anécdotas políticas y costumbristas que vivieron los vecinos de La Playosa.
