Ballesteros Sud - Fiestas Patronales
Una capilla con historia
La Capilla San Juan (*) tiene una característica general que la define como ecléctica, esto no denota un valor peyorativo, puesto que tiene todo aquello que los hombres consideraron en su momento lo mejor para honrar a Dios, para engalanar el pueblo y como propios forjadores de su historia y la nuestra.
En cuanto a su arquitectura, la capilla cuenta con una nave central, y la otra construida en el siglo XX, alrededor de 1950, junto a los demás ornamentos y refacciones que los hermanos Bartolloto realizaron en el lugar: rejas, puertas cinc y hierro, columnas, frontis, arabescos, etcétera.
La capilla fue construida sobre un basamento de ladrillo cocido de 30 x 15 cm., que la rodea íntegramente. Sus paredes fueron levantadas con barro (nave central y sacristía de hombres).
La puerta principal original era de madera tallada a mano de hacha, hoy se conserva a un costado de la capilla y ha sido suplantada por una puerta gruesa de zinc y hierro que respeta un arco de medio punto. Se remarcó el ingreso agregando dos pares de columnas toscazas, sobre éstas cuatro pináculos, en el centro una linterna o ventana redonda, y como base de la linterna una pilastra pequeña o pináculo en forma de antorcha; a ambos lados dos molduras de arabesco barroco. En la parte superior de la fachada encontramos dos campanarios sobre los que se posan dos cruces de hierro y en medio de ellos un frontis griego fuera de proporción que delata su agregado contemporáneo.
También, se agregó en el Siglo XX, una verja con rejas y un portón de zinc y hierro, y dos jóvenes cipreses mediterráneos, propios de la campiña italiana que la limitan al igual que un poste de quebracho que sirviera antaño de apero.
Al campanario de la izquierda se accede por una escalera larga y angosta, semejante a las de las abadías, desde allí también se accede al coro de la capilla.
Este campanario posee dos campanas, una más pequeña usada para los funerales y una más grande adornada en bajorrelieve mostrando el perfil de la Virgen María. En la parte inferior de la escalera y contra la fachada de la pared se encuentra una puerta clausurada que posee la forma de un dintel apenas peraltado, siguiendo la fisonomía de la escalera y la capilla.
A los costados, la nave posee cuatro ventanas, dos de cada lado de ellas, ubicadas alto, rectangulares, enmarcando un vitroux sencillo, dividido en seis espacios rectangulares.
La distribución de los vidrios es de dos en dos, uno sobre otro: dos violetas en los costados y en el centro dos amarillos.
Las ventanas enmarcadas por fuera de madera, engalanadas con un arabesco de hierro que, además de embellecer la estructura, protege a los cristales de las tempestades.
Las sacristías tienen ventanas coloniales con rejas, con la habitación que utiliza el sacerdote, construida el pasado siglo.
El material predominante de la construcción es el ladrillo de barro cocido y unido con barro para formar las paredes. En general, la capilla mide 8 m de ancho por 7 m de alto.
Al ingresar al interior, se ve la simplicidad del hombre tallada en el edificio. Nos encontramos con una pileta de mármol, el confesionario, la puerta de hacha, como todos les decimos, el vía crucis, un nicho lateral, el altar y el nicho donde se posa, las arañas y el coro.
El altar, hoy, es de madera, llegó a través del ferrocarril. Tiene tres retablos en los que se apoyan las imágenes de la Virgen del Rosario, en el centro San Juan Bautista Adulto, y al costado el Corazón de Jesús. El Sagrario se destaca con unas columnas torneadas de mármol. A los costados del altar se ubican las imágenes de la Virgen María y Santa Teresa del Niño Jesús, posadas sobre estructuras de maderas similares a un retablo y en la sacristía de los hombres se encuentra el niño Dios de Praga. Las imágenes son todas de yeso, sin características relevantes. En cuanto a la imagen de San Juan Niño, está adentro de una basílica de vidrio y su ropa que con austeridad era de cuero de cabrito, hoy es de paño aterciopelado.
El altar mayor se posa sobre un nicho, que fue el primer recinto donde se alojó la imagen del Santo Patrono, es ancho, hondo y en forma de gruta.
Las arañas de cristal se ubican a los costados, contaban con 12 tulipas.
Regularmente, por medio de dos arcos apenas peraltados, se accede a las sacristías, que están más abajo del Presbiterio.
El lugar donde se ubican los fieles está a unos 20 cm más abajo que el Presbiterio. Los bancos son de madera.
Enclaustrado en la nave central hay un nicho con un encabalgamiento de madera donde se guarda la imagen del Niño Dios de Praga, antes a San Juan Niño, también hubo enclaustrado en la pared un pulpito de madera que fue llevado a otras localidades por los curas junto con otras pertenencias de la capilla, como alfombras, un reloj y la campana faltante del campanario.
El Vía Crucis es de yeso y en bajo relieve aún conserva su color prístino. El confesionario es de madera de cedro, se hallan talladas en él pilastras corintias.
Sobre la puerta principal se encuentra el coro con la balaustrada de madera, tiene cenefas y apenas siluetados, los balaustres. Se puede apreciar entonces, la fuerte influencia italianizante.
(*) Fuente: Archivo municipal. Ordenanza N° 305/2012 del 28 de mayo de 2012 que declara la capilla como monumento histórico municipal.
