OLIVA - Concretaron la adopción después de 21 años
“Hoy, su salvador le dio el apellido”
Sabina fue rescatada una noche por policías que asistieron a una vivienda precaria de la ciudad, ante el llamado de una vecina. Eran siete niños y niñas que fueron trasladados al Hospital Zonal con problemas de salud y donde comenzó esta historia de amorLa historia podría comenzar desde el final: después de 21 años, una pareja pudo lograr la adopción concreta de la niña que rescataron.
Sabina del Carmen Devalis Tabbach. Ahora la Justicia hizo constar su nombre completo en los documentos que la identifican y en octubre será su primer cumpleaños con ese certificado en la mano. “Hoy, su salvador le dio el apellido”, resumió la mamá, adoptiva.
Marlis Tabbach y Miguel Angel Devalis eran policías (hoy jubilados) y el hombre estaba como jefe de Guardia la noche que una vecina, en noviembre de 2000, llamó al 101 para manifestar que en una vivienda de su cuadra se escuchaban muchos llantos de bebés, de niños. Cuando dos uniformados que circulaban con el móvil del control preventivo de la Policía de la Provincia, llegaron al lugar, pero no pudieron entrar, por lo que convocaron al superior de turno, quien junto a la secretaria del Juzgado de Instrucción, Menores y Faltas, María José Rodríguez Cámara, asistieron a la precaria casa donde hallaron a siete menores edad, de entre tres meses y 10 años, bajo la responsabilidad de la niña mayor… Se trataba de cinco hermanos y dos primos de ellos. La madre trabaja por las noches. “En una camita estaban desnudas la bebé de meses y Sabina, que por entonces tenía un año. Los policías y yo intentamos cargar en brazos a las nenas, pero ella se acurrucaba y se negaba. Solo fue con Miguel, que se sacó la garibaldina y la cubrió. Entonces le extendió los brazos”, relató más tarde la funcionaria judicial a Marlis.
Los niños y niñas fueron trasladados al Hospital Zonal, donde se realizaron los controles y se los debió asistir en diversos cuadros de salud, la mayoría relacionados o derivados de la desnutrición. “El personal me conocía, porque además soy enfermera, y la directora Raquel Grassani (por entonces al frente del nosocomio) hizo todo con gran predisposición”, aclaró la expolicía.
Los pequeños estuvieron un mes en el Hospital. Fue cuando la titular del Juzgado de Menores propuso a Miguel, que se hicieran responsables de la niña como familia sustituta. Marlis confesó que en ese momento pensó en la menor de tres meses, pero fue su pareja la que la hizo girar y mirar hacia donde estaba Sabina. “Y me enamoré de ella”, recordó la mujer, que ya era mamá de una hija, Amparo.
Sabina padecía además convulsiones (más tarde diagnosticaron un retraso mental grave), no tenía dientes y no caminaba todavía. En la casa de la pareja, la recibieron familiares, amigos y vecinos, con regalos y el cariño que abriga, convirtiendo a todos en tías y tíos.
“Nuestro médico de confianza, Miguel Angel Borgna, un pediatra de acá (Oliva), nos asesoró y llevó a cabo todos los controles, y frente al cuadro que presentaba Sabina, nos dijo que iba a ser difícil, pero no imposible, además que se ofreció a seguir de cerca y no soltarnos la mano”, agradeció la noble mamá.
Momentos mágicos
Para la mujer adoptante, “se viven momentos mágicos, muchas anécdotas”. “Me tocó una familia en que nos ayudamos un montón”, repasó Marlis. De hecho, al mes siguiente de hacerse responsables de Sabina, la ahora exuniformada descubrió que estaba embarazada y en agosto del año siguiente nació Dafne.
Con su hermana, dijo, “juntas aprendieron a gatear y caminar, a sacarse los pañales. Se criaron juntas, compartieron unos años en el jardín de infantes. Después fue por un tiempo a El Principito (Villa María)”.
“Un día, cuando apenas Sabina gateaba, llegó Miguel a casa y al abrir la puerta, ella le dijo “papá”… Cerró y se fue. Volvió al rato, diciendo que se había olvidado algo, pero está claro que se fue a llorar de emoción, de alegría”, aseguró Marlis, porque ella, su pequeña, le estaba diciendo eso que tanto sentía. Y ese desborde de sentimientos pone al hombre en desventaja, porque así “hoy es una nena que hace atender sus caprichos”, describe la mamá, “a pesar de que la preparamos para que cada vez sea más independiente”.
Contó que con las hermanas, Sabina “se lleva de 20 puntos, porque con una crecieron a la par y a la mayor (Amparo) le hace lo que quiere”.
Saquito blanco
“Hoy, casi no lo puedo creer… Después de 20 años logramos esto, pero no sabés, anduvimos un montón”, compartió Marlis. Contó que se abrazaron con su pareja y fueron a verla a Sabina, que dormía en su cama, y pasaron por la cabeza un montón de imágenes, desde aquella noche, y volvieron a abrazarse, como ratificando aquella decisión.
Apenas pasado un tiempo prudencial, la pareja inició la tramitación para la adopción de Sabina, pero corrieron veinte años y nada, hasta que apareció el abogado sargento Franco Idoria.
Nos contó los avances y nos dijo que el juez de Primera Instancia en lo Civil y Comercial, Claudio Javier García Tomás, tras haber analizado el expediente y observar el certificado de discapacidad, pidió conocer a Sabina. Fue a finales de noviembre último y cuando se cumplían 21 años de aquella medianoche de llantos.
La Feria retrasó unos días la resolución, hasta que el abogado y excompañero de filas en la fuerza dejó un sobre en la mesa de la casa de los Devalis Tabbach, con el fallo esperado y una carta. El letrado agradeció a la familia la confianza y poder haber sido parte de esta historia, en tanto compartió esos pequeños momentos con Sabina, y asegura que guardará por siempre en su memoria la imagen de ella, “elegantemente con su saquito blanco”, esperando ser atendida por el juez. “La sangre hace parientes, el amor hace familia”, citó el abogado.
Luego de ese encuentro, el lunes conocieron el resultado: Sabina lleva de manera oficial el apellido de su héroe, aquel uniformado que la cubrió con su garibaldina, la alzó, la cobijó y la abrazaron en familia.
