El goleador que ahora juega en el equipo de Dios
martes, 4 de diciembre de 2018 · 00:00
GENERAL DEHEZA - Carassai fue ordenado diácono
De artillero en Acción Juvenil a la tarea pastoral en la comunidad. Javier Carassai alcanzó la ordenación el domingo en la ciudad de General Deheza, con el acompañamiento de su familia. Es la primera vez que se registra un hecho así en esa localidad
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Carassai, al centro, junto a otros diáconos de la Diócesis que asistieron[/caption]
Javier Carassai, el goleador de la ciudad de General Deheza, “ahora juega para el equipo de Dios”, bromearon los amigos, tras el ordenamiento como “diácono permanente” que se produjo el domingo, en esa localidad del Departamento Juárez Celman.
Y fueron los medios locales, como el caso de Radio Vos, los que marcaron que “muchos recordarán su nombre porque a lo largo de más de 20 años, vistiendo la camiseta aurinegra del Club Acción Juvenil de la localidad, se convirtió en uno de los goleadores históricos de la provincia y principalmente de la Liga de Río Cuarto”.
Su historia con la Iglesia nace siendo muy chico, pero la pasión por el fútbol lo llevó a convertirse en una figura en las canchas, donde se consagró como goleador. Ya alejado de la práctica deportiva profesional, abraza su otra pasión que, aunque nunca dejó de lado, la postergó por algún tiempo. Los diáconos permanentes son el sustituto de los párrocos. Son personas casadas, padres y esposos, jefes de familia que cumplen un rol muy parecido al de los clérigos. En ese sentido, hay que describir que están facultados y consagrados para bautizar, presidir ceremonias de casamiento, realizar exequias y responsos de difuntos, bendecir objetos sagrados, participar de ceremonias de la palabra, casi todo lo que hace un sacerdote, menos celebrar la eucaristía (la misa) y tampoco confesar.
Un servicio inigualable
Monseñor Adolfo Armando Uriona, obispo de Villa de la Concepción del Río Cuarto (ciudad de Río Cuarto), a cargo de la ordenación de Carassai, dijo que esta figura de Diácono “se ha desarrollado mucho”, y que si bien “hace varios años que está, en Deheza es la primera vez (que se ordena una persona) y es un diácono muy joven, como el que se va a ordenar en Ucacha dentro de 15 días”, adelantó.
“Ya con su familia, encaminada, son un testimonio de la comunidad y prestarán un servicio inigualable, acompañando la tarea pastoral del párroco de la localidad”, abonó Monseñor.
Sobre si se trata de una apertura de la Iglesia, el obispo recordó que “esto estaba desde los tiempos primitivos, pero se fue diluyendo con el paso de los siglos, y en el comienzo del siglo XX se fue llevando a la práctica después del Concilio Vaticano II, y abre esta posibilidad a personas casas y que no son casadas. Es un Ministerio altamente valorado y están llegando a comunidades donde no hay sacerdotes”.
Y en particular sobre Carassai, dijo además que lo vio “muy emocionado” y que “no es para menos”. “Es una tarea interesante y difícil a la vez, porque él va a tener que integrar su espiritualidad matrimonial, él se va a hacer santo en el camino del matrimonio, y a su vez al servicio del pueblo de Dios. O sea que no va a poder descuidar ni una cosa ni la otra. Va a ser algo muy desafiante, pero Javier se viene preparando con mucho ahínco para esto”.
“Era el peor”
Ezequiel “Kelo” Carassai, hermano del ordenado Javier, también de larga carrera futbolística, afirmó: “Tratamos de acompañar, con la familia hemos venido a todos los pasos que dio Javier y este fue el punto cúlmine”.
Al momento de describirlo, valoró que “Javier es muy serio en lo que hace, buen hermano, buen padre de familia, y cada vez que nos encontramos vivimos lo que nos pasa a cada uno”.
Y narró que junto al tercero de los hermanos, Hernán, le preguntan al hoy diácono, “qué pasó, si de niño era tremendo, de los tres el peor (risas)… Pero creo que se corrigió, encaminó, y por eso estamos toda la familia muy contenta por él”.
Carassai, al centro, junto a otros diáconos de la Diócesis que asistieron[/caption]
Javier Carassai, el goleador de la ciudad de General Deheza, “ahora juega para el equipo de Dios”, bromearon los amigos, tras el ordenamiento como “diácono permanente” que se produjo el domingo, en esa localidad del Departamento Juárez Celman.
Y fueron los medios locales, como el caso de Radio Vos, los que marcaron que “muchos recordarán su nombre porque a lo largo de más de 20 años, vistiendo la camiseta aurinegra del Club Acción Juvenil de la localidad, se convirtió en uno de los goleadores históricos de la provincia y principalmente de la Liga de Río Cuarto”.
Su historia con la Iglesia nace siendo muy chico, pero la pasión por el fútbol lo llevó a convertirse en una figura en las canchas, donde se consagró como goleador. Ya alejado de la práctica deportiva profesional, abraza su otra pasión que, aunque nunca dejó de lado, la postergó por algún tiempo. Los diáconos permanentes son el sustituto de los párrocos. Son personas casadas, padres y esposos, jefes de familia que cumplen un rol muy parecido al de los clérigos. En ese sentido, hay que describir que están facultados y consagrados para bautizar, presidir ceremonias de casamiento, realizar exequias y responsos de difuntos, bendecir objetos sagrados, participar de ceremonias de la palabra, casi todo lo que hace un sacerdote, menos celebrar la eucaristía (la misa) y tampoco confesar.
Un servicio inigualable
Monseñor Adolfo Armando Uriona, obispo de Villa de la Concepción del Río Cuarto (ciudad de Río Cuarto), a cargo de la ordenación de Carassai, dijo que esta figura de Diácono “se ha desarrollado mucho”, y que si bien “hace varios años que está, en Deheza es la primera vez (que se ordena una persona) y es un diácono muy joven, como el que se va a ordenar en Ucacha dentro de 15 días”, adelantó.
“Ya con su familia, encaminada, son un testimonio de la comunidad y prestarán un servicio inigualable, acompañando la tarea pastoral del párroco de la localidad”, abonó Monseñor.
Sobre si se trata de una apertura de la Iglesia, el obispo recordó que “esto estaba desde los tiempos primitivos, pero se fue diluyendo con el paso de los siglos, y en el comienzo del siglo XX se fue llevando a la práctica después del Concilio Vaticano II, y abre esta posibilidad a personas casas y que no son casadas. Es un Ministerio altamente valorado y están llegando a comunidades donde no hay sacerdotes”.
Y en particular sobre Carassai, dijo además que lo vio “muy emocionado” y que “no es para menos”. “Es una tarea interesante y difícil a la vez, porque él va a tener que integrar su espiritualidad matrimonial, él se va a hacer santo en el camino del matrimonio, y a su vez al servicio del pueblo de Dios. O sea que no va a poder descuidar ni una cosa ni la otra. Va a ser algo muy desafiante, pero Javier se viene preparando con mucho ahínco para esto”.
“Era el peor”
Ezequiel “Kelo” Carassai, hermano del ordenado Javier, también de larga carrera futbolística, afirmó: “Tratamos de acompañar, con la familia hemos venido a todos los pasos que dio Javier y este fue el punto cúlmine”.
Al momento de describirlo, valoró que “Javier es muy serio en lo que hace, buen hermano, buen padre de familia, y cada vez que nos encontramos vivimos lo que nos pasa a cada uno”.
Y narró que junto al tercero de los hermanos, Hernán, le preguntan al hoy diácono, “qué pasó, si de niño era tremendo, de los tres el peor (risas)… Pero creo que se corrigió, encaminó, y por eso estamos toda la familia muy contenta por él”.