LOS CISNES - Una experiencia excéntrica

De fabricante de automóviles, a...

domingo, 9 de enero de 2022 · 08:42

Hacia finales del año pasado, fui invitado junto a coleccionistas de autos y entendidos a la presentación de la película “Dos Gringos”. Fue en el paraje y hostería “Las Piedritas”, próximo a la localidad de Los Cisnes, distante unos 130 kilómetros al sur de Villa María.
El realizador del filme es el reconocido documentalista Guillermo Cantón, con el apoyo del coleccionista Andrés Moranzoni, de Buenos Aires, y la puesta contó obviamente con la presencia del ingeniero Eduardo Sal Lari.
Cantón comentó que comenzó trabajando para hacer un documental sobre la fabricación de estos míticos autos y terminó haciendo una especie de “documental del documental”, ya que en el proceso de investigación tomo volumen propio su constructor, el citado Sal Lari, apellido de origen catalán según comentó. Es decir que, de a poco, el documental comenzó a tomar un giro hacia la vida del ingeniero, quien desde muy joven comenzó fabricando los reconocidos amortiguadores Daher-Bogue, que llevaron por ejemplo el 100% de los Rastrojeros y otras marcas de autos que se fabricaban en el país
Luego con la retirada de Citroën y el cierre de sus plantas en Argentina (en el año 1979), Sal Lari compró la planta y por un convenio comenzó a fabricar nuevamente los 3CV, pero Citroën no le permitió usar la marca, convirtiéndose así en los IES (Industrias Eduardo SalLari), donde siguieron produciendo los 3CV y los Mehari, vehículos icónicos de la marca francesa.
Pero esto quedó allí y Sal Lari proyectó, siempre sobre la similitud de la plataforma del 3CV, dos vehículos totalmente nuevos y nacionales “La Gringa” y posteriormente “El Gringo”: la primera, un utilitario urbano y, el segundo, una especie de Jeep moderno carrozado totalmente en fibra de vidrio.
En su época contó con la ayuda de Heriberto Pronello en los chasis y de Oreste Berta en las motorizaciones (esta vez los motores boxer estarían refrigerados a agua; algo así como un motor de 3CV refrigerado a agua, que lo haría más estable y confiable de la mano de Betta, el mejor preparador del país). 
La fábrica avanzó casi una década con sus altibajos normales y hasta proyectó un barrio para los obreros donde se realizaron 300 viviendas, el barrio IES, que actualmente sigue en pie (en ese entonces la planta tenía unos 800 operarios).
Pero todo se frustró. Un cambio de políticas, al poco tiempo de la llegada de Carlos Menem al poder y el “lobby” de Sevel con Franco Macri a la cabeza, hizo que la mirada del Estado gire hacia la importación. A ello se sumó un decreto para no dar apoyo financiero al desarrollo automotriz local. Y el combo llevó a la fábrica de autos a la quiebra, arrastrando también la fábrica de amortiguadores que se había fusionado.
A partir de ahí, Sal Lari pasó de poseer una fábrica valuada en decenas de millones de dólares y tener más de 800 empleados, a perderlo todo, a tal punto que actualmente a sus más de 80 años no posee casa propia y vive de una jubilación mínima y de la venta de medialunas que produce con su mujer y que ofrece puerta a puerta.

El documental
El documental comienza a forjarse por una carta dejada en el parabrisas del auto Guillermo Cantón por el hijo de Sal Lari: “Soy Andrés Sal Lari y mi papá le puso Gringo a este auto porque así me decían a mí de chiquito…”. La curiosidad de Cantón lo llevó a investigar sobre el auto que tenía y que había comprado para el uso diario, porque estaba barato. Casi 20 años después, el filme saldría a la luz, pero con un giro inesperado y con el título de “Dos Gringos”. 

La actualidad
Luego de estar 25 años en un estado de no querer hacer nada, que el mismo Sal Lari describe, que un día se levantó de la cama y se dijo que debía hacer algo nuevamente.
“Por entonces vivía en Orán, una ciudad próxima a la frontera con Bolivia, en la provincia de Salta. Allí vivía de prestado en una casa de barrio, trabajé en una panadería y como veía que la calidad de los productos era muy mala, desarrollé algunos tipos de medialunas y se las presenté al dueño. Pero lo desestimó. El le dijo: ‘Si no las quiere hacer usted, las haré yo’ y, a partir de allí comencé...”, relató.
Sal Lari, que es un perfeccionista y que además cree que todo es perfectible, se mudó a Villa Carlos Paz, en nuestra provincia, donde sigue vendiendo sus medialunas puerta a puerta, casa por casa, y además le ha agregado nueve variedades de sorrentinos que describe como “superiores”.
“No hay edad para seguir haciendo”, sostiene quien fue amigo personal de Juan Manuel Fangio. Un mensaje de película.

El documental se puede ver en la plataforma de Vimeo https://vimeo.com/481485115
 

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