De cara a las elecciones parlamentarias
Por sus actos, el objetivo político de Llaryora es procurar fidelizar al electorado peronista
Los gestos, por estos días, del responsable del Estado provincial en relación con las inminentes decisiones políticas de la ciudadanía ya tiene los movimientos que señalan a apuntalar el llamado “cordobesismo”El gobernador Martín Llaryora (en la imagen, con Juan Schiaretti) analiza todas las jugadas en el sprint final de la campaña política dentro de la agenda provincial en elecciones legislativas.
Su objetivo es fidelizar al electorado peronista en el tramo final de la campaña.
Por ahora, las encuestas circulantes muestran variaciones ajustadas en el primer puesto. En algunas gana el candidato de Provincias Unidas y exgobernador, Juan Schiaretti; en otras, el exponente de La Libertad Avanza, Gonzalo Roca, mientras que Natalia de la Sota se mantiene en el tercer peldaño del podio, no solo en los sondeos que se difunden, sino también en los que se mantienen bajo siete llaves.
El operativo de Llaryora
La polarización que el Ejecutivo buscaba entre Schiaretti y el candidato de Milei se logró. Al universo de las 15 listas restantes le sobran dedos de las manos para contar sus puntos proyectados. Empieza a escucharse en los pasillos del Panal, como se conoce a la casa de gobierno de Córdoba, que la elección “se nacionalizó”. Fidelizar el voto duro asoma como urgencia, en especial en un contexto de fractura interna, con De la Sota jugando en otra lista.
Llaryora saldrá a la cancha con el mejor del cordobesismo y un nuevo armado de gobernadores con agenda electoral, política y productiva coincidente. Si es la paridad el rumbo electoral, el cordobesismo reciclado no puede confiarse en estos golpes de suerte, por lo que empieza el “operativo victimización”.
Schiaretti en barrios populares
En este contexto, la mirada cordobesista se concentrará en el núcleo duro. “Si no votan al Gringo, ayudan a Milei”, será la consigna. El oficialismo provincial caminará los barrios populares de manera intensa. Van por el voto de De la Sota y, con un poco más de disimulo, por el del kirchnerista Pablo Carro. Schiaretti, en menos de 48 horas, visitó dos barriadas populares como Guiñazú y los barrios-ciudades que inauguró José Manuel de la Sota, Ciudad de mis Sueños y Ciudad Evita.
En los comandos de campaña cordobesista circulan panfletos de campaña que rezan “Votá a Juan. No hay otra”. El desafío de estas semanas será instalar que la única fuerza que sirve de contrapeso a Milei es Provincias Unidas.
