AUSONIA - Una vida en el tambo

Desocupado, después de 30 años

El hombre queda sin trabajo y sin casa luego de trabajar tres décadas en un tambo. Penurias, irregularidades y la falta de respuesta de la UATRE, que involucra abogados y funcionarios
domingo, 15 de agosto de 2021 · 08:10

Ariel Arrua tiene 51 años. Cuando era niño llegó desde la localidad de Canals junto a sus padres e hizo su vida en Ausonia. En un campo de Ausonia, porque hasta ahora su vida estuvo atada al trabajo en el tambo, desde siempre, criando junto a su compañera de vida y de tareas a ocho hijos. Sin embargo, días atrás Ariel quedó desocupado, en el mismo campo de toda su vida. Quedaron sin trabajo y deben dejar la casa que habitan.

Los dueños de esas tierras, los hermanos Bernardo y Oscar Alberto Renaud, alquilaron las 240 hectáreas para la producción agropecuaria y ganadera, en tanto vendieron las instalaciones de extracción de leche a un empresario villamariense.

Junto a su familia y guiados por algunos de los hijos que trabajan en otros establecimientos cercanos, recurrieron a la UATRE para saber sobre sus derechos y hacerlos valer, defender lo que corresponda y avizorando irregularidades. Pero los dirigentes del sindicato le habrían indicado que asistirían al campo en los días siguientes. Pasaron los días, la semana. Los delegados gremiales estaban en Buenos Aires por esas jornadas, confirmado. De todas maneras, comenzaron a aparecer datos curiosos y nadie daba respuestas para Ariel y su familia.

“Este es tu último tambo”, le dijeron entonces, el 31 de julio, un mes después de que arribó el nuevo dueño y cumplió una suerte de período de “prueba”.

Ariel contó que le habían dicho “dormí tranquilo que el trabajo es tuyo”. Luego, aseguraron, descubrieron que el nuevo tambero ya estaba hablado para hacerse cargo de esas tareas.

 

Con sus padres

“Hace del 86 que estoy en este campo, con mis viejos”. recordó Ariel. Y dijo que cuatro años después quedaron “a cargo del tambo”, lo que continuó junto a su esposa y compañera, Norma Beatriz Rasetto, que la semana pasada cumplió los años, presa de esta dramática situación.

“Los dueños dijeron que no podían más y que dejaban, que compró Margaría (contratista rural dedicado al picado fino)”, narraron.

Expresaron que “supuestamente hicieron un contrato que nos incluía, pero solo resultó contratado el tractorista, que también lleva tiempo con los Renaud... No a mí, a pesar de que hasta trabajé un mes para los nuevos dueños”.

“Ahora me arreglaron una quincena y se supone que la semana que viene completan el pago (del mes)”, aclaró Ariel.

En ese repaso, explicó que “el acuerdo con los Renaud era del 8%” de la leche que se entrega en fábrica, la que vale marcar se lleva a Lácteos Ausonia, a escasos metros de allí y de la que los Renaud son uno de los nueve socios. El tambo ordeñaba 2.700 litros de leche, diario.

Los contratos, en los que “figuraba más”, aseguraron los Arrua, fueron variando de protagonistas, ya que estuvo firmado por Ariel, luego por la esposa, después por su hijo Nicolás, y así. “Pero el que tenía el trato y estaba a cargo soy yo”, sentenció Ariel.

 

Ariel exhibió el “recibo” que le entregaban sus empleadores

Irregularidades

Lo que aparece como otra irregularidad es que “nunca hubo un recibo”, mientras muestran un papel escrito a mano, donde se expresa una cifra y descuentos, por “monotributo, luz, Marina (un comercio) y quesos”. Y agregaron: “No sabemos de obra social, no sabemos si tenemos”. Por lo tanto, cada vez que necesitaron asistir al médico recurrieron “al hospital o pagando una consulta en alguna clínica”, agregó Norma.

 

Indocumentado

Ariel no cuenta con DNI, es un indocumentado al que desde la Municipalidad de Ausonia le habrían intentado tramitar ya en 2009 su Documento, sin suerte.

También recordó la familia: “Una vez quisimos tener contadora y los dueños del campo no quisieron”. Apenas dos pasajes que podrían haber evitado esta situación actual.

 

Incompatible

La UATRE no asistió al llamado de Ariel Arrua. En realidad, son los familiares los que pidieron que el sindicato los asistiera, para protegerlos, defenderlos y que no quedaran en la calle, sin trabajo y sin hogar, ante la llegada de un nuevo patrón al tambo.

Sin embargo, no tuvieron respuestas. En este punto aparece un dato más que llamativo: el abogado asesor del gremio es Oscar Barroso, mientras que por la empresa Margaría, que ahora explota el tambo que era de los hermanos Renaud, es Julieta Barroso, la hija del reconocido letrado, integrantes del mismo estudio jurídico. En la práctica, la misma familia de abogados de ambos lados del mostrador.

Existen al menos tres casos en los que ambos intervinieron, entre trabajadores encuadrados en la UATRE y la misma firma, con la cuestionable y pasiva intervención de la Delegación Villa María del Ministerio de Trabajo, acción que resulta incompatible y que sin embargo queda registrada en los expedientes.

 

Vivir en el tambo

Donde vive, en el campo, “nunca dejaron ampliar y hacer otra pieza”, aseguraron la pareja. La casa es modesta, construida con planchas de hormigón prefabricadas, techo de chapa y con cielorraso (dos habitaciones, cocina-comedor y un baño). Cuenta con servicio de electricidad, agua por surgente, “y tampoco dejaron que colocara un tanque, para qué me dijeron, y hasta nos hemos tenido que ir a bañar al tambo porque no sube el agua a veces...”.

En tiempos de inundaciones, Ariel, Norma y sus hijos se tuvieron que trasladar a una tapera y a las instalaciones del tambo para no abandonar las tareas, y hasta cuenta que en esos días debieron enviar a una hija de meses con un familiar, porque presentó un cuadro de neumonía.

Afirmaron que los dueños del campo “no querían que saliéramos, que recibiéramos visitas ni que fuéramos a comprar mercadería a Villa María”, por ejemplo. Para ellos, “había que estar en el campo, por si pasaba algo”.

 

Inaceptable final

Ariel recordó que “al principio, hacía el tambo a mano, después a máquina y más adelante el más moderno, siempre a las 4.30 y a las 15, todos los días”.

La semana pasada lo llamaron para hacer un remplazo en un campo vecino: “Me sentí un extraño. Después de 30 años en el mismo tambo, me sentí un extraño”.

 

La situación de Ariel Arrua y su familia es el comentario en el pueblo y el problema de que quedará sin vivienda llegó a la Municipalidad, a partir de lo cual están acondicionando una casa, sobre todo el baño, y tendrá un plazo de ocho meses para construir su propio hogar a partir de un plan local.

Franco Gazzoli

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