“Despertate Tincho” - Un mensaje que llega desde Córdoba capital
Hay un joven que no puede hablar y merece respeto
A propósito de las declaraciones de un detenido en Bouwer, las reflexiones de un familiar de la víctima, en diálogo con nuestra radioMartín Gonzalo Cáceres, “Tincho”, tenía 24 años el 16 de marzo cuando fue brutalmente atacado a la salida del boliche Kabana, ubicado en la zona del Estadio Kempes, donde se llevaba a cabo una fiesta privada organizada por jugadores de Córdoba Athletic, actual bicampeón de la Unión Cordobesa de Rugby.
El joven abandonaba el lugar con un amigo llamado Alejo, quien tuvo “un roce de hombro” con otro joven identificado como Mateo. Cuando Martín intentó intervenir para que el episodio no pasara a mayores, fue golpeado por la espalda, lo que provocó que cayera al piso, donde siguió recibiendo golpes y sufrió una seria lesión en la cabeza, según relató inicialmente el abogado de su familia, Miguel Ortiz Pellegrini.
Los dichos fueron corroborados por una testigo que, tras el hecho, recogió el celular de Martín, y que en la Fiscalía reconoció al agresor, además de proporcionar otros detalles sobre lo ocurrido, como por ejemplo que vio que le pegaban en el suelo. Hubo otros testimonios, se analizaron redes sociales, cámaras de seguridad y se ordenó la detención de Agustín Fasulo Martínez, de 22 años.
El fiscal Horacio Vázquez es quien tomó la decisión de dictarle la prisión preventiva. La defensa de Fasulo Martínez apeló la medida ante el Juzgado de Control, que ratificó la resolución de Vázquez. Una nueva instancia de apelación, esta vez ante la Cámara de Acusación, y sus tres miembros también avalaron que el imputado continuase en el penal de Bouwer.
En medio de todo eso, se dio a conocer se dio a conocer que el imputado no era la primera vez que se involucraba en una pelea (una con rotura de mandíbula de su oponente y posterior suspensión de Córdoba Athletic). En medio de todo eso, Martín siguió en coma, recibió múltiples prácticas médicas que incluyeron una traqueotomía y la colocación de un botón gástrico. En medio de todo eso, bajó unos 50 kilos (de 80 a 30) y cumplió sus 25 años el 19 de este mes (en el Día de la Madre). En medio de todo eso, sus amigos lanzaron “Despertate Tincho”, una campaña solidaria que organizó marchas, colectas; una suerte de abrazo colectivo para él y su familia. Y también, en medio de todo eso, Agustín Fasulo Martínez formuló declaraciones desde el penal en el que está recluido, a sabiendas de que se enfrenta a un juicio en el que podría recibir una pena de hasta 10 años de prisión: “Yo no creo ser el responsable”, le dijo esta semana a Noticiero Doce, en una nota reproducida luego por La Voz del Interior (ambos pertenecientes al Grupo Clarín).
“Sí, asumo que yo peleé, pero no soy responsable de la salud actual de Martín. Apenas terminamos, nos separaron. Nunca lo vi descompuesto ni lastimado. Después se fue con sus amigos y yo con los míos… Considerando el estado en el que está hoy, esas dos trompadas que le pegué no pudieron ser la causa. La causante fue otra cosa”, agregó.
Una parte de lo que dice es verdad. Aquella noche Martín se fue de la zona del Kempes con sus amigos. Se quedó a dormir en la casa de uno de ellos y ya no despertó por un derrame cerebral que las pericias médicas determinaron que son producto de los golpes recibidos.
Fasulo Martínez dice que no sabe si Martín anduvo peleando después por otros lados…
Ayer, con el respeto que dicta la dignidad, Nicolás Cáceres, el hermano de “Tincho”, dijo a nuestra Radio 90.1 que a su familia le hubiese gustado que en todo este tiempo el imputado se hubiese dirigido a ellos, se hubiese interesado por la salud de la víctima… Nicolás apenas comentó que, “si seguimos así, va a decir que él no fue, que pegaron otros”.
“Es cierto que lo que realmente interesa son las declaraciones que vos hacés en la Fiscalía, pero cuando agarrás un medio de comunicación y salís a decir otra cosa, le volvés a pegar a él, a toda la familia, a sus afectos. Esto hace que se genere una impotencia aún mucho más grande en nosotros, como familia”, dijo.
Comentó que una cosa como la que le ocurrió a su hermano le cambia la vida a todo su entorno: “Estamos hace ocho meses con esto y esto no te da un descanso. Esto es de lunes a lunes. Es ir a trabajar, rezar y rogar para que nuestro teléfono nos suene e ir y solamente a darle la mano a Martín, aunque sea una hora, y unas palabras de aliento y esperar que él pueda ir sacando fuerzas para poder acceder a las terapias, porque su estado actual es grave”.
“Es algo muy grave lo que pasó y lo revivimos día a día. Entonces, revivirlo también a través de la prensa es muy doloroso… Es muy doloroso con la liviandad que esta familia sale a plantear cosas que ya han sido refutadas en la Fiscalía, sin un gramo de empatía, sin un gramo de humanidad, sin un gramo de respeto por la vida, que era lo único que esperábamos nosotros, como como familia. Y más allá de que a nosotros nos toque muy de cerca, se debería pensar en lo que se genera a nivel social, cuando lo que se necesita es pedir a los padres que cuiden a sus hijos, que los aconsejen para que eviten estos tipos de conflicto que después terminan con dos familias golpeadas: una de ellas, la nuestra, en este caso, con doble sufrimiento”, concluyó Nicolás en la entrevista que concedió a laRadio del centro del país.
Sergio Vaudagnotto
Podés escuchar la nota completa en:
