Bendijeron la imagen del obispo riojano, que quedará en la capilla San Miguel Arcángel

Crece la devoción al beato Angelelli

Tío Pujio es una de las primeras comunidades de la región que tendrá a monseñor Angelelli para venerar en su Capilla. Ayer, bendijeron la imagen que fue donada por un vecino
domingo, 14 de julio de 2019 · 08:34

Los sacerdotes Alberto Bustamante y Carlos Diez, junto al diácono Pedro Olmedo, bendijeron ayer la imagen de monseñor Enrique Angelelli, recientemente beatificado en La Rioja.

Dado que la fecha instituida para conmemorar a los mártires riojanos -además de Angelelli los sacerdotes Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y el laico Wenceslao Pedernera- es el 17 de julio,  Tío Pujio ya inició el homenaje colocando la imagen, ahora bendecida, del obispo asesinado por la dictadura militar. Hoy inicia el triduo en honor a ellos y la celebración central será el 17, convirtiéndose en una de las primeras comunidades que tiene a su beato para venerar.

La imagen fue donada por un vecino de la localidad. Tiene más de un metro de altura y ocupará un lugar en el altar de la Capilla erigida en honor a San Miguel Arcángel.

En la homilía de ayer, antes de la bendición, Bustamante destacó que Angelelli “encarnaba con valentía los aires renovadores que el Concilio Vaticano II traían para la Iglesia, sobre todo el llamado a que la Iglesia para que hiciera suyos `los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres´, queriendo que no hubiera nada verdaderamente humano que no encontrara eco en su corazón eclesial... y a ser como Jesús, haciendo una opción preferencial por los pobres, débiles y sufrientes. Un llamado a evitar el dramático divorcio entre fe y vida”.

Valoró que el obispo Enrique no fuera un pastor encerrado en el escritorio, sino que interpretó la realidad “en contacto directo con las lágrimas de su pueblo”.

La lectura del Evangelio en la misa de ayer, aludía al relato del buen samaritano, que socorrió a un hombre que había sido asaltado. Al respecto, Bustamante expresó: “El -Angelelli- fue también el buen samaritano de su sufrido pueblo, de su pueblo asaltado por las injusticias y los prepotentes. El los vio heridos al costado del camino, se conmovió, se acercó, vendó sus heridas.... En la vida hay pocas opciones: o se es buen samaritano o somos ladrones asaltantes que robamos la dignididad de los hermanos. Los corruptos asaltan el esfuerzo del pueblo, lo hieren y lo dejan tirado en la pobreza y la marginalidad; los violentes hieren la fraternidad; los comerciantes de la droga dejan el tendal de vidas destruidas al borde del camino, los que solo se interesan por el chiquitaje de sus propios intereses dejan comunidades enteras desamparadas”.

De esta manera, Tío Pujio y su comunidad, iniciaron un camino de devoción a los mártires riojanos, que murieron defendiendo su fe.

 

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