Crisis

La Justicia decretó la quiebra de ARSA y hay unos 400 trabajadores sin empleo

Es la firma que producía Yogs, Sancorito y Shimmy bajo licencia de SanCor.
miércoles, 25 de febrero de 2026 · 13:59

La crisis de la industria láctea sumó un nuevo episodio con la quiebra de Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA), la firma que producía yogures y postres bajo licencia de SanCor. La medida fue dispuesta por el juez Federico Güerri, a cargo del Juzgado Comercial N.º 29, tras el fracaso del concurso preventivo iniciado en abril de 2024.

La resolución ordena la liquidación total de la empresa, además de la inhibición de bienes y el embargo de fondos. El proceso pone fin a más de dos años de deterioro operativo y deja sin trabajo a cerca de 400 empleados.

ARSA contaba con dos plantas: una en Arenaza, partido bonaerense de Lincoln, con unos 180 trabajadores, y otra en Monte Cristo, donde se desempeñaban casi 200 personas. Desde 2023 ambas venían funcionando con interrupciones, atrasos en el pago de salarios y suspensiones. También se habían registrado cortes de energía por deudas y paralizaciones en la producción.

El cierre implica la salida de las góndolas de productos elaborados bajo licencia de SanCor, entre ellos los yogures Yogs y Primeros Sabores y los postres Shimmy, Sancorito, Sublime y Vida.

La compañía se había constituido en 2016 para adquirir la división de refrigerados de SanCor en una operación cercana a los 100 millones de dólares. En 2019 pasó a manos de inversores vinculados a Vicentin y al fondo BAF Capital, y hace dos años y medio la gestión quedó bajo control de la venezolana Maralac S.A., ligada a los hermanos Fernández.

Desde la firma atribuyeron la quiebra a la caída del consumo, la inflación, el aumento del costo de la leche cruda, las subas salariales y las devaluaciones, además del impacto de los programas de control de precios aplicados en 2023. En el sector, en cambio, también mencionan dificultades de gestión y un concurso preventivo que no logró reordenar la situación financiera ni sumar inversores.

El caso se suma al conflicto en Lácteos Verónica, donde este fin de semana trabajadores se manifestaron en Lehmann ante el riesgo de perder unos 700 puestos laborales. En Córdoba, el cierre de la planta de Monte Cristo afecta de manera directa a una comunidad vinculada históricamente a la actividad, con operarios que acumulaban más de 30 años de antigüedad, incluso desde la etapa en que la producción dependía de SanCor.