'Colgamos los botines...”

viernes, 28 de diciembre de 2018 · 00:00
SILVIO PELLICO - Homenaje a Norberto “Yoli” Demarchi Con sentidas palabras, un vecino ensaya una despedida en el final del servicio que prestó hasta hoy un amigo muy reconocido en el ámbito del transporte, comisiones, el fútbol local y como hincha de Boca Juniors   La frase con la que titulo esta nota la recibí en un mensaje hace unos días. La esposa de un amigo me la envió y me daba una fecha: “El 28 colgamos los botines… ¡¡¡después de 50 años de trabajo!!!” Y antes de ponerme a hilvanar todos y cada uno de los recuerdos que traen 50 años de continua labor, pensé… para colgar los botines, antes hay que parar la pelota. Cuando una empresa, institución, cooperativa, etcétera, cumple medio siglo de vida en su accionar, es meritorio festejarlo; contar los caminos recorridos, los logros, los inconvenientes, quiénes y cuántos pasaron, directores, empleados y socios. Pero cuando se habla de una persona, pienso que la cosa cambia y tiene otro tipo de análisis. Allá por el año 1969 comenzó como chofer de la única línea de colectivo que unía Villa María con la localidad de Silvio Pellico, pasando por Santa Rosa, la famosa calle Buenos Aires, siendo por supuesto un importante medio de transporte de pasajeros, al que se le agregaba alguna comisión. Después llegó a independizarse y una furgoneta Citroën fue su primer vehículo propio; luego el colectivo de la Municipalidad, la inconfundible chata Ford roja y así hasta llegar a estos últimos tiempos y decir basta. Creo que no quedó nadie, ni una persona, ni un hogar, ni una institución de Silvio Pellico que no le haya hecho un encargue… desde el remedio más necesario, el bolso a los chicos que estudiaban o el cobro de la jubilación, hasta el número soñado para probar suerte en la quiniela. Muchos e impensados trámites fueron resueltos y solucionados por él. En estos 50 años de tantas cosas hechas, quiero destacar el traslado de los chicos adolescentes que dejaban la escuela primaria del pueblo para emprender el difícil desarraigo de la casa para comenzar el colegio secundario. Sin duda, fueron muchos los que vinieron a través de los años. Los hijos de ellos también supieron del camino de ese colectivo verde y amarillo, y la confianza depositada en vos, que llegaran sanos y salvos al colegio (en donde fuiste el cómplice de más de una chupina). ¿Nunca te pusiste a pensar las veces que te habrán dicho “gracias por tanto”?, sin decirlo, sino con la mirada, con un abrazo, un apretón de manos, una lágrima. Porque una buena parte de ese chico adolescente, hoy es un profesional, y vos, con ese simple gesto de traerlo, tuviste mucho que ver en el rumbo y la vida de ese ser. No creo que haya otra persona de Silvio Pellico más conocida que vos. Aquí en Villa María, en la mayoría de los comercios y casas de familia a las que, por una u otra razón, tuviste que llegar para buscar o llevar un trámite. El que no te conoce por tu apodo, te conoce como “el Gringo Demarchi”, el DT de los canarios, o el gran fanático hincha de Boca. Un párrafo especial para tu esposa y compañera de vida, Nancy, que en las buenas y en las malas nunca se dio por vencida. Siempre estuvo a tu lado y es tan popular y conocida como vos. Una grande con todas las letras. Querido amigo Norberto (y creo que aquí dejo a más de uno pensando, porque para la mayoría sos el popular “Yoli”), ya no habrá el paso de todos los días para mantener largas charlas con Pantera, armando el equipo ideal de Boca; paso por El Diario para llevar los ejemplares al pueblo, o cobrarle la jubilación al vecino, y muchos de miles de trámites que a lo largo de todos estos años hiciste. Pero hay un botoncito en la vida que hay que saber apretar a tiempo y, así, poder vivir los años que, de aquí en más, Diosito nos regala. Cuando se llega al final de un camino, que para los que andamos no es otro que el trabajo, y este tan especial como el tuyo, de ser un servidor social, uno no se imagina cuánto dejó en ese andar. Es por eso que en nombre de mucha gente de tu querido pueblo y región, te decimos muchas, pero muchas gracias por todo, y de ahora en más a disfrutar de la vida. Te dejo un gran abrazo, querido amigo “Yoli”. Daniel Besso