Referentes del centenario partido, contra “una regresión de 150 años”

Radicales, con mucha furia contra Javier Milei

Referentes como Mestre, Sappia, Becerra y Montoya reclaman que la UCR se constituya en “el principal partido de oposición de la Argentina”

En un contundente mensaje hacia sus correligionarios más dialoguistas con el Gobierno de Javier Milei, como Rodrigo De Loredo, personalidades del radicalismo cordobés advirtieron sobre “una profunda crisis de identidad partidaria, demostrada en posiciones confusas y ambivalentes”.

Núcleos internos de la Unión Cívica Radical de la provincia encabezados por el exintendente de Córdoba capital Ramón Mestre (Confluencia), Carlos Becerra (Identidad Radical), Fernando Montoya (Córdoba Abierta), y otra serie de dirigentes tales como el expresidente de la Convención Nacional del radicalismo, Jorge Sappia, unificaron posturas en torno al rol que el partido de Leandro Alem e Hipólito Yrigoyen debe tener frente a la coyuntura política, tanto a nivel nacional como provincial.

“No son tiempos de tibiezas, la UCR debe ser el principal partido de oposición de la Argentina”, proclama desde el vamos el escrito que difundió ayer Hoy Día Córdoba.

 El documento afirma que “la UCR es un partido político nacional que, conforme a su historia, ha sido profundamente popular, definiendo en sus ciernes su vocación indeclinable en defensa de los más vulnerables de la sociedad; tal lo determinaran sus fundadores, su lucha es la lucha por los desposeídos”.

Expresa  a párrafo seguido que el radicalismo “atraviesa una profunda crisis de identidad, demostrada en posiciones confusas y ambivalentes ante las dramáticas decisiones de la hora, explicitadas por la propuesta de un Gobierno que ha venido a fundar una Argentina sostenida en la idea de una regresión de más de 150 años, intentando derribar todas las conquistas que tuvo a este partido como protagonista indudable”.

 Sostiene, además, que la UCR “debe decidir si apoya definitivamente a este Gobierno de ultraderecha, de espalda a sus principios y doctrina, o, por el contrario, si, de acuerdo a su propia historia, define ser la oposición real, clara y constructiva que los argentinos están esperando”.

“Algunos festejan los discursos del presidente de la Nación que postulan una vuelta a la Argentina corporativa, con claro rechazo de protagonismo de los partidos políticos, otros creemos, como lo postula la Constitución Nacional, que los partidos políticos son instituciones fundamentales de la democracia que, en su rol de mediación entre la sociedad y los poderes, son la garantía de ponderación de sus necesidades frente a los intereses de las corporaciones”, recalca.

Y puntualiza: “Hay quienes, desde las bancas otorgadas por el partido, entienden que al Gobierno actual hay que darle las herramientas básicas aprobando un DNU claramente inconstitucional y una Ley de enormes proporciones que debe aprobarse a libro cerrado, sin un análisis. Otros tenemos firme convicción que, tanto el DNU como la Ley Bases deben rechazarse en razón de que la Argentina que postulan es contraria a los valores, principios y filosofía de una fuerza política que, al tiempo que hace primar la plena vigencia de la República, cree firmemente en la progresiva adquisición de derechos para la sociedad”.

“La educación pública, laica y gratuita ha sido una lucha incesante de la Unión Cívica Radical a lo largo de su historia, la Reforma Universitaria, cobijada por Yrigoyen y sostenida por el radicalismo de Córdoba, el mayor presupuesto de la historia destinado en el Gobierno de Arturo Illia, la vuelta a sus postulados y el ingreso irrestricto a la Universidad Pública en el Gobierno de Raúl Alfonsín, la invención del Paicor para garantizar su acceso con igualdad de Eduardo Angeloz, y las escuelas municipales de Ramón Bautista Mestre son solo la muestra de una valoración innegociable para el radicalismo”, añadió, entre otros conceptos.