OLIVA - Falleció el sacerdote católico y docente

Adiós, padre Aguirre

Murió a los 100 años. Anoche, el obispo de Villa María dio una misa en la sala velatoria y hoy sus restos serán trasladados a Obispo Trejo. Fue un estudioso que se animó a discutir temas con la Iglesia, lo que le valió una suspensión por tres décadas. Es autor de numerosos libros
viernes, 18 de noviembre de 2022 · 07:30

José Amado Aguirre festejaba dos veces su cumpleaños: en marzo y en agosto. Esto es porque en los primeros años del siglo XX aún no se habían afinado los registros civiles para inscribir los nacimientos; y menos en Chalacea, en el norte cordobés, donde nació en 1922.

Cuando apenas tenía 9 años ingresó como pupilo en el seminario de los Padres Vicentinos, en Escobar, provincia de Buenos Aires. A los 15, ya había completado el secundario y comenzaba a dominar el latín y el francés.

Su desempeño académico fue brillante y por eso, con apenas 22 años, fue ordenado sacerdote. En varias notas periodísticas no dejó de señalar que, en su juventud, prácticamente no tuvo vida “civil” fuera de la Iglesia.

Su primer destino como cura fue la Basílica de Luján y de allí se fue como profesor del Seminario Metropolitano de Asunción (Paraguay). En ese país, Aguirre hizo fuertes lazos de amistad y pudo, además de ejercer el sacerdocio, hacer estudios en la Universidad. Egresó como abogado -y luego como doctor en leyes, presentando una tesis sobre un tema que estudió por décadas: el divorcio vincular- y como licenciado en Letras.

Cada vez tenía más sed de conocimientos. Y así fue a Roma, donde realizó un curso de Sociología Pastoral. También estudió en Estados Unidos.

En los años 80, con las ideas que se impulsaron en el país, de la mano de la democracia, llegó el debate de un tema que hoy prácticamente no genera polémica, pero que, por esos años, dividió el país. Se trató de la posibilidad de que los matrimonios pudieran acceder a un divorcio civil, para formalizar las situaciones de hecho que impedían a las personas separadas volver a casarse o contar con su patrimonio.

El padre Aguirre no dudó en apoyar la iniciativa. Estudió el tema, hizo una tesis doctoral sobre la cuestión y se animó a más: ser testigo de un casamiento civil en segundas nupcias.

Todo eso fue mucho para la Iglesia Católica de entonces, que lo suspendió “ad divinis” en 1986. El padre se quedaba así, a los 64 años, afuera de la Iglesia que lo había cobijado desde que tenía 9. Era difícil volver a empezar. La suerte hizo que un tiempo antes ganara con un boleto de Lotería, lo que le permitía tener una casa propia en Oliva, pueblo que eligió para vivir. Esa suerte, más su jubilación -fue docente en el Instituto del Rosario y director del Sagrado Corazón de Oliva- permitió que no viviera angustias económicas cuando quedó fuera de la Iglesia.

Transitando, a esa edad, el desconocido camino de la vida civil, no dudó en involucrarse en política y fue concejal de su ciudad y asesor jurídico en el Senado de la Provincia.

Pero además, no se quedó con los brazos cruzados. Recurrió a la Santa Sede para pedir explicación y derecho a defensa para apelar esa suspensión. Finalmente, le dieron la razón, pero la vuelta a la actividad sacerdotal no fue un camino llano. Había estado 30 años suspendido.

Entonces, escribía. Mucho. Primero con una máquina y después con la computadora. Aprendió lo básico de la tecnología para que se convirtiera en su herramienta para expresar sus ideas y así parió una decena de libros. En uno de ellos, que tiene como título la pregunta "¿Es creíble la Iglesia?", nos invita a pensar para ser libres.

Al final de su camino decidió que lo mejor sería un hogar y así fue que su familia y amigos eligieron con él Pueblo Santo, un lugar en Córdoba capital donde vivió hasta ayer, día de su muerte.

Allí fue visitado por el obispo Samuel Jofré, con motivo de su cumpleaños número 100, celebrado en marzo. Y también en agosto, como a él le gustaba.

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